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  • Datos para apantallar a su jefe

    Datos para apantallar a su jefe

    Al 15 de octubre de 2025…

    • Población total de los Estados Unidos Mexicanos: 130,393,389 habitantes.
    • Aumento de la población de nuestro país de 2020 a 2025: 4,897,290 habitantes.
    • Entidad federativa con mayor población: Estado de México, con 17,561,797 habitantes (representa el 13.5% de la población nacional).
    • Entidad federativa con menos población: Colima, con 758,987 habitantes (representa el 0.6% de la población nacional).
    • Entidad federativa con mayor superficie territorial: Chihuahua, con 247,412.6 kilómetros cuadrados (12.6% del territorio nacional).
    • Entidad federativa con menor superficie territorial: Ciudad de México, con 1,485.2 kilómetros cuadrados (0.1% del territorio nacional).
    • Única entidad federativa de la República Mexicana en donde no hay más mujeres que hombres: Baja California Sur.
    • Entidad federativa de la República Mexicana con la proporción mayor de mujeres que hombres: Oaxaca.
    • Promedio nacional de ocupantes por vivienda particular: 3.3 personas.
    • Promedio nacional de ocupantes por cuarto: 0.9 personas
    • Entidades federativas con el promedio más alto de ocupantes por cuarto: Chiapas y Guerrero (1.2 personas)
    • Entidad federativa con el mayor promedio de ocupantes por vivienda: Chiapas, con 3.8.
    • Porcentaje de hogares unipersonales en México: 15%
    • Entidad federativa con la población más avejentada: Ciudad de México, en donde la edad mediana es de 37 años.
    • Entidad federativa con la población más joven: Chiapas, en donde la edad mediana es de 26 años.
    • Edad mediana a nivel nacional: la mitad de la población del país tiene 32 años o menos.
    • Entidad federativa con la densidad de población más alta: Ciudad de México, con 6,171.6 habitantes por kilómetro cuadrado.
    • Entidad federativa con la densidad de población más baja: Baja California Sur, con 13.5 habitantes por kilómetro cuadrado.
    • Población que se considera indígena: 24,227,973
    • Población de 3 años y más hablante de alguna lengua indígena: 5.9%
    • Lengua indígena más frecuente a nivel nacional: náhuatl, hablada por el 22% de la población de 3 años y más que habla alguna lengua indígena.
    • Población de 3 años y más que habla náhuatl: 778,898 personas.
    • Población de 3 años y más que habla maya: 1,628,286 personas.
    • Entidad federativa con mayor porcentaje de población que se considera afromexicana, negra o afrodescendiente: Guerrero, con un 7.5%
    • Población nacida en Estados Unidos que radica en nuestro país: 668,658 personas.
    • Población nacida en Cuba que radica en nuestro país: 61,663 personas.
    • Porcentaje de la población de 5 años y más que hace cinco años tenían un lugar de residencia actual: 5.3%
    • Entidad federativa con el mayor porcentaje de población de 5 años y más que hace cinco años tenían un lugar de residencia actual: Quintana Roo (10.8%)
    • Entidad federativa con el menor porcentaje de población de 5 años y más que hace cinco años tenían un lugar de residencia actual: Guanajuato (2.5%)
    • Porcentaje de la población en México con algún problema o condición mental: 1.1% (1,384,197 personas)
    • Población en México con trastornos depresivos: 60,633 personas.
    • Población en México con trastornos de ansiedad: 57,675 personas.
    • Población en México con TDAH: 161,444 personas.
    • Población en México con demencia: 44,386 personas.
    • Entidades federativas con el mayor porcentaje de población con algún problema o condición mental: Aguascalientes y Yucatán (1.5%)
    • Entidad federativa con el menor porcentaje de población con algún problema o condición mental: Chiapas (0.6%)
    • Grado promedio de escolaridad de la población de 15 años y más: 10.3 años de estudios (secundaria terminada y un año de educación media superior).
    • Porcentaje de la población de 12 años y más que permanece soltera: 36%
    • Entidad federativa con el mayor porcentaje de la población de 12 años y más que permanece soltera: Ciudad de México (40.2%)
    • Entidad federativa con el menor porcentaje de la población de 12 años y más que permanece soltera: Tabasco (33%)
    • Entidad federativa con el menor porcentaje de la población de 12 años y más casada: Ciudad de México (26.2%)
    • Entidad federativa con el mayor porcentaje de la población de 12 años y más casada: Zacatecas (39.6%)
    • Porcentaje de la población de 12 años y más que vive ya sea casada o en unión libre en México: 50.2%
    • Porcentaje de la población de 12 años y más que vive ya sea divorciada o separada en México: 7.8%
    • Porcentaje de la población de 12 años y más que vive en viudez en México: 5.7%
    • Entidad federativa con el mayor porcentaje de la población de 12 años y más casada o en unión libre: Chiapas (54.3%)
    • Entidad federativa con el menor porcentaje de la población de 12 años y más casada o en unión libre: Ciudad de México (43.3%)
    • Porcentaje de las viviendas en México donde se disponía de teléfono fijo: 31.8%
    • Porcentaje de las viviendas en México donde se disponía de teléfono celular: 94.5%
    • Porcentaje de las viviendas en México donde se disponía de conexión a internet: 75.7%

    Fuente: Encuesta Intercensal 2025, INEGI.

    @gcastroibarra

  • El certificado de defunción que nadie firmó: la subasta del país en un clic

    El certificado de defunción que nadie firmó: la subasta del país en un clic

    Hay imágenes que no necesitan explicación para provocar miedo. A finales de septiembre circuló con fuerza un mapa de México pintado de rojo con una advertencia aplastante: el crimen organizado mandaría sobre un tercio del país, otro 47 por ciento estaría en disputa y apenas el 23 por ciento seguiría bajo control del gobierno. En cuestión de segundos, la imagen hizo lo que suele pasar cuando la foto sustituye a la razón: convirtió una suposición en una sentencia definitiva, un país complejo en una estampa fija y una crisis de seguridad gravísima en la idea de que México ya está entregado al narco.

