Por: Frank Alvarado
El dirigente nacional del PAN minimizó las acusaciones contra la gobernadora de Chihuahua, evitó responder sobre Cabeza de Vaca y terminó huyendo de la prensa.
El dirigente nacional del Partido Acción Nacional, Jorge Romero Herrera, volvió a defender a los criminales de su partido, en esta ocasión a la gobernadora de Chihuahua y traidora a la patria, Maru Campos, durante su comparecencia ante la Fiscalía General de la República en la Ciudad de México.
Lejos de responder de manera puntual sobre las acusaciones con presuntas extradiciones ilegales y la colaboración de la gobernadora con agentes estadounidenses sin autorización nacional, que significa una clara violación a la soberania nacional, Romero optó por descalificar las críticas y acusar a Morena de “querer distraer”.
Durante el intercambio de palabras con nuestro reportero, Luis Piña, de Los Reporteros Mx, el líder panista minimizó las declaraciones de Campos sobre la cooperación con autoridades de Estados Unidos y aseguró que “nadie se está metiendo con la patria”, pese a que sucedieron fuera del marco legal mexicano. Romero incluso justificó la participación de agentes extranjeros en territorio nacional al argumentar el desmantelamiento de un laboratorio de droga.
En su lugar echó en cara que era responsabilidad del gobierno federal, deslindando de la responsabilidad a la gobernadora. Por si no fuera poca, también evitó responder sobre los señalamientos de lavado de dinero que pesan sobre el exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca, elemento de su partido que cuenta con orden de extradición.
Fue tan sólo con su presencia, junto a demás elementos panistas cuyo historial es cuestionable, como el senador Ricardo Anaya; la alcaldesa de la Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega; y el abogado de sus narcopoliticos, Roberto Gil Zuarth; que se evidencia el pacto criminal, una protección política.
En lugar de transparentar los hechos o exigir claridad sobre las acusaciones, Romero prefirió confrontar a la prensa e irse abruptamente de la entrevista mientras se le cuestionó sobre las patrullas del estado de Chihuahua con logos de Nueva York. “Hermanos, me tengo que ir”, dijo mientras abordaba su vehículo.
Es de recordar que Jorge Romero es cabecilla del llamado “Cartel inmobiliario” construido entre distintos gobiernos panistas en Benito Juárez. De acuerdo con los datos exhibidos, fue con el propio Jorge Romero, que entre 2012 y 2015, la cifra de inmuebles irregulares aumentó a 27 inmuebles con 68 niveles excedentes.
Las declaraciones del líder del PAN también exhiben pues las contradicciones dentro de la oposición, que históricamente ha acusado al gobierno federal de ceder ante presiones extranjeras, pero ahora defiende la cooperación de gobiernos panistas con agencias estadounidenses. Para evidenciar al blanquiazul, la reacción de Jorge Romero refleja el intento de cerrar filas y desviar la atención ante escándalos.

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