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  • PAN, tercer partido de EU

    PAN, tercer partido de EU

    El Partido Acción Nacional se convierte en el tercer partido político de Estados Unidos, sin registro en ese país ni candidatos, desde México intenta consolidar el liderazgo de un país extranjero a partir de las actividades partidistas en territorio mexicano.

    El sistema político del vecino país, prohibió cualquier intento de un tercer partido políticos además del Republicano y el Demócrata, ahora el PAN lo logra con nacionalidad gringa y una vocación por el servilismo y la sumisión.

    A pesar de que obtuvieron su registro en 1939, los panistas advierten estar agonizando como partido ante la falta de militantes, cuadros, líderes, credibilidad y honestidad. Es por ello que trabajan para nutrir las necesidades del sistema estadounidense a partir de su desinformación y operaciones políticas en detrimento, según ellos, de la imagen del actual gobierno.

    Un trío de panistas, Jorge Triana, Federico Döring y Max Cortázar, éste último con la secundaria trunca, coincidieron en que ningún mexicano puede ser candidato a puestos de elección popular si forman parte de la lista negra que envía el Departamento de Justicia casi todos los días.

    El dirigente estatal del PAN en el Edomex, Anuar Azar Figueroa, propuso aplicar la “visa política” a quienes aspiren a cargos de elección popular bajo las siglas de su partido, o lo que queda de éste. Afirma que debe imponerse una nueva condición para ser candidato: tener visa de Estados Unidos.

    Ahora, quien clasificará a los candidatos será Marco Rubio, Trump o Christopher Landau, y no la cúpula partidista de los organismos mexicanos o los militantes.

    La visa se convierte en una carta de buena conducta, la antigua y desacreditaba carta de no antecedentes penales, o la añeja calificación que otorgaba estados unidos cada año en febrero para evaluar el comportamiento de los políticos de nuestro país, según los estrechos criterios de los funcionarios estadounidenses, quienes, capitaneados por su Presidente gastaron millones de dólares en la extracción del presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro, quien finalmente resultó inocente según los jueces de su país.

    Si estos cálculos que pareciera definir el azar o una moneda en el aire, fallaron, a pesar de tener la mirada del mundo sobre ellos, qué puede esperarse de supuestos sospechosos que integran una lista de posibles nexos con delitos vinculados al crimen organizado según sus intereses y creencias.

    Para la mayoría de los mexicanos la visa es un trámite sin importancia, que sirve para ingresar a un país sin atractivos reales porque carece de historia y ni siquiera tiene héroes a quien honrar.

    Jeffersson, Lincoln, eran libertados en público y esclavistas en privado. Roosevelt traicionó a los trabajadores de su país.
    A pesar de eso, los mexicanos le tenemos aprecio a los habitantes de ese país, pero no así a sus autoridades.

    Para los panistas y algunos emecistas, basta y sobra con que el gobierno del vecino país denomine sospechoso a algunos de ellos para imponer en México una averiguación previa, cuando en realidad no debe tomarse encuentra dicho señalamiento ni siquiera como comentario de café.

    El PAN es el partido con más funcionarios, candidatos, líderes, exgobernadores con las dos nacionalidades. Es decir, no necesitan visa porque son ciudadanos del otro lado de la historia.

  • El uso del espacio público

    El uso del espacio público

    Las tradiciones culturales son interesantes en todos los lugares, aunque en ocasiones no las comprendamos del todo. Esta semana trascendió la noticia sobre los heridos que dejó la Huamantlada, organizada en Tlaxcala y aunque es un evento que emula una tradición de España, aquí se realiza desde el año 1953, por lo cual, representa ahora para esa localidad una tradición. A pesar del operativo de seguridad que se realiza en el evento, el peligro existe. Aún así, la gente se aficiona al espectáculo que se genera alrededor de quienes torean a los animales. Quienes no son afectos a esa actividad criticarán a los participantes, incluso al pueblo de Huamantla, pero necesitamos observar con ojos más analíticos esas fenómenos sociales. 

    En este periodo vacacional han trascendido las reuniones sociales en espacios públicos donde jóvenes se congregan para “farmear aura”. Quizá no sea una tradición como tal, pero sí me gustaría colocarlo en un estado de similitud con esas actividades culturales de los pueblos, donde si no formas parte, te resultan extraños. Las generaciones jóvenes requieren de elementos propios que los integren a un grupo, sobre todo en la etapa adolescente, donde la construcción del sujeto se desarrolla en la medida en que se separa de la generación anterior. 