    El golpe es contundente porque el pánico no se detiene a pensar. Basta una mancha roja para que la gente dé por hecho carreteras cerradas, autoridades expulsadas y pueblos enteros sometidos sin salida. El peligro empieza cuando esa imagen suplanta la realidad. Un mapa puede servir para explicar un problema, pero miente cuando no sabemos de dónde salieron los datos, cómo se midió el terreno o qué significa en realidad lo que nos están mostrando. En temas de seguridad nacional, el empaque de la cifra le cambia por completo el ánimo a un país.

    Esto no significa tapar la violencia ni restarle peso. Sería una falta de respeto ante las familias que buscan a un desaparecido, ante el comerciante ahogado por el cobro de piso o frente a comunidades enteras donde el crimen manda a diario. Como operador de justicia penal conozco de frente ese dolor: expedientes que guardan pérdidas que nadie repara, víctimas atrapadas en trámites interminables y familias cuya tranquilidad se acabó de golpe. El daño es real, duele en carne viva y no necesita exagerarse para saber que es una tragedia.

    Precisamente por su gravedad debemos ser exactos. Si un estudio habla de control, o influencia, para describir la extorsión o las amenazas sobre los negocios, eso no puede traducirse a la gente como si el Estado ya hubiera desaparecido. Que un grupo criminal cobre piso no significa que ya borró al gobierno municipal, ni que su presencia armada sea la dueña absoluta del país. Esta diferencia no es un adorno de abogados ni un capricho teórico: para quien vive en esas zonas, es la línea exacta entre atender un problema grave o declarar que el país ya se rindió.

    En los juzgados nos apegamos derecho a esa línea: de ella depende la libertad de las personas. Una acusación no se vuelve condena solo porque haga escándalo en las noticias, una sospecha no se convierte en prueba porque parezca creíble, ni una mentira se hace verdad por repetirla mil veces. La tarea de un juez es separar el rumor del hecho probado, revisar las pruebas de verdad y resolver con base en la ley. Esa seriedad no puede terminar al salir del juzgado. Si exigimos pruebas firmes para encarcelar a un ciudadano, no podemos aceptar números a la ligera para declarar derrotado a todo un país.

    Lo más alarmante de todo esto no es el error en los números: es enseñarle a la gente a resignarse. Si nos convencen de que el Estado ya tiró la toalla, dejamos de exigirle cuentas; si creemos que denunciar es inútil, el delito sigue creciendo; si damos por sentado que regiones enteras ya le pertenecen a los delincuentes, aceptamos el despojo como algo normal. El crimen organizado avanza a balazos, pero se queda con todo cuando convence a la ciudadanía de que no hay nada que hacer. Un pueblo convencido de que ya perdió es un pueblo fácil de someter.

    Reconocer la emergencia de seguridad no significa dar al país por muerto, ni criticar al gobierno significa negar las fallas que todavía existen. La realidad de México no es blanco o negro: conviven zonas golpeadas por la violencia con millones de personas que todos los días sacan a flote la vida pública con su trabajo. La resistencia no se ve en los mapas: se ve en la madre que busca a su hijo con una pala, en el comerciante que sube su cortina todos los días, en la escuela de pueblo que no deja de dar clases y en la víctima que todavía se para en un juzgado confiando en la ley. Cada uno de esos actos es un rotundo NO a regalarle al crimen la victoria del miedo.

    México necesita seriedad para llamar a las cosas por su nombre: señalar la extorsión, exhibir las omisiones de las autoridades, recuperar las comunidades en peligro y medir con hechos si la estrategia de seguridad sirve o no. Lo que no necesita es que, con un mapa pintado de rojo y un titular escandaloso, le firmen una sentencia de muerte antes de tiempo. El acta de defunción de una nación no la emite una gráfica, ni la decide nadie desde afuera: solo se consuma cuando su propia gente se cansa de defenderla.

  • Una pluralidad que diluya toda pluralidad

    Una pluralidad que diluya toda pluralidad

    A raíz del anuncio de los coordinadores estatales de los Comités de Defensa de la Transformación de Morena, han resurgido los gritos de propios y extraños que acusan al partido de pecar de pragmatismo, carecer de principios, postular a gente de derecha, traicionar la transformación y comer quesadillas sin queso. Lo que no entienden quienes no entienden, es que en un verdadero movimiento de transformación izquierdista que constantemente se esfuerza por ser una parálisis de preservación derechista, la disciplina partidista y el cerrar filas es más importante que él pensamiento crítico.

    No se dan cuenta de que no se dan cuenta que Morena hace un esfuerzo cuántico y metapolítico para garantizar la diversidad y pluralidad democrática nacional al abrir sus puertas al nepotismo y la supervivencia de grupos de poder; al incorporar entre sus candidatos y representantes populares a ex militantes —hasta hace media hora— del PRIANRD, antes que a sus propios militantes; al mantener su alianza con el PT y el Verde; o al postular candidatos asociados a NXIVM y otras joyas de la vida pública del país; para defender una transformación que no transforme nada.

    Y es que Morena, también acusado de autoritario y totalitario, es en realidad un bastión de apertura ideológica, pluralidad y diversidad. Resulta paradójico, pero tanto en el Senado como los gobiernos estatales, donde Morena tiene una mayoría aplastantemente aplastante, el pasado político reciente de sus senadores y gobernadores no es arrolladoramente morenista, mucho menos de izquierda, un número significativo militaba en fuerzas impulsoras de políticas que ponían en primer lugar al capital privado y a los mercados internacionales como motores del desarrollo. Y entre los coordinadores estatales recientemente anunciados, la pluralidad es todavía más plural, ahí los morenistas no sólo no son una mayoría arrolladora, son una minoría casi insignificante, postrada ante una diversidad democrática de intereses neoliberales.

