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  • Las juventudes destacan en la Ciudad de México

    Las juventudes destacan en la Ciudad de México

    El Premio de la Juventud mira a las juventudes de las periferias y a quienes realizan trabajos comunitarios y de bienestar social a favor de la Ciudad de México y sus habitantes. Durante décadas, los reflectores institucionales se encendieron solo para quienes ya tenían el camino pavimentado por el privilegio, dejando en la sombra a las verdaderas fuerzas vivas de nuestra ciudad. Pero hoy, ese tiempo se ha terminado. El Premio de la Juventud de la Ciudad de México 2026 no es un galardón más; es un acto de justicia social y un triunfo del territorio frente a la adversidad. Es el grito de una generación que no espera permiso para transformar su entorno, que suda la gota gorda en comunidad y que trabaja con la convicción de que el bienestar solo es real si es colectivo.

    Este reconocimiento nace para abrazar a jóvenes que, entre los 12 y los 29 años, están moviendo la aguja en sus comunidades, defendiendo derechos humanos, impulsando la ciencia desde la periferia, creando arte que cuestiona y protegiendo nuestra biodiversidad.

    No basta con abrir la convocatoria; hay que derribar los muros de la desigualdad estructural. Por ello, esta edición implementa acciones afirmativas contundentes orientadas a juventudes en situación de vulnerabilidad de derechos. El diseño de este premio pondera el trabajo de quienes enfrentan barreras históricas —ya sea por condiciones de marginación, pertenencia a pueblos originarios o diversidad sexual— asegurando que su labor comunitaria sea evaluada con una perspectiva de equidad. Y en esta batalla por la igualdad, estamos saldando una deuda histórica insoslayable: de los 21 premios que se entregarán, al menos 13 están reservados para mujeres jóvenes, reconociendo el liderazgo femenino que sostiene la estructura de nuestros territorios y rompiendo los techos de cristal que intentaron frenarlas.

    Para garantizar que este reconocimiento llegue a las manos correctas, el Instituto ha estructurado un mecanismo de evaluación riguroso y transparente, alejándolo de cualquier discrecionalidad burocrática. El Jurado Calificador, integrado por especialistas, representantes de la sociedad civil y autoridades en la materia, tiene la encomienda de evaluar los expedientes no solo por sus credenciales académicas, sino por el impacto real, medible y transformador de sus acciones en la comunidad. Es un jurado diseñado para entender el territorio, capaz de identificar el verdadero mérito cívico y social de quienes construyen la ciudad desde abajo.

    La invitación es abierta, radical y urgente: queremos que cada liderazgo que motiva en colectivo tome el lugar que le corresponde. Por eso, hemos diseñado siete distinciones que abarcan desde el mérito académico y cultural, hasta la defensa de la diversidad sexual y la igualdad de género. Quienes resulten seleccionados por el Jurado Calificador recibirán no solo el reconocimiento público en una gran ceremonia simbólica el próximo 12 de agosto, sino un impulso económico real de $23,000.00 pesos, entregado con total transparencia mediante para fortalecer sus proyectos de vida.

    No hay tiempo que perder ni esfuerzo que ocultar. El pre-registro digital está vivo y te espera en el portal oficial del Instituto de la Juventud (injuve.cdmx.gob.mx). Sabemos que el acceso no debe ser un privilegio, por lo que el Instituto saldrá a las calles, habilitando sedes de validación en las zonas más alejadas para que ningún expediente se quede fuera por falta de medios. Esta es tu convocatoria, este es tu momento de demostrar de qué están hechos los jóvenes de la Ciudad de México. Entra, regístrate y que el orgullo de tu barrio resuene en toda la capital, porque en esta transformación, las juventudes son el motor que nada detiene.

    Registra tu postulación HOY mismo:

    No lo dejes para después. El límite para realizar tu pre-registro digital es el 26 de junio de 2026 a las 18:00 horas.