    Si pensamos en esas expresiones culturales, hay que destacar también los espacios en los que se producen. Los espacios públicos son utilizados para dar paso a las manifestaciones de complicidad, socialización, disfrute, comparación y expresión de los sujetos. La pandemia representó un punto de ruptura de su uso y disfrute. La vida social y cultural ha quedado restringida a las actividades que las autoridades locales determinan lo que provoca que la agencia del sujeto se disipe. 

    En el caso del “farmear aura”, los espacios públicos son tomados por los jóvenes para su disfrute y entretenimiento, de forma orgánica y desinhibida. No hay detrás una organización desde la ciudad, alcaldías, municipios ni alguna otra autoridad, son los jóvenes usando la plaza pública como espacio propio de congregación, entretenimiento, convivencia y socialización. Es una muestra de apropiación de los espacios, de libertad, de democracia y de un intento de reconstrucción del tejido social de estos jóvenes. En mi opinión, el cambio generacional promete ser un grupo de sujetos que han tomado en sus manos el proceso de reconstrucción de su ser a partir de sus propios espacios de relación. 

    La cultura es así, una serie de elementos que paulatinamente se reconstruyen en el marco de las relaciones que se tejen entre el sujeto, su mundo y el contexto. Nuestros espacios sociales son para eso, para jugar con los significados, con las actividades, con la vida.. El uso del espacio público para la diversión, la protesta, la transformación de una generación o la fiesta, es un regalo que hemos construido para estas generaciones. Los espacios públicos los pueden tomar gracias al arraigo de las libertades conquistadas por las luchas de nuestros abuelos, padres y nosotros, nosotras mismas en el devenir histórico. ¡Que tengan un gran futuro! 

  • La reforma judicial: un año después, lo que ya cambió y lo que todavía nos corresponde transformar

    La reforma judicial: un año después, lo que ya cambió y lo que todavía nos corresponde transformar

    Hablar de la reforma al Poder Judicial de la Federación exige honestidad. Porque detrás de cada juzgado y cada sentencia hay personas que esperan ser escuchadas, que llegan con miedo, dolor, incertidumbre y confían en encontrar justicia.

    A un año de la toma de protesta de quienes hoy somos los primeros jueces y magistrados electos, no sería serio afirmar que todos los problemas están resueltos; tampoco sería justo decir que nada ha cambiado. Una transformación de esta dimensión debe juzgarse por sus resultados y por la forma en que mejora la vida de quienes acuden a un tribunal.

    Uno de los cambios está en la administración de los recursos públicos. El Poder Judicial destina nueve de cada diez pesos de su presupuesto a nómina. Por eso, implementar políticas de austeridad exige responsabilidad y disciplina. En 2026, el PJF opera con alrededor de 70 mil millones de pesos, el mismo monto autorizado por la Cámara de Diputados para el último año del extinto Consejo de la Judicatura Federal. Cada peso público proviene del esfuerzo de millones de mexicanas y mexicanos; administrarlo bien es una obligación ética.

    La austeridad no debe significar precariedad, se debe eliminar privilegios y dirigir los recursos donde hacen falta. La austeridad no significa quitar derechos a quienes trabajan en el Poder Judicial. Para entenderlo mejor: los niveles 2 al 11 corresponden a los puestos de mayor jerarquía y responsabilidad; los niveles 12 al 34 comprenden al personal de confianza y sindicalizado que sostiene gran parte del trabajo cotidiano de los tribunales. Se ajustaron las remuneraciones de los puestos superiores y hoy nadie, de ministros para abajo, gana más que la Presidenta de la República. Al mismo tiempo, se respetaron los salarios y prestaciones de las personas trabajadoras que hacen posible que los tribunales funcionen todos los días.

    Hablamos de más de 50 mil servidoras y servidores públicos y trabajadores en los cuatro órganos jurisdiccionales del nuevo PJF. La transformación institucional también debe respetar a quienes todos los días hacen posible que los tribunales funcionen.

    Otro reto es el rezago. Los juzgadores han mejorado su productividad y recientemente la mayoría adoptó un acuerdo del Pleno del Órgano de Administración Judicial para abatir el rezago heredado de expedientes. Pero ojo un expediente penal nunca es solamente un número: detrás hay una víctima que espera justicia, una persona imputada con derecho a un proceso sin dilaciones y familias que necesitan certeza.

    Medir resultados es necesario; convertir los juzgados en fábricas de sentencias, no. La verdadera productividad exige resolver oportunamente sin sacrificar la calidad de las decisiones, ni olvidar en todo momento el respeto a los derechos humanos, recordemos que una justicia que llega tarde puede ser injusticia.

    También está cambiando nuestra relación con la sociedad. Actualmente la mayoría de los juzgadores recibimos a las partes interesadas y a ciudadanos que buscan conocer y entender cómo funciona la justicia. Las puertas deben permanecer abiertas, inclusive me atrevería a decir que es necesario, llevar la justicia a territorio, a las calles, universidades, comunidades y colonos. A cualquier foro que pueda ayudar a la gente a comprender qué fue y qué es la reforma judicial , que función tenemos como juzgadores y cómo pueden defender su derechos.

    Soy una jueza electa y lo digo con orgullo, pero también con plena conciencia de lo que significa. La elección directa sí cambió la forma en que las personas juzgadoras nos relacionamos con la sociedad. El voto, sin embargo, no sustituye la preparación jurídica, ni determina el sentido de una sentencia. Nuestra obligación es juzgar con independencia e imparcialidad, conforme a la Constitución, los tratados internacionales, las leyes y los derechos humanos, incluso cuando una decisión no sea popular. O no se logre comprender a simple vista por la mayoría.

    El voto nos dio una responsabilidad frente al pueblo; el Estado constitucional nos impone límites frente a cualquier forma de poder.

    Acercar la justicia también significa explicar los derechos y hacerlos comprensibles. Una persona que conoce sus derechos tiene más herramientas para defenderlos, esta justicia debe ser intercultural e incluyente: nadie debe quedar lejos de ella por su lengua, origen, condición económica o lugar donde vive.

    Falta mucho, pero queremos trabajar para mejorar cada día. Sabemos que  tenemos que fortalecer la preparación y la carrera judicial, evaluar con rigor, reducir tiempos, combatir la corrupción y preservar la independencia judicial. Reconocer lo que funciona y corregir lo que no, también es parte de transformar la impartición de justicia.

    Ya que como jueza, mi obligación no es defender una reforma ciegamente. Es reconocer sus aciertos, señalar sus pendientes y trabajar para mejorarla. Juzgar significa estudiar, escuchar, decidir con independencia y respetar los derechos humanos. La ley no es una herramienta de poder: es el límite del poder.

    Debemos eliminar los privilegios y recuperar los ideales que deben guiar nuestra función: justicia, honestidad, defensa de quien se encuentra en mayor vulnerabilidad y transparencia. Esos son los jueces y magistrados que México merece y debe tener.

    Amo a mi país y por eso no creo que México necesite instituciones perfectas, necesita instituciones honestas, responsables y capaces de reconocer sus errores para corregirlos. Ya que quienes fuimos electos tenemos una responsabilidad mayor: demostrar con nuestro trabajo que la confianza recibida, es un compromiso que debemos honrar todos los días.

    La transformación judicial no se demuestra en los discursos. Se demuestra en cada expediente, audiencia y sentencia; en la víctima que encuentra respuesta, en quien no tiene recursos y logra ser escuchado, en quien llega hablando otra lengua y encuentra comprensión, en la persona imputada cuyos derechos son respetados.

    Porque una reforma no cambia la justicia por sí sola. La cambian quienes tienen la responsabilidad de impartirla. Y ahí, frente a quien espera justicia, es donde debemos demostrar que estamos construyendo el Poder Judicial que México merece: sin privilegios, con independencia, con honestidad y con las puertas abiertas para todos.

  • Harfuch y Rocha: confianza y fricción con Washington

    Harfuch y Rocha: confianza y fricción con Washington

    En menos de 48 horas, México mostró a Estados Unidos dos caras de una misma realidad. En Buenos Aires, Omar García Harfuch fue llamado “socio de confianza” por el director de la DEA mientras presentaba resultados de la estrategia federal de seguridad. En Culiacán, Rubén Rocha Moya regresaba sorpresivamente al gobierno de Sinaloa después de 112 días de licencia y, tras quedarse prácticamente solo, volvía a separarse del cargo poco más de un día después. Parecen dos historias distintas. No lo son. Una explica la confianza que México intenta construir con Washington; la otra, las razones por las que esa confianza sigue siendo frágil.

    Harfuch participó del 18 al 20 de agosto en la 40 Conferencia Internacional para el Control de Drogas, organizada por la DEA en Buenos Aires. Ante delegaciones de más de 100 países presentó cifras difíciles de ignorar: una reducción cercana al 51 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos respecto de septiembre de 2024, más de 30 mil armas aseguradas, golpes a la producción de drogas sintéticas y a las estructuras financieras del crimen organizado, además del traslado de 92 objetivos prioritarios a Estados Unidos. México llegó a defender una fórmula que resume la política de la Presidenta Claudia Sheinbaum frente a Washington: coordinación sin subordinación.

    Pero el dato políticamente más importante quizá no apareció en ninguna estadística. Terrance Cole, director de la DEA, llamó públicamente a Harfuch “socio de confianza” y “buen amigo de Estados Unidos”. Harfuch reconoció, a su vez, que el intercambio de información se ha vuelto más rápido. En una relación atravesada por extradiciones, visas, aranceles, acusaciones contra funcionarios mexicanos y presión en materia de seguridad, contar con un interlocutor creíble del otro lado de la frontera se convierte en un activo estratégico. Harfuch salió de Argentina con algo difícil de medir, pero indispensable en política: confianza.

    Mientras eso ocurría, Sinaloa caminaba en dirección contraria. El viernes 21, Rocha Moya anunció que retomaba la gubernatura después de la licencia que había solicitado en mayo, en medio de acusaciones provenientes de Estados Unidos por presuntos vínculos con una facción del Cártel de Sinaloa. Aseguró volver con “la frente limpia y en alto” y sostuvo que no había cometido delito alguno. Pero su regreso no había sido acordado con la dirigencia de Morena ni con el gobierno federal. Gobernación lo definió como una decisión personal, dirigentes y legisladores oficialistas le pidieron reconsiderarla y gobernadoras y gobernadores de la Cuarta Transformación cerraron filas con la Presidenta. Poco más de un día después, Rocha solicitó nuevamente licencia.

    La escena sería suficientemente reveladora por sí misma, pero existe un antecedente que cambia su significado. Harfuch y Rocha ya habían compartido el mismo escenario durante la crisis de violencia que estalló en Sinaloa en septiembre de 2024. El secretario viajó repetidamente a la entidad, encabezó reuniones de coordinación y supervisó el despliegue federal frente a la confrontación entre grupos criminales. Durante meses, Sinaloa se convirtió en uno de los principales laboratorios de la estrategia de seguridad: la Federación enviaba fuerzas, inteligencia y recursos para intentar contener un incendio que tenía profundas raíces locales.

    Ese pasado convierte lo sucedido ahora en algo más que la coincidencia de dos noticias. El funcionario que Washington reconoce como interlocutor confiable es el mismo que tuvo que trasladarse reiteradamente al territorio gobernado por Rocha para enfrentar una de las crisis de seguridad más complejas del país. Harfuch representa la capacidad federal para intervenir; Rocha recuerda los límites de esa capacidad cuando el propio poder local se encuentra bajo cuestionamiento.

    Ese es el verdadero desafío que dejaron Buenos Aires y Culiacán. México necesita interlocutores capaces de hablar con Washington desde una posición de respeto, pero su soberanía no puede descansar en la confianza que una agencia estadounidense deposite en un secretario. La relación será más equilibrada cuando los buenos resultados federales no tengan que convivir con instituciones locales cuestionadas, expedientes abiertos y sospechas que periódicamente regresan a la mesa bilateral.

    Harfuch puede construir confianza y Rocha puede generar fricción, pero ambos son circunstanciales. La relación entre México y Estados Unidos seguirá después de ellos. Por eso la verdadera soberanía no consiste solamente en exigir que Washington no intervenga, sino en reducir desde México las razones que le permiten presionar. Porque un buen interlocutor puede contener una crisis; instituciones confiables evitan que esa crisis exista.

  • Rocha Moya, manejo de la 4T

    Rocha Moya, manejo de la 4T

    La decisión unilateral de Rubén Rocha Moya de regresar a la gubernatura de Sinaloa representaba una crisis para Morena y, particularmente, para nuestra Presidenta, Claudia. Un acto de tal magnitud pudo haber generado un conflicto político al poner en entredicho la conducción del partido e incluso la capacidad y el poder político de la dirigencia de la Dra. para mantener la cohesión y el orden dentro del movimiento.

    La oposición no tardó en aprovechar la coyuntura para atacar al Gobierno, recurriendo nuevamente a su peligrosa narrativa del “narcogobierno”. La decisión de Rocha Moya parecía haberles proporcionado nuevos argumentos para intentar desacreditar al Gobierno y cuestionar su capacidad para garantizar la gobernabilidad y el Estado de derecho.

    Sin embargo, el manejo del tema y el posicionamiento rápido y homogéneo que llevaron a cabo la Presidenta y la dirigencia del partido, encabezada por Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, evitaron que la situación escalara hasta convertirse en una crisis política. El episodio terminó por pasar como un mal trago para el movimiento, sin que la oposición lograra capitalizarlo políticamente.

    La titular del Ejecutivo actuó con eficacia al dejar claro que los intereses de la nación están por encima de cualquier ambición individual, estableciendo con firmeza que una decisión de esa naturaleza no podía estar por encima del interés público ni de la estabilidad institucional. Mientras tanto, en ese mismo tenor la Presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones declaró que ese tema podría llegar incluso hasta el tema llegará a la Comisión de Honestidad y Justicia.

    Sumado a ello, los demás gobernadores de Morena también se deslindaron de la decisión del gobernador sinaloense, dejándolo políticamente aislado y evitando que su determinación encontrara respaldo.

    El manejo fue tan rápido y contundente que no hubo oportunidad para que la coyuntura se prolongara ni para que la oposición lograra instalar su narrativa en la opinión pública. Lo que pudo haberse convertido en un nuevo frente de desgaste para Morena terminó siendo, en cambio, una muestra de la capacidad de conducción política de la Presidenta y de la cohesión del movimiento ante una situación que amenazaba con generar divisiones internas.

  • Dos Rocha un Alito

    Dos Rocha un Alito

    Una vez abandonada por segunda ocasión, de manera definitiva la gubernatura, la principal preocupación de Rocha Moya es poder seleccionar al candidato a la gubernatura. Y esperar que lo olviden los gringos de sus obsesiones efímeras.

    Todos saben quiénes son sus amigos y contrincantes, dentro y fuera Morena. La población, sobre todo en Sinaloa, conoce sus alianzas, socios y negocios. Mientras puede dormir tranquilo el ex rector de la Universidad de Sinaloa, con la esperanza que su sucesora no le saque los trapitos al sol.

    La acusación que llega del norte, no es más que una opinión, mientras carezca de evidencias, que no han llegado, a la administración de Trump todo le falla en materia de Justicia, retiene al general Cienfuegos un mes y lo libera. Los que se entregan alcanzan la libertad, previo acuerdo, los buscados no tienen evidencias.

    Además, Estados Unidos creó una maquinaria militar contra Venezuela que incluida la extracción de Nicolás Maduro, con un costo de 4,700 millones de dólares. Resulta que el cártel de los Soles no existe y no se ha comprobado al presidente de Venezuela la mayoría de los cargos. Está a punto de ser librado a menos que Delcy Rodríguez le pida a Trump que lo mantenga preso para mantenerse en el poder.

    Las quejas de Estados Unidos sobre posibles delincuentes mexicanos no pueden rebasar los límites de los medios, que si bien suelen éstos considerarse jueces, sobre todo en el tema del crimen organizado, carecen de capacidad legal.

    El otro Rocha mexicano sí se le va de las manos a la justicia, y no por su astucia en la huida sino por lentitud o negligencia de las autoridades es Raúl Rocha Cantú, dueño de casinos en el norte el país y dedicado al huachicol, motivo por el cual tiene órdenes de aprehensión, desde diciembre de 2025, y por otros delitos como lavado de dinero, tráfico de armas y drogas.

    Raúl Rocha Cantú, operó en la estructura financiera, de empresas como Águila Impulsora, Operadora de Alimentos, Bebidas de Naucalpan, GI Euromex, entre otras. En esta última, Raúl Rocha Cantú concentró operaciones financieras por más de 120 millones de pesos durante 2025.

    Nadie podrá detener a Rocha Cantú, mientras la Fiscalía General de la República no solicite una ficha roja a la Interpol, por lo pronto, también puede dormir tranquilo el dueño de Miss Universo y seguir paseándose en Mónaco mientras instala su residencia en París.

    Quien no la pasa muy bien es Alito Moreno, líder nacional del PRI, a quien hasta sus amigos de Latinus lo traicionan, publican la existencia de una empresa de su propiedad llamada Amoreno&CO, pintando su raya con el ex gobernador de Campeche, quien les dio recursos incalculables, sin factura a cambio de alabanzas y entrevistas, porque no tiene salida y como siempre aseguró que el PRI es él, pues su partido también puede tener graves consecuencias políticas en las elecciones del próximo año, y hasta perder el registro, y decir adiós a sus pretensiones de arrebatar la mayoría del Congreso al partido ene le poder.

    Los Rocha tienen suerte o ángel protector, pero a Alito se le acabó el fuero, la impunidad y el partido.

  • La educación superior en riesgo

    La educación superior en riesgo

    …Rompen bajo mis pies

    crujientes a rastrojo

    para alimentar a alguno

    suenan camino

    Cañas por A.Castellanos L.

    23/05/2007

    La UNAM ha recibido un golpe durísimo: El Rector, el Consejo Universitario y la Junta de Gobierno no han podido esquivarlo ni neutralizarlo. Todo ha sido simulación y nula ética. Es una situación mucho más profunda y grande que lo que se ha notado con el examen de admisión y su “solución” con la puesta en escena de una versión presencial que también conculca el derecho a la educación en esa, la llamada “Máxima Casa de Estudios” de México.

    Falta que acepten, con un poco de humildad y decencia, las terribles deficiencias en las relaciones laborales con los docentes, en especial con los de asignatura y con el resto de la fuerza laboral de esa universidad. Al aceptar, iniciarían un posible inicio de solución a es honda problemática. Lo difícil es que haya esa aceptación, porque supondría que la misma burocracia dorada de la cúpula Puma, renunciara a sus innumerables e inconfesables privilegios. Seguramente no lo harán hasta que la propia Comunidad Universitaria los eche.

    En otras instituciones ocurren cosas similares, en algunos casos, incluso peores. Así, en la UPN los compromisos que Mario Delgado, Secretario de Educación Pública, regañado y todo, hizo con aquella Comunidad, no han sido cumplidos ni siquiera en un porcentaje mínimo y todo apunta a que las movilizaciones estudiantiles, apoyadas, respaldadas y seguramente compartidas por los docentes van a continuar apenas inicie el nuevo ciclo escolar. No cumplir puede costarle el hueso y su futuro.

    Si miramos la situación en el Instituto Politécnico Nacional, los bemoles generados por la supuesta sucesión en la Dirección General, tampoco son situaciones menores, por el contrario, vislumbran una posible unidad de demandas y movilizaciones de estas tres instituciones, todas por la más elemental solidaridad, misma que es tan conocida y, afortunadamente, practicada por los docentes y estudiantes de nuestro país.

    Capítulo aparte representan la Universidad Benito Juárez, cuyas aulas cada vez están menos solicitadas y cuya calidad es profundamente cuestionada por los posibles empleadores de sus egresados. Triste destino de un proyecto que prometía ser maravilloso y favorable a los intereses de los desposeídos de la República.

    En ese capítulo habría que inscribir a la presidencialmente cacareada y recientemente creada Universidad Rosario Castellanos, nombrada así en honor a la ilustre Rosario Alicia Castellanos Figueroa. En esta institución existe un movimiento entre los docentes que busca la creación de un Sindicato Independiente, pero a aquellos que osan ser parte de ese intento, les espera un despido sin tocar baranda y sin defensa posible. Esta parte de la docencia mexicana, es maltratada al extremo de vivir constantes retrasos en el pago de sus salarios, ya de por si reducidos y por lo visto, también reprimidos al extremo por intentar ejercer un derecho que toda la fuerza laboral mexicana tiene por ley y cuyo ejercicio tendría que ser éticamente obligatorio en cada centro de trabajo, aún cuando la ley no lo otorgara. La organización en sindicatos es la única forma seria de defensa de los intereses colectivos de cada persona que vive de su trabajo, es decir, representa la posibilidad de desarrollo individual y colectivo de cada gremio y, en solidaridad, de toda la clase trabajadora de nuestro país y de todo el mundo. Seguro que a los sionistas que se están apoderando del territorio y del capital en México, esta posición debe parecerles nociva y quizás hasta terrorista.

    Yo veo muy claramente que la destitución del Maestro Marx Arriaga en la SEP, fue el inicio de la tensión entre autoridades federales, en especial en lo que a la educación superior se refiere, pero además de un freno a la evolución positiva que se había iniciado en la actividad académica en todos los niveles en el país, misma que los entes viles heredados del período neoliberal quieren destruir, porque lo que necesita el capitalismo es un ejército de obreros calificados desempleados para controlar y someter a los trabajadores, a quienes los empresarios dicen hacerles el favor de darles empleo; aunque sea mal remunerado y sin que haya autoridad alguna que os obligue a cumplir con la ley laboral, que por demás, siempre parece estar a su favor o es violada ante la inacción de la STyPS y sus similares en los Estados.

    El verdadero TIGRE es la clase trabajadora y pronto despertará.

  • Cuánto hemos cambiado

    Cuánto hemos cambiado

    Quizá no se recuerde muy a menudo, pero en México venimos de una época en la que rara vez se hablaba de la derecha en el debate nacional. Incluso había las mesas de toda la vida en la televisión pública, que no eran incendiarias, estridentes ni nada por el estilo, al contrario; eran cansinas, solemnes, con un lenguaje poco accesibles al grueso de la población, y en las dos décadas previas al 2018, alertando sobre el peligro del “populismo”.

    Actualmente ese panorama es muy distinto. Ya hemos hablado sobre las redes sociales y su importancia en el proceso de toma de conciencia que experimenta la sociedad mexicana. Pero también, se empiezan a consolidar espacios en la televisión pública donde se respira aire fresco, llamando a las cosas por su nombre, identificando plenamente a la derecha y a la ultraderecha. Ya podemos hablar de que en México impera ahora sí un paradigma muy distinto, en el que ya se sabe quién es quién, y los gatopardistas anodinos no son bienvenidos, ni en los medios ni en la clase política.

    Los comunicadores que ahora sí son bien identificados como de derecha, siguen presentes en espacios de medios tradicionales, aunque ya no con la misma presencia de antes. Por ejemplo, Joaquín López-Dóriga, acérrimo odiador de AMLO, que, a diferencia de quien escribe, ni es teacher ni es periodista; sigue siendo una voz de relativo peso, pero ya no como para ejercer una tutela tal sobre las audiencias como para definir su intención de voto. Se le relegó a Radio Fórmula, que igualmente tiene transmisión audiovisual, pero solo por internet; ya no por televisión.

    Ese caso paradigmático representa al resto, donde sucede prácticamente lo mismo, es decir; llevan hasta lo último la animadversión hacia la izquierda imperante en México, las audiencias se alejan o incluso se inconforman, y los dueños de los medios, para cuidar el negocio, prefieren relegarlos a espacios de menor alcance. Aunque ha habido otros casos en que de plano se deshacen de ellos, porque ciertos comunicadores van más allá de solo acatar la línea editorial y de plano comienzan, ya sea a mentir o a atacar a los actores políticos de izquierda de manera visceral. Recientemente vimos a Luis Cárdenas despedirse de MVS con voz entrecortada, tras varios años en que no abandonaba una sonrisa de sorna mientras decía que «todos son iguales», aunque su lista de contactos estuviera llena de amigos panistas, para quienes siempre abría un espacio.

    Pedro Ferriz de Con, ya antes corrido de Grupo Imagen y Cadena Tres, y con un intento fallido de candidatura presidencial en 2017, fundó en 2018 un emprendimiento llamado Central FM, con sus hijos y algunos otros colaboradores. Lejos de mostrar oficio periodístico, solo evidenció su fanatismo de derecha. Su medio quebró porque las 50 vistas en vivo de sus programas en promedio lo convirtieron en inviable, pero él acusó censura. Su odio lo llevó a ser parte del delirante movimiento FRENAAA y finalmente a terminar en el esperpéntico medio Atypical Te Ve del cacofónico Carlos Alazraki. En la izquierda recordamos con cariño la reacción de los dos antes mencionados junto con Laura Zapata, cuando se informó en vivo de la contundente victoria de Claudia Sheinbaum en 2024, después de que se habían ya armado toda una historia épica en que la fallida panista triunfaba y ellos volvían al poder.

    Se constata la famosa paráfrasis de Antonio Gramsci, «lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer». Las audiencias gozan de una amplia oferta y disciernen más que nunca. Los viejos rancios del micrófono tienen sus espacios, nadie los censura, pero el pueblo los sanciona al relegarlos e identificarlos con el golpismo. Los comunicadores que estamos con el pueblo nos vamos consolidando y aprendiendo de nuestros errores. El camino así es.

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  • Odiar lo propio: la última arma del imperio, la primera derrota del pueblo

    Odiar lo propio: la última arma del imperio, la primera derrota del pueblo

    Nos enseñaron a odiar nuestras raíces para que, cuando vinieran a destruirlas, no levantáramos ni una mano para defenderlas. Esa frase, aparentemente simple, encierra el mecanismo más eficaz que ha inventado el poder para sostenerse sin necesidad de un ejército permanente en cada esquina: convencer al oprimido de que su propia cultura, su historia y su forma de ver el mundo son un lastre, mientras el modelo impuesto desde fuera se presenta como sinónimo de progreso, modernidad y bienestar. No hace falta ocupar un territorio con tanques cuando se puede ocupar la mente de sus habitantes con valores ajenos disfrazados de sentido común.

    Esta operación no es accidental ni espontánea. Es una estrategia sostenida a través de la religión importada que sustituyó cosmovisiones originarias, de los medios de comunicación que naturalizan el consumo y el individualismo como única forma legítima de existir, y de un sistema educativo que enseña más sobre la Revolución Francesa que sobre la resistencia de los pueblos originarios de Abya Yala frente a cinco siglos de despojo.

    La clase dominante, tanto la local que administra los intereses extranjeros como la metropolitana que los dicta, entendió hace mucho que el control económico y político es frágil si no va acompañado del control simbólico.

    Por eso invirtieron menos en soldados y más películas, series y algoritmos.

    Desde una perspectiva antiimperialista, esto no puede leerse como un fenómeno cultural neutro. Es la superestructura al servicio de una base material muy concreta: el saqueo continuo de los recursos del Sur global por parte de las potencias del Norte, hoy encabezadas por Estados Unidos y sus corporaciones transnacionales. Cuando un pueblo desprecia su lengua, su música, su comida o su memoria histórica, deja de percibir como agresión la extracción de su litio, su petróleo o su mano de obra barata. El colonialismo mental es la condición previa para el colonialismo económico: primero te enseñan que lo tuyo no vale, después te explican que lo que viene de afuera “te conviene” en forma de tratado de libre comercio, de base militar o de préstamo del Fondo Monetario Internacional.

    México ocupa en esta historia un lugar que merece ser dicho con claridad y sin falsa modestia. Es una de las pocas naciones de América Latina que ha protagonizado una revolución social profunda, que nacionalizó su petróleo desafiando a las compañías extranjeras, que dio asilo a perseguidos políticos de medio mundo y que hoy, con todas sus contradicciones internas, sostiene una política exterior que reivindica la no intervención y la soberanía frente a la presión constante de Washington. La herencia de Cuauhtémoc, de Zapata, de Cárdenas, no es folclore para postales: es un patrimonio político que demuestra que la dignidad frente al imperio no es un sueño romántico, sino una práctica histórica concreta. Reconectar con esas raíces no es nostalgia, es estrategia de supervivencia nacional.

    Ahora bien, no basta con “sentirse orgulloso” de la cultura propia como gesto estético o turístico. Hay que construir una cultura contrahegemónica, y ahí está la clave que distingue el nacionalismo folclorizado del proyecto político real. No se trata de vender la raíz indígena en artesanías para exportación mientras se sigue reproduciendo el mismo modelo económico dependiente. Se trata de disputar el sentido común, de politizar la vida cotidiana, de entender que cada clase de historia, cada canción, cada palabra recuperada de una lengua originaria es también un campo de batalla contra la dominación.

    Toda persona tiene capacidad intelectual, solo falta continuar con la politización, o, dicho de otra forma, con el despertar de las conciencias. Hay que romper con la vieja trampa que reserva el pensamiento crítico a las élites ilustradas y devuelve al pueblo su derecho a interpretar el mundo y a transformarlo. La descolonización no llegará por decreto ni por una sola generación de intelectuales iluminados: llegará cuando millones de personas comunes dejen de repetir, sin saberlo, el guion escrito por quienes se benefician de su desprecio hacia sí mismas.

    Defender las raíces, entonces, no es mirar hacia atrás. Es la condición para poder mirar hacia adelante sin que ese futuro nos lo sigan diseñando desde fuera.

  • Cartilla Moral

    Cartilla Moral

    En 2019 surgió un documento como parte de los cien compromisos del presidente Andrés Manuel López Obrador, llamado la Cartilla Moral. Elaborado en su versión original por Alfonso Reyes en una adaptación de José Luis Martínez. Formó parte de los materiales seleccionados para los Programas Emergentes de Actualización del Maestro y de Reformulación de Contenidos y Materiales Educativos y fue editado por la SEP.

    Este es un texto fundamental para la cuarta transformación de México y su sociedad. Sin embargo, el proyecto quedó truncado, la cartilla sólo se distribuyó de manera muy limitada  y todo lo demás por alguna razón desconocida quedó suspendido.

    La Presentación es firmada por Andrés Manuel López Obrador Presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Y dice textualmente: “La decadencia que hemos padecido por muchos años se produjo tanto por la corrupción del régimen y la falta de oportunidades de empleo y de satisfactores básicos, como por la pérdida de valores culturales, morales y espirituales.

    Los seres humanos necesitan bienestar, pero no sólo de pan vive el hombre. Para alcanzar la felicidad se requiere el bienestar material y el bienestar del alma, como decía José Martí. Nuestra propuesta para lograr el renacimiento de México busca hacer realidad el progreso con justicia y promover una manera de vivir sustentada en el amor a la familia, al prójimo, a la naturaleza, a la patria y a la humanidad.

    La difusión de la Cartilla Moral de Alfonso Reyes es un primer paso para iniciar una reflexión nacional sobre los principios y valores que pueden contribuir a que en nuestras comunidades, en nuestro país, haya una convivencia armónica y respeto a la pluralidad y a la diversidad.

    Te invito a compartir con la familia estos pensamientos y a dialogar entre sus integrantes acerca de la moral, la ética y los valores que necesitamos para construir entre todos una sociedad mejor.”