    Entrados en gastos

    No entender esto es no entender lo que las mentes más iluminadas de Morena y su Instituto Nacional de Formación Política llevan años exigiendo que entendamos, “un buen militante no necesariamente es buen funcionario”, el arte de gobernar no es necesariamente compatible con la convicción ideológica. Resulta urgente defender la soberanía de la nación, “tenemos que cerrar filas, disciplinarnos, entender que esto es una guerra”, y si hace falta aceptar en un Frente Amplio —si esto les recuerda el Pacto por México cometen una “estupidez del tamaño de una catedral”— gente del PAN, del PRI, y de lo quedó del PRD, que otrora entregaron la soberanía nacional, habría que aceptarlos para que defensivamente entreguen la soberanía nacional de forma patriótica.

    • Carlos Bortoni es escritor. Su último libro es Polvo, publicado por Casa Editorial Abismos.
  • Los dos expresidentes

    Los dos expresidentes

    Hay imágenes que, por sí solas, parecen resumir una época. Esta semana México tuvo dos imágenes particularmente contrastantes de dos expresidentes: por un lado, Felipe Calderón, reapareciendo públicamente en el Foro América Libre, un encuentro de la derecha latinoamericana, hablando de democracia, libertad y de los supuestos riesgos que enfrenta México.

    Horas después, una imagen recorrió el país: la estatua de Calderón, que ya se encontraba derribada en el Complejo Cultural Los Pinos, terminó decapitada por extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro, quienes habían protestado previamente contra el expresidente.

    Del otro lado, prácticamente al mismo tiempo, Andrés Manuel López Obrador reaparecía públicamente para presentar su nuevo libro, Pueblo, una obra en la que vuelve a reflexionar sobre la historia política de México y sobre el proyecto que encabezó durante su sexenio.

    Dos expresidentes.  Dos escenarios. Dos formas completamente distintas de reaparecer ante el país. Dos legados

    Quizá por eso las dos imágenes resultan tan poderosas.

    Mientras uno aparece en un foro de la derecha internacional hablando sobre los peligros que, según él, enfrenta la democracia mexicana; su propia figura escultórica termina convertida en el símbolo de lo que representó su sexenio para el pueblo de México.

    El otro aparece con un libro titulado Pueblo, reivindicando precisamente al sujeto político que colocó en el centro de su discurso durante décadas y que lo acompañó durante toda su vida política.

    El juicio de la historia es contundente, Calderón sigue condenado por aliarse al narco y desatar una guerra sinsentido con miles de muertos inocentes, robarse la presidencia con un fraude asqueroso, pero además por dejar a millones en la pobreza (incluidos los 44 mil del SME), y continuar saqueando nuestro país y entregando nuestros recursos a las empresas extranjeras.

    En cambio, con el buen AMLO el dictamen es todo lo contrario (por más que salgan bots y derechosos resentidos a decir lo contrario). Existe un reconocimiento del pueblo de México a esa persona que con sus políticas sacó a más de 13 millones de la pobreza y que nos ha devuelto la dignidad con el reforzamiento y extensión de nuestros derechos humanos, porque mi presi siempre lo tuvo claro, la felicidad es un derecho del pueblo.

    Redes sociales

  • México: los resultados de la transformación, la dignidad social y la responsabilidad de informar

    México: los resultados de la transformación, la dignidad social y la responsabilidad de informar

    México ha vivido durante los últimos años una transformación económica, política y social que merece analizarse con seriedad, más allá de las simpatías partidistas y de las confrontaciones que diariamente ocupan buena parte de los espacios informativos. La llegada de la llamada Cuarta Transformación al gobierno federal, primero con Andrés Manuel López Obrador y posteriormente con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, abrió una discusión que considero fundamental: ¿qué clase de país queremos construir y para quién debe trabajar el desarrollo económico?

    Durante décadas, México fue presentado ante el mundo como una nación atractiva para la inversión extranjera por su ubicación geográfica, sus recursos naturales y, particularmente, por el bajo costo de su mano de obra. Muchas empresas encontraron condiciones favorables para instalarse, producir y exportar. Sin embargo, esa competitividad no siempre se tradujo en mejores condiciones de vida para millones de trabajadores mexicanos. Crecimos industrialmente, pero permanecieron profundas desigualdades económicas y sociales.

    La política económica de los últimos años ha intentado modificar parte de esa relación, colocando el ingreso de los trabajadores y el bienestar de las familias de menores recursos entre las prioridades nacionales. Los resultados pueden observarse en las estadísticas oficiales. De acuerdo con el INEGI, la pobreza multidimensional pasó del 41.9 por ciento de la población en 2018 al 29.6 por ciento en 2024, una disminución equivalente a aproximadamente 13.4 millones de personas. No estamos hablando de una simple declaración política, sino de una variación significativa en las condiciones económicas y sociales del país.

    A ello se suma la recuperación del salario mínimo, que durante muchos años permaneció rezagado frente al costo de la vida. Para 2026, el salario mínimo general alcanzó los 315.04 pesos diarios, mientras que en la Zona Libre de la Frontera Norte llegó a 440.87 pesos. La Comisión Nacional de los Salarios Mínimos estima que la recuperación de su poder adquisitivo desde 2018 supera el 150 por ciento. Son resultados que merecen reconocerse y estudiarse, particularmente porque durante décadas se sostuvo que incrementar considerablemente los salarios pondría en peligro la competitividad nacional.

    Desde luego, sería incorrecto atribuir toda la reducción de la pobreza exclusivamente a los programas sociales. También han influido el empleo, los ingresos laborales, las remesas y otros factores económicos. Pero sería igualmente incorrecto ignorar que la política salarial y las transferencias sociales han formado parte de una estrategia deliberada para mejorar los ingresos de los hogares.

    Y aquí quisiera detenerme en un asunto que considero esencial. En México se ha pretendido identificar cualquier política de apoyo a los pobres como una expresión de izquierda radical. Sin embargo, Estados Unidos, una de las mayores economías capitalistas del mundo, mantiene programas de asistencia alimentaria, servicios médicos para población de bajos ingresos, pensiones, créditos fiscales y apoyos habitacionales. La existencia de una red de protección social no convierte automáticamente a una nación en socialista. Lo verdaderamente importante es analizar cómo se financian esos programas, a quién benefician y cuáles son sus resultados.

    Tampoco debemos confundir austeridad gubernamental con abandono de las responsabilidades del Estado. En un país donde millones de personas han enfrentado pobreza, resulta difícil justificar que los servidores públicos disfruten de privilegios extraordinarios financiados con recursos de todos. La reducción de determinados lujos, prestaciones especiales y gastos superfluos puede representar una decisión administrativa y también un mensaje de responsabilidad pública. Eso no significa que todo el gasto gubernamental haya disminuido ni que la corrupción haya desaparecido; significa que debemos distinguir entre los recursos necesarios para gobernar y aquellos destinados a privilegios injustificables.

    Pero la transformación que México necesita va mucho más allá de los presupuestos y de las estadísticas. Durante generaciones hemos permitido que el clasismo y la discriminación formen parte de nuestras relaciones sociales. En determinados sectores se llegó a considerar símbolo de éxito económico contar con trabajadores domésticos a quienes se pagaban salarios muy bajos, frecuentemente sin seguridad social ni prestaciones. ¿Cómo podemos exigir mejores salarios para nosotros mientras pretendemos que las personas que limpian nuestras casas, preparan nuestros alimentos o cuidan a nuestras familias continúen trabajando en condiciones precarias?

    Una sociedad más justa no significa que todos debamos tener la misma riqueza. Significa que cualquier persona, independientemente de su origen, apellido, color de piel o actividad laboral, tenga la oportunidad de vivir dignamente, educar a sus hijos, recibir atención médica y aspirar a un patrimonio propio. Los derechos laborales de las personas trabajadoras del hogar representan un avance en esa dirección, aunque su cumplimiento efectivo continúa siendo una tarea pendiente.

    También debemos preguntarnos qué entendemos por desarrollo. México no necesita convertirse en una reproducción de las grandes ciudades estadounidenses, donde en muchas regiones la expansión urbana ha producido largas distancias, dependencia del automóvil y horas perdidas diariamente entre carreteras y centros de trabajo. Nuestro país puede construir infraestructura moderna, desarrollar tecnología, atraer industrias y mejorar su productividad sin renunciar a sus plazas, mercados, barrios, centros históricos, tradiciones y espacios naturales.

    La riqueza de México no está solamente en sus fábricas, sus exportaciones o sus grandes inversiones. Está también en sus pueblos, en las comunidades indígenas, en la extraordinaria diversidad de sus regiones, en su gastronomía, su historia, su arquitectura y sus recursos naturales. No debemos confundir modernización con la desaparición de nuestra identidad. Un país verdaderamente próspero debería permitir que sus habitantes vivan mejor sin tener que sacrificar aquello que los identifica.

    Por supuesto, la transformación social no está concluida. Persisten problemas de informalidad laboral, acceso a servicios médicos, inseguridad, productividad, corrupción y desigualdad regional. Reconocer los avances no exige guardar silencio sobre los pendientes. Por el contrario, una evaluación responsable del gobierno debe permitir identificar lo que funciona, corregir lo que falla y exigir resultados verificables.

    Y precisamente hablando de responsabilidad, quisiera hacer una pausa para referirme a un tema que considero indispensable para la vida democrática de nuestro país: el ejercicio del periodismo.

    Siempre he considerado que un buen periodista se distingue por la profundidad de sus investigaciones, la calidad de sus fuentes, la veracidad de su información y, sobre todo, por el respeto que demuestra hacia su público. El periodismo no adquiere mayor valor porque un comunicador insulte, humille o ridiculice a un hombre o a una mujer. La crítica puede ser firme, incómoda y contundente sin necesidad de convertirse en una agresión personal.

    Me preocupa observar cómo ciertos espacios de comunicación han sustituido la investigación por el enfrentamiento, la argumentación por el insulto y el análisis por expresiones que solamente alimentan el resentimiento social. La ofensa reiterada no demuestra necesariamente conocimiento ni valentía; con frecuencia empobrece la discusión pública y transmite hostilidad a una sociedad que necesita información confiable.

    Quiero ser absolutamente claro: estoy en contra de la censura. La libertad de expresión constituye una garantía indispensable y debe proteger incluso las opiniones más críticas hacia el poder. Pero libertad de expresión no significa ausencia de responsabilidad profesional. Considero necesario fortalecer los mecanismos de autorregulación periodística, los códigos de ética, los derechos de las audiencias y las vías legales para responder a la difusión de información falsa o a posibles afectaciones al honor, siempre mediante procedimientos independientes, transparentes y respetuosos de las garantías constitucionales.

    La Secretaría de Gobernación y las instituciones competentes deberían prestar atención a la calidad del debate público y promover condiciones para un periodismo responsable, sin convertirse jamás en autoridades encargadas de decidir qué opiniones pueden publicarse. La diferencia es fundamental: regular dentro de los límites constitucionales no es censurar, y proteger a las audiencias no debe convertirse en un pretexto para silenciar a los periodistas.

    En otro orden de ideas, la reciente detención de Iván Cazarín Molina, conocido como El Tanque, abre un capítulo de especial interés para las investigaciones sobre las estructuras del crimen organizado en México. Su captura en Zapopan, Jalisco, fue informada por las autoridades federales, que lo identifican como un presunto operador relevante del Cártel Jalisco Nueva Generación.

    El caso adquiere particular importancia porque no se limita a las acusaciones relacionadas con actividades violentas. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos había impuesto sanciones a Cazarín Molina y a una red empresarial vinculada con él, lo que coloca sobre la mesa la dimensión financiera de las organizaciones criminales. El narcotráfico, el robo de combustibles, las operaciones comerciales y el posible lavado de dinero obligan a mirar más allá de quienes ejecutan materialmente los delitos.

    Por sus antecedentes y por las regiones en las que presuntamente operaba, entre ellas Veracruz y Jalisco, resulta pertinente preguntarse hasta dónde llegaron sus relaciones económicas, quiénes participaron conscientemente en operaciones ilícitas y qué información podrán obtener las autoridades mexicanas y estadounidenses. Pero debemos ser responsables: la existencia de relaciones comerciales o personales, por sí sola, no demuestra participación delictiva. Corresponderá a las investigaciones identificar responsabilidades concretas y presentarlas ante los tribunales.

    La cooperación entre autoridades mexicanas y estadounidenses resulta especialmente relevante en este caso. Si las investigaciones logran reconstruir rutas financieras, operaciones comerciales y posibles redes de protección, podrían abrirse nuevas líneas de investigación. No sería responsable anticipar detenciones ni atribuir delitos a personas que no han sido formalmente señaladas por las autoridades.

    La operación encabezada por las instituciones federales de seguridad, bajo la coordinación del secretario Omar García Harfuch, representa un resultado operativo concreto que merece atención. Pero el verdadero alcance de una detención de esta naturaleza se conocerá cuando las investigaciones permitan determinar responsabilidades, obtener sentencias y, en su caso, desarticular las estructuras económicas que sostienen a estas organizaciones.

    México necesita combatir la delincuencia no solamente con detenciones, sino también con inteligencia financiera, investigaciones patrimoniales, instituciones confiables y procedimientos judiciales sólidos. Una organización criminal no se sostiene únicamente por quienes portan armas; también necesita recursos, operaciones económicas y mecanismos para introducir dinero ilícito en actividades aparentemente legales. Investigar esas estructuras, respetando la presunción de inocencia, es indispensable para enfrentar el problema de fondo.

    Regresando al tema central, considero que México atraviesa una etapa en la que vale la pena evaluar con objetividad sus cambios económicos y sociales. Los resultados en reducción de pobreza y recuperación salarial son relevantes, pero no representan el final del camino. La verdadera transformación deberá medirse también por la calidad de los servicios públicos, la seguridad de las familias, la fortaleza de las instituciones, la protección del medio ambiente y las oportunidades que encuentren las nuevas generaciones.

    México no necesita renunciar a su identidad para convertirse en una nación más próspera. Tampoco necesita mantener a millones de personas con salarios bajos para atraer inversión, ni conservar privilegios sociales para demostrar éxito económico.

    Necesitamos un país donde trabajar permita vivir, donde emprender permita prosperar, donde gobernar signifique servir y donde informar implique investigar antes de acusar.

    Porque al final, el progreso de una nación no debería medirse únicamente por la riqueza que produce, sino también por la dignidad con la que viven sus habitantes, la justicia de sus instituciones y la capacidad de conservar aquello que la hace única.

    Y México tiene mucho que conservar, pero también mucho que transformar.

  • OPOSICIÓN MIGAJERA

    OPOSICIÓN MIGAJERA

    Últimamente, en los espacios de opinión de las diferentes cadenas de televisión se observa cada vez con más frecuencia el ejercicio de las mesas de debate. En esta dinámica se ha podido observar un intercambio infinito de señalamientos y acusaciones por parte de los panelistas de todos los partidos políticos que ahí se concentran.

    Sin embargo, lo que ha dejado ver es lo pobre que está, desde el punto de vista de los argumentos, la oposición en México. Es cada vez más evidente que los representantes del PRI, PAN, MC y, en algunas ocasiones, el partidito de Acosta Naranjo solo debaten movidos por un inmenso ODIO a la 4T, ya que los datos que manejan son cifras que solo los pintan de cuerpo entero como operadores de mentiras y calumnias.

    Tan solo en el debate donde se abordó el tema del agua contaminada en Guadalajara, el centro del argumento de Gibrán Ramírez, representante de MC, partido que gobierna Jalisco, fue el color del agua en Google. Así como lo leen: el argumento en el que se basó el representante de MC fue que no coincidía el color del agua, sin defender el tema de las causas, y se limitó a pedir que el VOCERO de MORENA, Arturo Ávila, se comprometiera a convencer a la bancada de MORENA para que se le autorizaran a Jalisco 8 mil 500 millones de pesos para las obras que van a ser realizadas para esta problemática. Sin embargo, cuando Gibrán fue cuestionado, solo atinó a dar bandazos sin afrontar el tema por falta de información.

    Esto es recurrente en todos los actores del PRIAN-MC: no hay soporte con datos fidedignos y niegan que los datos que aporta el gobierno sean CONFIABLES. Se sacan de la manga SUS datos que, en la mayoría de las veces, son inexactos o simplemente falsos, haciendo ridículos monumentales y quedando como lo que son: marrulleros mentirosos que tienen la estrategia de usar narrativas tóxicas para la vida pública de México. Intentan, de manera infructuosa, denostar las acciones en todos los niveles de gobierno sin lograrlo, por lo cual continúan en caída libre en las preferencias del electorado. En las últimas encuestas, PRI y PAN se encuentran en niveles de aceptación bajísimos que los dejan prácticamente al borde de la pérdida del registro en varios estados. Sin embargo, siguen haciendo giras en el extranjero para poner la imagen de México por los suelos, también sin muchos resultados.

    ¿Qué provoca esta debacle de la oposición en México?

    Pues, simplemente, no existen contrapesos para el actual gobierno, no hay propuestas que enriquezcan la agenda política y pública del país. Claramente, por los buenos resultados que los gobiernos de MORENA tienen actualmente, no se necesita esta oposición tóxica. Sin embargo, todo sistema de concepción democrática debe contar con una oposición para poder tener una buena salud a largo y mediano plazo. No obstante, lo que tenemos actualmente es un circo de payasos que se victimizan y cuyo argumento más fuerte es Rocha Moya y Andrés Manuel López Beltrán. Así que se visualiza que para el 2027 se repita la aplanadora de MORENA y, de seguir la tendencia, el 2030 será un paseo para una oposición maltrecha y vendepatrias, cuya única fortaleza son las migajas que Estados Unidos les tira por debajo de la mesa.

    Será otra derrota épica.

  • Los estadios morales y las redes sociales

    Los estadios morales y las redes sociales

    Esta semana he revisado con mis estudiantes de licenciatura la teoría del desarrollo moral de Kholberg, para él la moralidad está determinada por la idea de justicia que tiene cada sujeto. La teoría distingue tres momentos particulares de la moralidad: preconvencional, convencional y posconvencional. En el ambito convencional se encuentran principalmente los niños, quienes consideran que la justicia está determinada por los resultados que les afectan de forma directa, por ello se plantea que este periodo el niño sólo piensa en él, pues la justicia está determinada por lo que él mismo considera. En lo convencional se acaba la idea anterior y llega la conciencia de que exiten los otros y que lo que determina la moral está del lado de lo social. Finalmente, lo posconvencional se activa con un momento superior del desarrollo de la inteligencia en donde ya no sólo interesa la moral social, sino que se cuestionan las determinaciones de las normas y las leyes.

    Me llamó mucho la atención la forma en que esta teoría se conectó con los comentarios que recibí el fin de semana a través de redes sociales. La situación en Brasil me preocupa, considero que es una situación que, como parte de un país que está debatiéndose en contra de una intervención por parte de Estados Unidos, es fundamental revisar la forma en que se están dando las cosas. La situación no sólo es estar al pendiente de Brasil, sino de toda Latinoamerica, dentro de mis criterios morales, tendríamos que estar al pendiente de las cosas que en el mundo ocurren.

    El domingo realicé un comentario en redes sociales, expresando mi intranquilidad al respecto y los comentarios fueron muy interesantes. Primero, me sorprenden las personas que consideran que quien no es de Brasil, no debería preocuparse por las situaciones que no corresponden a la nacionalidad del lugar donde surgen las noticias. Nada más interesante que ver que los adultos se comportan como esos niños que establecen su idea de justicia sólo a partir de lo que les afecta de forma directa.

    Enseguida, destacan los comentarios que piensan que yo no estoy haciendo nada y por eso me la paso viendo cosas que no representan mi realidad. Claro, para ellos yo debería ponerme a buscar trabajo o hacer “algo productivo” que me impida ver lo que sucede a mi alrededor. Esto me llama profundamente la atención, pues es un movimiento cracterístico del pensamiento de derecha, las personas productivas son las únicas que están tan ocupadas que no pueden pensar en nada más fuera de sus trabajos. Ahí se explican todos los argumentos en contra de la política que versan así: es que yo no sé nada de política, la política no me gusta, no la entiendo. Las entrevistas de las marchas de la marea rosa encajan muy bien en este marco: “yo voto por el PAN porque a mí sí me gira la piedra”. También muy sintomático el hecho de que consideres que tu materia gris emula una piedra.

    Los estadios del desarrollo moral de Kholberg se van complejizando en la medida en que las estructuras del conocimiento se desarrollan, esto implicaría que quien no pasa al nivel convencional, aunque avance en edad, posee limitaciones en las habilidades del pensamiento complejo. Por ello, es fundamental alejarnos de la mayor parte de los objetos que aletargan nuestros cerebros, un argumento más para leer, escribir y hacer ejercicio, en lugar de ver noticias con comunicadores que comparten el mismo nivel preconvencional moral que describo en este artículo. 

  • La oposición tautológica

    La oposición tautológica

    La oposición en México se repite hasta cuando dice renovarse. Incluso al intentar crear alternativas aparentemente novedosas, su esencia sigue siendo igual que hace décadas dentro del rancio conservadurismo juarista.

    Desde que anuncian que son nuevos o jóvenes, se advierte su reciclaje, porque ni siquiera llega a ser una posición revisionista sino una reiteración. La tautología como emblema de una oposición que encuentra en lo obvio su única manera de figurar ante los mexicanos les identifica hasta la autoaniquilación.

    Movimiento Ciudadano, Somos, y una serie de grupos que exigen lo mismo de siempre: regresar al pasado carente de alternativas y creen engañar a los mexicanos cuando en realidad ellos son los ilusos.

    El partido en el poder debe crear su propia oposición para aparentar no estar solo en el gobierno y tratar de crear su propio contrapeso ante el vacío de interlocución y la inexistencia de verdaderos contrincantes. Las traiciones en el partido en el poder parecieran ser recurrentes, pero eso no puede considerarse un triunfo de la oposición sino una manera simulacros para cuando haya en realidad disidencia.

    La oposición de derecha tiene muchos años sin propuestas sin consignas que identifiquen su postura sin propuestas que les otorgue personalidad, simplemente pugnan por repetirse a sí mismas, como si sus regímenes hubieran sido aceptados por los mexicanos.

    Los gobiernos del pasado decepcionaron a los mexicanos, y sólo entusiasman a quienes tienen intereses en lo que se quedó atrás. No conocen la historia sino que apoyan la rutinaria manera del autoritarismo y la decadencia de una derecha que ahora debe apoyarse en Estados Unidos para ser competitivos electoralmente.

    Es evidente que la oposición arroja a la vida política hijos con alma de ancianos. Los vemos con los intentos fallidos por crear partidos que se autodenominan nuevos cuando sólo son los despojos de otros que el pueblo rechazó hasta el exterminio.

    La oposición pierde por flojera. Sus líderes se consideran paladines de la democracia, cabecillas de la libertad, destructores de dictaduras y no son capaces de aportar una sola línea al texto de la historia. Son burócratas que el mismo partido procreó en medio de ideas vetustas y que se los colocaron en el estancamiento de la evolución lógica y natural del país.

    Para las elecciones del próximo año la oposición prepara su discurso basado en el pasado. La propia decapitación de la estatua oxidada de su líder usurpador, es un retroceso político, esa agresión es un símbolo que la derecha no resiste. No sólo es un agravio sino la muerte real de quien consideran el último de los héroes que le dieron poder, aunque fuera de mentiras y a través de ayuda extranjera.

    Las estatuas siguen siendo un auxiliar de la derecha. El único referente de la historia, un inerme símbolo de identidad y recordatorio de que la memoria existe.

    La oposición de derecha que en México es un pleonasmo, muestra las limitantes del pensamiento disidente, basa su programa en la repetición de propuestas como si éstas le hubieran funcionado. Inexplicablemente repite las acciones que la llevaron a la derrota y seguirán perdiendo espacios por negarse a ver el presente.

  • Del ataque en Torreón a la regulación digital

    Del ataque en Torreón a la regulación digital

    ¿Puede un decreto impedir que la violencia que circula en internet termine cruzando la puerta de una escuela? En Torreón, la pregunta dejó de ser abstracta. El 1 de octubre, dos hermanos de 18 años y exalumnos de una secundaria atacaron a personal educativo y estudiantes. Una subdirectora murió y cuatro personas resultaron heridas. Las autoridades señalaron que una línea de investigación apunta a la exposición de los presuntos agresores a foros y comunidades digitales que glorifican ataques escolares. La investigación deberá esclarecer los hechos; la tragedia ya obliga a examinar el vínculo entre violencia, entornos digitales y prevención.

    Al día siguiente, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la creación de un grupo interinstitucional coordinado por la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal e integrado por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Secretaría de Educación Pública, la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, el Centro Nacional de Inteligencia, instituciones académicas como la UNAM y el IPN, y especialistas. Su objetivo es preparar un decreto para que las plataformas detecten, reporten y retiren oportunamente contenidos que inciten directamente a la violencia. La presidenta también anunció el fortalecimiento de ABC de las emociones, buzones confidenciales en escuelas y acciones para involucrar a madres y padres. Harfuch añadió que el CNI reforzaría el monitoreo de redes, mensajería y foros para identificar amenazas concretas y posibles llamados a la violencia. Según lo informado, el grupo comenzaría a trabajar la semana siguiente; no se precisó una periodicidad para evaluar el decreto.

    La propuesta presidencial busca reducir la exposición de niñas, niños y adolescentes a mensajes que exaltan ataques o convocan a agredir, y acelerar la respuesta ante amenazas identificables. Europa ofrece evidencia de que la regulación puede ayudar, aunque no resolver el problema por sí sola. En Alemania, un estudio sobre la ley NetzDG encontró una reducción de publicaciones de odio y un descenso en ciertos delitos de odio contra personas refugiadas. En la Unión Europea, la Ley de Servicios Digitales combina obligaciones para las plataformas con el derecho de los usuarios a apelar decisiones de moderación. Cerca de 50 millones de decisiones fueron revertidas tras reclamaciones internas. El aprendizaje es doble: las reglas pueden limitar la circulación de contenidos dañinos, pero deben permitir corregir retiros injustificados.

    Trasladar esos modelos a México exige cautela. Una definición ambigua de “incitación a la violencia” podría llevar a las plataformas a retirar críticas, sátiras o expresiones que no constituyen amenazas. Además, empresas globales como Meta, TikTok, X y Google operan con algoritmos y protocolos que suelen aplicarse en distintos países. Una regulación nacional puede tener un alcance limitado para modificar sistemas diseñados a escala mundial. Por eso, como complemento de la iniciativa presidencial, propondría que México impulse acuerdos con países de América Latina: una posición regional podría dar mayor fuerza a la solicitud de adaptar las respuestas de las plataformas a los riesgos locales.

    La moderación en plataformas abiertas tampoco elimina todos los canales de circulación. Si se retiran publicaciones de redes sociales, parte del contenido podría trasladarse a grupos privados de Telegram o WhatsApp. En estos servicios, el cifrado de extremo a extremo dificulta que la propia plataforma revise el contenido de los mensajes; aplicar ahí el mismo tipo de detección plantearía riesgos para la privacidad. La respuesta no puede ser una vigilancia generalizada. Como complemento, propondría informes públicos cada seis meses sobre reportes, retiros, tiempos de respuesta y apelaciones, además de una revisión de resultados después de 18 meses. También propongo canales prioritarios de alerta para autoridades educativas, fiscalías y especialistas. Conviene fortalecer la detección de amenazas concretas, con protocolos y supervisión que protejan derechos, y valorar reformas legales con sanciones proporcionales y vías independientes de apelación.

    Nada de esto sustituye el trabajo cotidiano en hogares y escuelas. Los buzones confidenciales y ABC de las emociones solo serán útiles si hay personal preparado para escuchar y atender lo que reciben; las familias necesitan orientación para conversar sobre lo que sus hijas e hijos encuentran en línea. La regulación presidencial puede ser el primer paso. Para que se convierta en una política eficaz, propongo complementarla con evaluación pública, cooperación regional y prevención cercana a los jóvenes. La tecnología puede retirar una publicación; evitar la tragedia exige que, antes, alguien reconozca la señal y sepa qué hacer.

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  • Casas del Bienestar

    Casas del Bienestar

    En la Ra. Anacleto Canabal, 2ª Sección en el Municipio de Centro, Tabasco, se están construyendo 800 casas de este buen programa de vivienda. El programa parece uno que era necesario desde hace muchos años, porque la carencia de viviendas dignas, especialmente para las personas cuyos empleadores no les otorgan los derechos a los que la Ley Federal del Trabajo les obliga y para aquellos que trabajan por su cuenta, hoy pueden tener una vivienda que, aunque chiquita, será su propiedad.

    No he acabado de entender por qué han puesto límites de edad a lo que es un derecho humano. Con esos límites se genera una complicidad, quizás involuntaria, con el cártel inmobiliario en cada ciudad del país.

    Sin embargo, la construcción de las viviendas en el caso que cito en el primer párrafo, ha carecido de varios elementos que hay que consignar ante la queja de los vecinos de la zona.

    En primer lugar, para iniciar la construcción derribaron una cantidad de árboles tanto frutales, como maderables de selva alta del terreno en cuestión, además de convertir lo que era un terreno pantanoso y verde con especies perennifolias y hábitat de aves migratorias y endémicas, tales como el zanate común, loros de varios tamaños, colibríes, pijules, tangaras rojas, perlitas, chileros, pavitos, coas cabeza negra, etc., además de iguanas, toloques, zorritos (tlacuaches), armadillos, pequeños mamíferos como ardillas y un buen número de culebras y serpientes, decía lo convirtieron en un terreno llano, que han rellenado con arcilla y arena cuyo transporte ha generado un mayor deterioro al pavimento de toda la Ranchería en sus secciones 2ª, 4ª, 1ª y 3ª.

    En segundo lugar y mucho más cuestionable, es que a la comunidad nunca la consultaron y tendrían que haberlo hecho porque se trata de un gran número de viviendas. Las molestias que se han ocasionado a los habitantes de la zona van, desde el ruido que no cesa ni siquiera por la noche (¿le estarán pagando el tiempo extra a los trabajadores?), pasando por el constante baño de polvo a las casas y que tiene a la Carretera Principal de Anacleto Canabal cubierta de ese material y piedras que van cayendo de los camiones que acarrean esos materiales, todo lo que después se vuelve lodo y mugre en las casas. Ruido, polvaredas constantes y tráfico pesado por esta vía son ya un problema grave, que incluso ha afectado la salud de los vecinos.

    De parte de una comisión de vecinos, se le solicitó al Delegado de la 2ª Sección su apoyo para solicitar a la compañía que construye las casas, que sus camiones entraran por la Av. Colosio, que está a “espaldas” de la entrada que usan sobre la Carretera Principal, ya que por esa vía casi no hay casas habitación, en comparación con las del otro lado.

    En tercer lugar, quiero señalar que agregar 800 viviendas a una zona en la que el suministro de AGUA POTABLE a cargo de SAS (Sistema de Agua y Saneamiento) que depende del Ayuntamiento de Centro, Tabasco, es insuficiente y tiene constantes interrupciones que llegan a durar semanas, propiciará un problema mucho mayor a quienes ya habitan en la citada Ranchería y, desde luego, a los que sean adjudicados con las casas en cuestión.

    En cuarto lugar, el proyecto no incluye más que una entrada de acceso al conjunto habitacional por la Carretera Principal, cuando podría tener dos, una segunda por la Av. Colosio, hasta donde llega el terreno, lo que podría ayudar a evitar aglomeraciones de tráfico como ya se viven y que obviamente se agregaran, pues la Carretera Principal de Ra. Anacleto Canabal solo tiene 2 carriles, uno para cada sentido y solo en muy pocas zonas cuenta con banquetas para seguridad de los peatones, lo que hace que se deba caminar por el arroyo de circulación con el consiguiente riesgo tanto para el peatón como para quien maneja un vehículo.

    En esa avenida circulan camiones de carga, autobuses de transporte de personal, camionetas de carga y de transporte público, taxis, autos particulares, mototaxis (pochimóviles), muchas motocicletas, triciclos sin motor y bicicletas, lo que ya la hace una vía con mucho tráfico casi a todas horas, con los consiguientes accidentes. Habrá que consignar que en alguno de estos se ha tenido que lamentar la muerte de personas adultas y las lesiones a menores, además de pérdidas materiales frecuentes. Agregar una entrada por la Av. Colosio, ayudaría a evitar el incremento irracional del tráfico.

    Hasta hoy no se conoce algún plan en el Municipio para mitigar todos estos problemas y menos para prevenir los que los habitantes de esta zona ya anticipan. De acuerdo con los vecinos, hay que mencionar que las solicitudes de bacheo y pavimentación no han sido completamente satisfechas y la Presidenta Municipal ya se anota para buscar la Coordinación de Defensa de la 4T en el IV Distrito sin renunciar a su cargo, ni haber cumplido cabalmente con el encargo que tiene.

    Valga esta columna para dar mi opinión de lo que parece una terrible irresponsabilidad del Ayuntamiento de Centro, Tabasco y del Programa de Vivienda del Bienestar. Bien harían en acercarse a los vecinos de la zona para conocer toda la problemática que están generando y escuchar sus propuestas de solución. Ojalá que el buen Gobernador, Javier May escuchara esta situación antes de que se convierta en un problema enorme.