    👉 Ingresa directamente aquí para iniciar tu registro: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSf6UtBPs63LVr7cuU-f9RxYFtQCJUijiWamF7jLzrkH_2yIVA/viewform

    👉 Descarga y lee la convocatoria completa aquí: https://injuve.cdmx.gob.mx/storage/app/media/2026/CONVOCATORIAS/CONVOCATORIA%20PREMIO%20DE%20LA%20JUVENTUD%202026_.pdf

  • Trump, el matón sin victorias: México no será su trofeo

    Trump, el matón sin victorias: México no será su trofeo

    Donald Trump acumula fracasos con la misma velocidad con que acumula amenazas. Desde que regresó a la Casa Blanca, el hombre que se vendió como el gran negociador, el artífice de deals imposibles, el único capaz de poner orden en el caos mundial, no ha resuelto una sola guerra, no ha desactivado un solo conflicto, no ha producido una sola victoria diplomática que pueda mostrarle a su base electoral con algo de seriedad.

    Ucrania sigue ardiendo. Gaza sigue en ruinas. Y el capítulo iraní, lejos de ser el golpe de autoridad que sus asesores prometían, terminó siendo exactamente lo contrario: una exhibición de límites, una patada en el trasero geopolítica que dejó al presidente norteamericano buscando con urgencia una narrativa alternativa. Esa narrativa, como siempre en la historia del imperialismo estadounidense, apunta hacia el sur.

    El mecanismo es viejo y conocido. Cuando un presidente norteamericano no puede mostrar logros en los escenarios donde realmente se juega el poder global, voltea hacia América Latina. No porque ahí estén los problemas más urgentes del planeta, sino porque ahí es donde la asimetría de poder permite fabricar victorias baratas. Cuba lleva más de sesenta años siendo el punching bag favorito de la política doméstica estadounidense. Colombia y México han sido instrumentalizados durante décadas bajo el pretexto de la guerra contra las drogas, ese eufemismo conveniente que nunca tuvo como objetivo real reducir el consumo de narcóticos en Estados Unidos —porque ese consumo no ha bajado— sino mantener una palanca de presión permanente sobre gobiernos soberanos.

    Trump no busca resolver el problema del fentanilo. Si lo buscara, empezaría por las farmacéuticas que durante años sobredosificaron a millones de estadounidenses con opioides legales, o por los puertos y aeropuertos donde entra la droga con una regularidad que nadie en Washington parece querer interrumpir de verdad. Trump no busca llevar la democracia a Cuba, un argumento que en boca de un gobierno que financia dictaduras en Arabia Saudita y apoya golpes de Estado en medio mundo resulta directamente obsceno. Lo que Trump busca es el espectáculo. La foto. El momento televisivo que pueda reproducir en sus mítines ante una audiencia que necesita sentir que su líder ganó algo, lo que sea, frente a alguien.

    Y ahí está el núcleo del peligro. El abusador —porque eso es lo que es, en la política internacional como en cualquier otra esfera— no persigue la justicia ni el orden. Persigue la sumisión visible. Ningún resultado real será suficiente porque el objetivo nunca fue el resultado: fue la demostración de dominio. Si México cede en un punto, habrá un nuevo ultimátum. Si Colombia negocia, habrá una nueva exigencia. El chantaje no tiene punto de llegada porque su lógica no es la resolución sino la perpetuación de la dependencia. Eso lo saben muy bien quienes han estudiado la historia de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina desde la Doctrina Monroe hasta el Plan Colombia.

    México, en este escenario, no es el más débil. Tiene frontera, tiene economía, tiene recursos, tiene una clase política que, al menos en su mayoría, ha aprendido a leer la correlación de fuerzas sin paralizarse de miedo. La administración de Claudia Sheinbaum ha demostrado una serenidad estratégica que descoloca al estilo Trump: no escalar innecesariamente, no ceder en lo sustantivo, no regalar el espectáculo que el otro necesita. Eso es inteligencia política, no debilidad.

    Pero la amenaza real no viene solo de Washington. Viene de adentro. La ultraderecha entreguista —esa que aparece en editoriales respetables, en think tanks financiados desde el exterior, en voces que se presentan como moderadas pero que en el fondo prefieren un México subordinado a uno soberano— trabaja activamente para fracturar la unidad nacional en el momento en que más se necesita. Su método es la desmoralización: convencer a la población de que resistir es inútil, que más vale negociar desde la rodilla, que la soberanía es un lujo que México no puede permitirse. Es mentira. Es siempre mentira.

    Un México unido, con claridad sobre sus intereses estratégicos y sin complejos frente a la intimidación imperial, es el peor escenario posible para Trump. Porque Trump no sabe qué hacer con quien no se doblega. El matón prospera con el miedo y se desinfla ante la dignidad. México tiene suficiente historia, suficiente territorio y suficiente memoria como para saber exactamente qué está en juego. La pregunta, una vez más, es si tendremos la unidad suficiente para no regalárselo.

