Criando energúmenos y alimentando corruptelas

El educador democrático no puede negarse el deber de reforzar, en su práctica docente, la capacidad crítica del educando, su curiosidad, su insumisión.
Cuanto más pienso en la práctica educativa y reconozco la responsabilidad que ella nos exige, más me convenzo de nuestro deber de luchar para que ella sea realmente respetada. Si no somos tratados con dignidad y decencia por la administración privada o pública de la educación, es difícil que se concrete el respeto que como maestros debemos a los educandos.”

Paolo Freire

En mi seria, pero modesta opinión, la UNAM está dando a luz a una generación de energúmenos proclives a la deshonestidad y al fraude académico porque serían hechos a la imagen y semejanza de quienes encabezan la pútrida cúpula puma. No son verdaderos universitarios. ¿Qué dirían los gigantes constructores de la UNAM, el Ing. Javier Barros Sierra, el Ing. Nabor Carrillo Flores, el Dr. Ignacio Chávez Sánchez o el Mtro. Pablo González Casanova? Seguramente pedirían la renuncia de Lomelí y de toda la Junta de Gobierno, además de demandar por fraude a Territorium Life.

Es un asunto de la mayor importancia porque se trata del prestigio de la máxima casa de estudios de nuestro país y resulta intolerable que ocurra semejante situación. Por otro lado, la repetición del examen solamente a quienes obtuvieron los más altos porcentajes, tampoco es una solución ética ni justa, lo correcto es que se hiciera un nuevo examen presencial a todos los que presentaron el anterior.

Siempre ha sido muy molesto que se tenga que hacer un examen para acceder a la educación superior en una universidad pública, por muy autónoma que sea. La UNAM ya tendría que haber incrementado su capacidad de matrícula, en especial en aquellas carreras en las que hay mayor demanda y asociarse con instituciones públicas para tener espacios de práctica de frente a la realidad laboral y económica del país.

He sido testigo y sujeto del enfrentamiento al medio laboral sin haber tenido contacto práctico de lo que ocurre y se necesita en la realidad. Los maestros en la universidad y en la Normal Superior, igual que a otros cómo yo, pero de diferentes carreras y especialidades, siempre decían que la realidad laboral era muy distinta de lo que aprendíamos en la escuela. No era cinismo sino advertencia. Esta sola afirmación provocaba confusión y en mi caso, incluso molestia y enojo y alguna vez discutimos entre compañeros de licenciatura sobre para qué servía tanto esfuerzo si al final el campo laboral nada tenía que ver con la realidad laboral.

Esta es una cuestión que muchos docentes en México nos hemos planteado y las conclusiones son las mismas, si debe haber una base de conocimientos en común, pero planteados desde las realidades de las comunidades en las que ocurre la escuela y partiendo del planteamiento de problemas concretos indagando en el conocimiento científico, usando la lengua, las ciencias y las humanidades como fuente y así planteando soluciones reales y posibles.

Considero que en gran medida esto sería una verdadera solución al problema educativo, desde la Educación Básica, hasta la Media Superior y la Superior. El “nombre” de la institución tendría poca importancia si en cada caso se indagara a partir de la necesidad y del deseo de los estudiantes. El origen del deseo por aprender, nacería de la visión “aterrizada” en problemas concretos de las comunidades y la curiosidad misma de los estudiantes de cualquier nivel.

Formar ciudadanos responsables y con conciencia tendría que ser la verdadera meta y, al parecer, es el objetivo de la Nueva Escuela Mexicana, a la que los neoliberales enquistados en la SEP, bajo el mando de Mario Delgado cuya gestión se ha caracterizado por rechazar todo lo que se avanzó contra la educación individualista y egoísta del neoliberalismo que padecimos desde el sexenio del asesino del Cine Cosmos hasta el final del periodo del títere de Televisa.

La UNAM tiene que ampliar su cupo y aliarse con las universidades que ha creado la 4T, unificar programas y posibilidades de vinculación entre si y con el medio laboral de cada especialidad. Lo mismo tiene que ocurrir con el IPN, cuya problemática no ha sido debidamente abordada por el Gobierno de la República, soslayándolo como si solo se tratar de intereses internos por obtener la Dirección General del Poli, hay mucho más de fondo y tiene que ver con el cupo, la calidad educativa, el presupuesto y cómo se está usando. Sigue siendo un callo gigante en el pie de Claudia Sheinbaum, Presidenta de México y quien se lo está pisando es Mario Delgado.

Pronto veremos la misma situación en la UPN, a la que el Secretario de Educación Pública también ha engañado dando largas a la solución de los problemas que vive esa Universidad en cada Unidad en todo el país.

Vuelvo, ¿Hasta cuando valedores? Como decía el ilustre Tomás Mojarro.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *