Etiqueta: Alito Moreno

  • Alito Moreno y Mayuli Latifa, entre los legisladores con más faltas en el Senado

    Alito Moreno y Mayuli Latifa, entre los legisladores con más faltas en el Senado

    Alejandro Moreno y Mayuli Latifa Martínez suman ausencias durante la actual Legislatura; la panista incluso faltó a las ocho sesiones de un periodo extraordinario.

    En el Senado, Alejandro “Alito” Moreno y Mayuli Latifa Martínez aparecen entre los legisladores con mayor número de ausencias a sus actividades parlamentarias, de acuerdo con el registro de asistencias correspondiente a la actual LXVI Legislatura.

    Entre el 3 de septiembre de 2024 y el 28 de mayo de 2026, el priista Alejandro Moreno registró seis ausencias a sesiones plenarias, además de acumular 22 inasistencias justificadas en sus actividades parlamentarias. El también dirigente nacional del PRI mantiene así un cuestionable récord de presencia en una Cámara donde se supone que su trabajo consiste, precisamente, en legislar.

    Por su parte, la senadora panista Mayuli Latifa Martínez también contabilizó seis ausencias durante el mismo periodo. Pero su registro tiene un episodio particularmente llamativo: durante el Primer Periodo Extraordinario, celebrado del 23 de junio al 1 de julio de 2025, no acudió a ninguna de las ocho sesiones realizadas.

    El dato resulta difícil de ignorar para dos integrantes del bloque opositor que suelen ocupar reflectores para cuestionar el desempeño de otros actores políticos. Mientras Alito Moreno presume liderazgo partidista y Mayuli representa al PAN en el Senado, sus registros de asistencia dejan abierta la pregunta sobre cuánto tiempo dedican realmente a las labores legislativas.

    Y aunque las ausencias puedan ser justificadas, el Senado no contempla sanciones económicas específicas por acumular faltas. La única consecuencia prevista es que un legislador que no justifique su ausencia o no tenga permiso de la Cámara no recibe la dieta correspondiente a ese día. Así, entre discursos, declaraciones y pleitos políticos, la asistencia al trabajo legislativo parece quedar en segundo plano para algunos senadores.

    Con información de Diario Basta.

  • Azucena Uresti es la que más entrevista a Alito Moreno; 4 veces solo esta semana

    Azucena Uresti es la que más entrevista a Alito Moreno; 4 veces solo esta semana

    Mientras el dirigente del PRI asegura que buscan censurarlo, ha encontrado micrófonos abiertos para repetir sus acusaciones contra Morena, el gobierno y las instituciones electorales.

    Mientras Alejandro “Alito” Moreno acusa al gobierno y al INE de intentar silenciarlo, el dirigente nacional del PRI continúa teniendo amplio acceso a medios de comunicación para difundir sus señalamientos. Tan solo esta semana, Azucena Uresti lo ha entrevistado cuatro veces, convirtiéndose en uno de los espacios donde más presencia ha tenido el priista.

    Moreno volvió a aparecer este viernes en el programa de Uresti para hablar de sus acusaciones contra el gobierno de Claudia Sheinbaum, así como de las acciones que ha emprendido ante organismos nacionales e internacionales. Una exposición mediática que contrasta con su discurso de que existe una supuesta campaña para impedirle expresarse.

    El dirigente priista incluso viajó recientemente a Washington para denunciar ante autoridades estadounidenses lo que considera actos de censura y persecución política en México. Sin embargo, de regreso en el terreno mediático nacional, sus declaraciones siguen encontrando espacios para ser difundidas y discutidas prácticamente sin obstáculos.

    La contradicción resulta evidente: Alito asegura que quieren callarlo, pero los micrófonos no parecen faltarle. Radio Fórmula ha mantenido una cobertura constante de sus declaraciones y le ha brindado espacios para defenderse, mientras sus acusaciones contra Morena y el gobierno federal reciben amplia exposición.

    Además, la atención mediática ocurre en medio de los cuestionamientos que enfrenta el propio Moreno por las investigaciones relacionadas con su etapa como gobernador de Campeche, así como por la detención de personas vinculadas con su antiguo círculo político. Pese a ello, el dirigente del PRI continúa presentándose como víctima de una persecución política.

    Así, mientras Alito busca en Estados Unidos respaldo para sus acusaciones de censura, en México sigue contando con plataformas para hacerlas públicas. Cuatro entrevistas en una sola semana con Azucena Uresti dejan, cuando menos, una pregunta incómoda: ¿realmente alguien está intentando callar a Alito o simplemente disfruta de una exposición mediática que otros políticos quisieran tener?

  • Alito Moreno, contra las cuerdas: su desafuero podría resolverse en septiembre

    Alito Moreno, contra las cuerdas: su desafuero podría resolverse en septiembre

    La Sección Instructora de la Cámara de Diputados prevé sesionar próximamente, mientras nuevas detenciones podrían aportar elementos al expediente contra el dirigente priista.

    La solicitud de desafuero contra Alejandro “Alito” Moreno, presidente nacional del PRI, podría avanzar en la Cámara de Diputados y quedar resuelta en septiembre, informó Hugo Eric Flores, presidente de la Sección Instructora. El procedimiento fue solicitado por la Fiscalía de Campeche desde julio de 2025 y permanece abierto.

    Flores explicó que durante el último año se han realizado revisiones, observaciones y reuniones con las autoridades de Campeche, por lo que el expediente podría contar próximamente con elementos suficientes para que la Sección Instructora sesione y determine el siguiente paso del proceso contra el senador priista.

    El caso cobró relevancia tras la detención de Luis Antonio “N”, señalado como supuesto contador del hermano de Alito Moreno y presuntamente relacionado con un desvío millonario. También fue detenido Carlos “N”, exdirector de Comunicación Social durante el gobierno de Moreno en Campeche, acusado de presunto peculado por una supuesta malversación de 36 millones de pesos.

    Las autoridades legislativas esperan además reunirse con funcionarios de la Fiscalía General de Campeche, quienes podrían presentar nuevas pruebas relacionadas con la investigación. Ambos detenidos forman parte del entorno cercano del dirigente nacional del PRI y podrían aportar información relevante para el expediente.

    La Fiscalía de Campeche acusa a Alito Moreno de presunto peculado por el probable desvío de 83.5 millones de pesos durante su gestión como gobernador. Entre los señalamientos destaca un supuesto desvío de 27 millones de pesos en la Secretaría de Seguridad Pública estatal, mediante pagos sin respaldo documental.

    El dirigente priista rechaza las acusaciones y sostiene que se trata de una persecución política, además de afirmar que su patrimonio fue adquirido legalmente. Sin embargo, el proceso de desafuero continúa abierto y podría tener un nuevo capítulo en septiembre.

  • ENTRE NARCOPOLÍTICOS, FAKE NEWS Y PLEITOS DE GUAJOLOTES

    ENTRE NARCOPOLÍTICOS, FAKE NEWS Y PLEITOS DE GUAJOLOTES

    Graves y particularmente delicadas son las acusaciones que viene realizando Alejandro “Alito” Moreno, presidente nacional del PRI y senador de la República, cuando habla públicamente de políticos presuntamente relacionados con el crimen organizado o el narcotráfico. Y aquí quisiera detenerme un momento, porque una cosa es la confrontación política, otra muy distinta es una denuncia y otra todavía más seria es señalar públicamente a personas atribuyéndoles posibles relaciones con organizaciones criminales.

    Alejandro Moreno ha utilizado expresiones como “narcopolíticos” y “narcopartido” para referirse a sus adversarios. El propio PRI publicó el pasado 7 de junio un comunicado encabezado con una declaración suya: “En Coahuila barrimos a los narcopolíticos de Morena”. Además, Moreno ha llevado algunos de sus señalamientos a Estados Unidos, donde ha denunciado lo que considera autoritarismo y persecución política en México y ha insistido en acusaciones relacionadas con presuntos vínculos entre personajes del oficialismo y el crimen organizado.

    Eso, viniendo del presidente nacional de un partido y de un senador de la República, me parece que merece mucho más que aplausos, gritos, entrevistas o publicaciones en redes sociales. Si el senador posee información concreta sobre políticos relacionados con el narcotráfico, entonces debería presentarla ante las autoridades correspondientes. Si conoce nombres, operaciones, circunstancias, movimientos financieros o cualquier otro elemento que pueda constituir evidencia, que lo entregue y que se investigue. Y si una autoridad considera necesario citarlo para que explique lo que sabe y aporte los elementos que dice tener, tampoco me parecería descabellado. Ya estuvo bueno de convertir acusaciones de semejante gravedad en simples instrumentos de propaganda electoral.

    Porque llamar narcotraficante a alguien no es decirle mal gobernante, corrupto, incompetente o mentiroso. Estamos hablando de atribuirle posibles relaciones con delitos gravísimos. Si queremos vivir en un verdadero Estado de derecho, entonces las acusaciones deben investigarse independientemente del color partidista del señalado. Morena, PRI, PAN, Movimiento Ciudadano o quien sea. Si existen pruebas, que se proceda; si existen indicios serios, que se investiguen; pero si solamente existen discursos, entonces tengamos mucho cuidado de convertir la sospecha en sentencia simplemente porque apareció en X, Facebook, YouTube o en una conferencia de prensa.

    Tampoco me parece prudente que un senador de la República y, más aún, dirigente nacional de un partido político, en su intento legítimo por recuperar espacios, simpatizantes y finalmente votos, termine construyendo toda una estrategia alrededor de desacreditar las acciones del Gobierno mexicano sin reconocer aquello que también ha sido reconocido fuera del país. Esto no significa que debamos aplaudirle todo al Gobierno ni mucho menos que México haya resuelto el problema del narcotráfico. Sería absurdo afirmarlo. Pero la relación de seguridad entre México y Estados Unidos ha mantenido mecanismos de cooperación y funcionarios estadounidenses han reconocido públicamente resultados de esa colaboración. Entonces tampoco podemos construir una realidad donde absolutamente nada sirve simplemente porque electoralmente conviene decirlo.

    Y de ahí pasamos precisamente al otro gran asunto de estos días: quién dice la verdad, quién miente y quién tiene derecho a decidirlo.

    Me llamó particularmente la atención la reacción del prestigiado periodista Joaquín López-Dóriga respecto de las acciones de Luisa María Alcalde y el ejercicio gubernamental denominado “Derecho de Réplica”. Hay algo incluso curioso en esta historia, porque fue precisamente en una entrevista con López-Dóriga donde Alcalde explicó el proyecto antes de que comenzara formalmente. La intención, según explicó entonces, sería identificar información que el Gobierno considera falsa, contrastarla con datos oficiales y responder públicamente.

    Aquí la discusión se vuelve mucho más interesante que simplemente decidir si estamos con el periodista o con el Gobierno.

    La prensa tiene que ser libre. Completamente libre. Un periodista debe poder investigar al presidente, a sus hijos, a un gobernador, a un senador, a un empresario, a un general o a quien sea sin pedir permiso y sin miedo a represalias. Esa libertad es indispensable en cualquier democracia que pretenda llamarse así. Pero la libertad de prensa tampoco puede significar que todo lo publicado automáticamente se convierta en verdad.

    Hay mucha información que se publica y después resulta falsa, incompleta, exagerada o simplemente imposible de comprobar. Donald Trump convirtió la expresión “fake news” en parte del lenguaje político mundial, pero el fenómeno evidentemente no nació con él. Lo que sí cambió radicalmente fueron las redes sociales. Hoy basta un teléfono celular y unos cuantos segundos para que una acusación pueda recorrer un país entero antes de que la persona señalada tenga siquiera oportunidad de enterarse.

    El poder de un medio de comunicación es enorme y precisamente por eso debe utilizarse con responsabilidad. Una noticia falsa puede destruir una reputación construida durante décadas. Puede afectar una familia, una empresa, una carrera profesional o una trayectoria política. Y después resulta prácticamente imposible regresar las cosas al punto donde estaban, porque la aclaración normalmente nunca alcanza la misma difusión que tuvo el escándalo.

    Pero aquí también debemos aplicar exactamente la misma regla al Gobierno. Si desde Palacio Nacional se afirma que determinada información periodística es falsa, entonces que se demuestre. Que presenten documentos, cifras, fechas y evidencias. El derecho de réplica es perfectamente legítimo; la censura no. Aclarar una noticia es válido; intimidar al periodista por publicar algo incómodo sería otra cosa completamente diferente.

    Entonces ni el Gobierno tiene derecho automático a la verdad por ser Gobierno ni un periodista tiene derecho automático a la verdad por ser periodista. Ambos deben responder por lo que dicen.

    Y mientras discutimos sobre verdad, mentira, narcotráfico, libertad de expresión y responsabilidad pública, nuestros representantes populares decidieron regalarnos un espectáculo que parecía más un pleito de guajolotes que una discusión entre legisladores.

    Los diputados Carlos Gutiérrez Mancilla, del PRI, y Arturo Ávila, de Morena, protagonizaron un enfrentamiento en instalaciones del Senado que comenzó con acusaciones políticas y terminó entre insultos, jaloneos y empujones. Entre las expresiones que aparecieron durante la confrontación estuvieron “vocero del narco” y “porro de Alito”.

    Y ahí está nuevamente la palabra mágica de nuestra política actual: narco.

    Otra vez el narcotráfico convertido en insulto. Otra vez una acusación gravísima utilizada como proyectil político. Otra vez las palabras llegando mucho más rápido que las pruebas.

    Vi las imágenes y, independientemente de las simpatías políticas que cada quien pueda tener, me parece que Arturo Ávila hizo bien en no llevar el enfrentamiento todavía más lejos. Lo estaban provocando, hubo intercambio de palabras y evidentemente los ánimos estaban encendidos, pero precisamente ahí es donde un representante popular tiene que recordar dónde está y qué representa. En política no siempre gana quien pega más fuerte ni quien grita más. Muchas veces gana quien entiende cuándo no caer en la provocación.

    Y para ponerle la cereza al pastel apareció nuevamente Alejandro Moreno diciendo, palabras más, palabras menos, que él sí le habría entrado y habría puesto a Ávila “en su lugar”.

    No todo es pelear, señor Moreno.

    La política necesita firmeza, claro que sí. Necesita oposición, debate, denuncia y políticos capaces de defender con energía aquello en lo que creen. Pero el Congreso de la Unión no puede convertirse en una sucursal de la Arena México. Para eso existen las tribunas, los debates, las investigaciones, las fiscalías y, cuando corresponde, los tribunales.

    Y no lo digo por defender a la 4T.

    Lo digo por su apellido.

    Moreno.

    Porque casualmente quien escribe estas líneas también lleva ese apellido dentro de su propia historia familiar y sé perfectamente que no todos los Moreno pensamos igual, ni necesitamos resolver nuestras diferencias a golpes.

    Respecto de Arturo Ávila y Luisa María Alcalde, también hemos visto cómo desde hace meses se publican versiones sobre una supuesta relación sentimental entre ambos. Hasta pareja los hicieron ya. Carlos Loret de Mola escribió sobre esa presunta relación desde abril. Pero aquí vuelvo exactamente al mismo principio: una cosa es lo que se publica, otra lo que puede demostrarse y otra muy diferente aquello que realmente tiene relevancia pública.

    Si son pareja o no, francamente pertenece a su vida privada mientras no exista alguna consecuencia comprobable sobre el ejercicio de sus responsabilidades. Lo que sí podemos evaluar es su desempeño público. A Luisa María Alcalde por sus decisiones políticas y partidistas, y a Arturo Ávila por su actuación como legislador. Lo demás corre el riesgo de convertirse simplemente en combustible para las redes sociales.

    Y quizá ahí está precisamente el problema que atraviesa todos estos acontecimientos.

    Nos estamos acostumbrando peligrosamente a una política donde primero se acusa y después, si acaso, se investiga; donde una publicación en redes sociales puede adquirir para millones de personas el mismo valor que una carpeta de investigación; donde una declaración política se convierte en sentencia y donde una información periodística es inmediatamente considerada verdadera o falsa dependiendo únicamente de quién la publicó y de qué lado político estamos nosotros.

    Eso no fortalece la democracia.

    Si Alejandro Moreno tiene pruebas de políticos relacionados con el narcotráfico, que las presente y que las autoridades investiguen hasta las últimas consecuencias. Si el Gobierno afirma que una información publicada por un periodista es falsa, que presente las pruebas que la desmienten. Si un periodista realiza una acusación, que tenga las fuentes y los elementos suficientes para sostenerla. Y si dos diputados tienen diferencias políticas, que las resuelvan con argumentos desde la tribuna y no a empujones en los pasillos.

    Porque México tiene problemas demasiado serios como para reducir la discusión nacional a hashtags, acusaciones sin expediente, rumores sentimentales y pleitos de guajolotes.

    La verdad no debería tener partido.

    Y las pruebas tampoco.

  • Alcalde niega listas negras de su presentación en “Derecho de Réplica”

    Alcalde niega listas negras de su presentación en “Derecho de Réplica”

    La consejera jurídica defendió su presentación de “Derecho de Réplica” y aseguró que solo mostró un estudio sobre redes digitales. Periodistas y analistas rechazan esa versión y mantienen sus críticas.

    Luisa María Alcalde salió este jueves a defender su postura. La consejera jurídica de la Presidencia publicó un video en redes sociales para responder a las críticas que recibió tras su programa “Derecho de Réplica” del 12 de agosto.

    Durante esa emisión, transmitida desde el Salón Tesorería de Palacio Nacional, Alcalde presentó lo que llamó un “ecosistema digital de amplificación”. Según ella, ese esquema agrupa a medios, periodistas, políticos y cuentas anónimas que difunden mensajes críticos contra el gobierno de Claudia Sheinbaum.

    La funcionaria mostró una lista con nombres como Carlos Loret de Mola, Adela Micha, Denise Dresser, Ciro Gómez Leyva y Héctor de Mauleón. También incluyó medios como El Universal, Reforma, Latinus y Aristegui Noticias. Además, señaló a políticos opositores como Alito Moreno, Lilly Téllez y los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón.

    La presentación generó fuertes reacciones. Denise Dresser cuestionó que el propio gobierno elabore listas de comunicadores incómodos. Por su parte, el analista Leo Zuckermann comparó el ejercicio con prácticas del régimen nazi, en referencia a la historia de su familia.

    Ante la controversia, Alcalde insistió en que no se trata de una lista negra. Explicó que su estudio busca entender cómo ciertas cuentas retoman contenido periodístico y lo convierten en tendencia coordinada. Según ella, el análisis distingue entre el origen de una noticia y su posterior manipulación en redes.

    La funcionaria también habló sobre el papel de los llamados “bots”. Aseguró que estas cuentas amplifican mensajes ya editorializados, pero que eso no implica que los medios financien esa operación. Añadió que existen actores con recursos detrás de esas cuentas y que la ciudadanía tiene derecho a conocer ese fenómeno.

    La polémica cobra mayor peso por unas declaraciones que la propia Sheinbaum hizo en 2021. En ese entonces, como jefa de gobierno de la Ciudad de México, calificó la elaboración de listas de adversarios como una práctica cercana al macartismo.

    Organizaciones como Somos México expresaron su preocupación por el uso de espacios oficiales para señalar públicamente a periodistas críticos. Consideran que este tipo de ejercicios puede convertirse en un mensaje de intimidación hacia la prensa.

  • Alito lleva tres días seguidos con Azucena Uresti diciendo que “lo quieren matar”

    Alito lleva tres días seguidos con Azucena Uresti diciendo que “lo quieren matar”

    El dirigente del PRI insiste una y otra vez en que existe una amenaza contra su vida, mientras utiliza sus entrevistas para reforzar su discurso de persecución política.

    Alejandro Moreno, “Alito”, dirigente nacional del PRI, lleva tres días consecutivos de entrevistas con Azucena Uresti, espacio que ha aprovechado para repetir una de sus principales acusaciones: “lo quieren matar”.

    Durante estas apariciones, el priista ha insistido en presentar su situación como una amenaza personal y política, lanzando señalamientos contra sus adversarios. Hasta ahora, estas afirmaciones corresponden a acusaciones realizadas por el propio Moreno y no implican, por sí mismas, que exista públicamente una conspiración acreditada para atentar contra su vida.

    La insistencia del dirigente priista ya generó reacciones y burlas en redes sociales, donde usuarios cuestionan que Moreno recurra durante varios días al mismo argumento frente a los micrófonos. El tono de sus declaraciones también ha alimentado la percepción de que el dirigente busca mantenerse en el centro de la conversación pública mediante un discurso de persecución.

    Las entrevistas ocurren además mientras “Alito” enfrenta cuestionamientos por su liderazgo al frente del PRI, partido que atraviesa una profunda crisis política y electoral. En paralelo, Moreno ha endurecido sus críticas contra el gobierno y sus adversarios, mientras defiende su actuación como dirigente nacional.

    Así, por tercer día consecutivo, Moreno volvió a utilizar el espacio con Azucena Uresti para hablar de las supuestas amenazas en su contra. Una repetición que ya convirtió su frase “lo quieren matar” en uno de los principales ejes de sus recientes apariciones mediáticas.

  • Sheinbaum se burla de ‘Alito’ por pedir a EUA quitar visas a la 4T: “hasta da risa”

    Sheinbaum se burla de ‘Alito’ por pedir a EUA quitar visas a la 4T: “hasta da risa”

    La Presidenta cuestionó que el dirigente del PRI recurra a Estados Unidos para denunciar a funcionarios mexicanos y consideró que su estrategia refleja la poca confianza que tiene en México.

    La presidenta Claudia Sheinbaum respondió con ironía a la estrategia de Alejandro Moreno, ‘Alito’, quien acudió a Estados Unidos para solicitar que se retiren visas a integrantes de la Cuarta Transformación. “¿Qué mexicano como presidente de un partido va a presentar denuncias en Estados Unidos para pedir que quiten visas? Hasta da risa”, señaló durante su conferencia matutina.

    Sheinbaum cuestionó que el dirigente del PRI busque respaldo fuera del país en lugar de recurrir a las instituciones mexicanas. Consideró que Moreno ha llegado a un punto en el que “no cree en México ni en los mexicanos”, al intentar involucrar a autoridades estadounidenses en una disputa política nacional.

    La mandataria también puso en duda la credibilidad de las gestiones de Moreno ante Estados Unidos y señaló que, si el dirigente priista pretende impulsar un proyecto político, debería buscar respaldo “en nuestro país”. En ese sentido, sostuvo que la estabilidad de México depende de su gobierno, la democracia, las libertades y el bienestar de la población.

    Sobre las recientes detenciones de personas vinculadas con el entorno de Moreno en Campeche, Sheinbaum aclaró que las investigaciones fueron impulsadas por la Fiscalía General de Justicia de Campeche, no por la Fiscalía General de la República ni por su administración. Por ello, rechazó que exista una persecución política contra el dirigente priista.

    La Presidenta sostuvo que las aprehensiones corresponden a investigaciones por presuntos delitos, mientras que sobre un eventual desafuero de Alejandro Moreno señaló que será el Congreso quien deberá informar y determinar lo conducente. Mientras tanto, la estrategia internacional de ‘Alito’ volvió a colocarlo en el centro de la discusión política, ahora con una respuesta presidencial que redujo su ofensiva a una frase: “hasta da risa”.

  • El porro de Alito, Carlos Mancilla, dice que “nunca han estado a favor de los golpes”

    El porro de Alito, Carlos Mancilla, dice que “nunca han estado a favor de los golpes”

    El diputado priista asegura que siempre defiende sus posturas “con argumentos”, aunque ha protagonizado confrontaciones físicas con otros legisladores y ahora intenta justificar su conducta hablando de “firmeza”.

    Carlos Gutiérrez Mancilla, cercano al dirigente priista Alejandro Moreno, aseguró en una entrevista en Milenio que “nunca” ha estado a favor de los golpes y que sus diferencias políticas siempre las enfrenta “con argumentos”. El problema para el legislador es que sus propias declaraciones chocan con los videos de sus confrontaciones en el Congreso.

    Durante la entrevista, Mancilla fue cuestionado por los enfrentamientos que ha protagonizado con otros legisladores, entre ellos Gerardo Fernández Noroña y Zenyazen Escobar. Ante los señalamientos, negó haber ejercido violencia y respondió que, en ambos casos, fueron sus adversarios quienes comenzaron las agresiones. Es decir, para el priista, empujar a otros no parece contar como violencia si él tiene una explicación para hacerlo.

    El diputado incluso afirmó que nunca normalizará ni celebrará la violencia, pero acto seguido justificó su comportamiento al señalar que los legisladores deben responder “con firmeza y con fuerza”. Cuando se le preguntó directamente si esa respuesta incluía violencia, terminó reconociendo: “No, con violencia”, para después asegurar que se trataba de una defensa de la dignidad del Congreso.

    La contradicción resulta difícil de ignorar. Mancilla habla de poner fin a la violencia mientras acumula señalamientos por confrontaciones físicas y pretende presentarse como un político que únicamente “alza la voz”. Su argumento parece reducirse a una curiosa regla: los golpes son condenables, siempre y cuando sea él quien explique por qué ocurrieron.

    El priista también aseguró estar orgulloso de pertenecer al PRI y defendió su trayectoria política, mientras lanzaba críticas contra quienes abandonaron el partido por intereses personales. Sin embargo, más allá de sus discursos, los videos de sus enfrentamientos muestran a un legislador que ha convertido la confrontación física en parte de su actividad política. Mancilla podrá insistir en que lo suyo son los argumentos; las imágenes, por ahora, cuentan otra historia.

  • Caen cercanos a Alito y sus porros agreden para callar a quien los exhiba

    Caen cercanos a Alito y sus porros agreden para callar a quien los exhiba

    Mientras excolaboradores y personas vinculadas al entorno de Alejandro Moreno enfrentan investigaciones y detenciones en Campeche, el porro de Mancilla vuelve a protagonizar un altercado físico contra un legislador de Morena.

    La caída de personajes cercanos a Alejandro “Alito” Moreno tomó fuerza esta semana con la detención de Luis Antonio “N”, contador de Emigdio Moreno Cárdenas, hermano del dirigente nacional del PRI, y de Carlos Alberto Medina Hernández, quien fue director de Comunicación Social durante el gobierno de Moreno en Campeche.

    Luis Antonio “N” fue detenido en la alcaldía Benito Juárez y trasladado a Campeche por una investigación relacionada con presuntos desvíos millonarios. De acuerdo con los señalamientos citados, habría fungido como representante legal de empresas vinculadas con Emigdio Moreno y aparece relacionado con operaciones por 36 millones de pesos, además de investigaciones sobre pagos por 97 millones de pesos a la televisora Mayavisión durante la administración de Alito.

    Por su parte, Carlos Alberto Medina Hernández fue detenido por presunto peculado y es señalado como posible cómplice dentro de la investigación sobre una red que habría utilizado Empresas que Facturan Operaciones Simuladas (EFOS) para desviar recursos. Ambos casos colocan nuevamente bajo la lupa a personajes que estuvieron relacionados con el círculo político y empresarial del exgobernador de Campeche.

    Y mientras los expedientes avanzan, los cercanos a Alito parecen sentir pasos en la azotea. Este miércoles, el diputado plurinominal del PRI Carlos Gutiérrez Mancilla encaró y empujó a Arturo Ávila en el Senado. El episodio no sería aislado: Mancilla ya fue señalado por Gerardo Fernández Noroña como uno de los legisladores que lo agredieron y en mayo protagonizó otro enfrentamiento con Zenyazen Escobar.

    La coincidencia resulta llamativa: mientras las investigaciones alcanzan a integrantes del entorno de Alito, uno de sus compañeros de partido responde con empujones y confrontaciones contra quienes lo cuestionan. Mancilla, lejos de ser un caso aislado, acumula episodios de agresividad en el Congreso, al grado de que Noroña lo llamó “golpeador disfrazado de legislador”.