  • Acceso y derecho a la justicia II

    Acceso y derecho a la justicia II

    Continuamos con la labor de desmenuzar la Cartilla de Derechos de las Mujeres para conocerlos uno por uno. 

    La segunda parte del punto diez sobre el acceso y derecho a la justicia en este documento dice textual: “El objetivo de un proceso penal es que accedas a la verdad, la justicia y a una reparación integral de los daños. En caso de ser acusada de un delito, también tienes derecho a ser considerada inocente hasta que se demuestre lo contrario, a contar con una representación legal gratuita y que represente tus intereses, a un juicio justo, pronto y en condiciones de igualdad. Las policías, las fiscalías y los tribunales penales deben garantizar estos derechos. 

    La representación jurídica de las mujeres debe garantizarse a través de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas o bien por las defensorías públicas, en caso de ser acusada. Algunos temas relacionados con la justicia y las mujeres son: 

    1. En materia familiar: Cuando se trata de la disolución del matrimonio, la pensión alimenticia o la guarda y custodia de hijos e hijas, así como las herencias, entre otros. En estos asuntos, las juezas y los jueces familiares deben garantizar el acceso a la justicia, así como las defensorías públicas deben brindarte acompañamiento jurídico.
    2. En caso de que nuestros derechos no sean garantizados por las autoridades o no se respete el principio de igualdad, tenemos la posibilidad de acudir a un juicio de amparo. Esto significa que la máxima norma es la que se establece en la Constitución y que cuando una autoridad no respeta dichas normas, tú puedes manifestarlo ante una autoridad para que se respeten tus derechos. 

    Para presentar un juicio de amparo, te deben representar de forma gratuita las defensorías públicas o las Comisiones Ejecutivas de Atención a Víctimas. El acceso a la justicia en el juicio de amparo le corresponde a las juezas y jueces, así como a magistrados y magistradas del Poder Judicial de la Federación. Recuerda que además ya tenemos derecho a elegir a nuestros jueces y autoridades judiciales. Este primero de junio de 2025 será la primera vez que podamos ejercer este derecho.

    Las autoridades encargadas de temas como salud, seguridad social, trabajo, vivienda, apoyos, becas, indemnizaciones, migración o asilo, deben tomar en cuenta la igualdad entre mujeres y hombres en todo lo que hacen. Esto significa que deben atendernos sin discriminar, responder rápido a nuestras necesidades y usar procesos claros y fáciles que respeten nuestros derechos.

    Importante: Para sancionar la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento puedes denunciar en los Ministerios Públicos de tu localidad o con la Policía Cibernética de la Comisión Nacional de Seguridad al número 088.”

  • El México que no existía

    El México que no existía

    A la señora Isabel Díaz Ayuso

    Mucha madre

    Para algunos teóricos, decir civilización y decir cultura es decir lo mismo. Para otros, una civilización no es ni más ni menos que la dimensión material de una cultura. Algunos más clásicos piensan que una civilización es una forma más desarrollada de la cultura. Desde esta última posición, se señala que, si bien todas las comunidades humanas tienen necesariamente una cultura, no todas desarrollan una civilización. Una perspectiva así es claramente evolucionista y jerarquiza a partir de la idea de que todas las comunidades humanas tendrían que dirigirse hacia las mismas metas de desarrollo cultural. La antropología contemporánea rechaza en gran medida esa jerarquía, por considerar que no hay culturas “más desarrolladas” en un sentido cualitativo absoluto, sino distintas trayectorias adaptativas y simbólicas. Pero, bueno, podemos quedarnos en que lo que la tradición occidental ha dado en llamar civilización presenta características distintas a otras expresiones culturales.

    En una civilización hay explotación agrícola, ciudades, una organización sociopolítica compleja, división social del trabajo, calendarios, dinero y escritura e historia… Estos son los rasgos que la tradición occidental ha privilegiado como distintivos de una civilización. Siendo así, la cultura es parte sustancial de la condición humana, mientras que las civilizaciones son un desarrollo muy reciente: la aparición del homo sapiens moderno data de hace unos 300 mil años y las primeras civilizaciones surgieron hace menos de 10 mil años.  La cultura es tan antigua como el hombre; la civilización, un invento de ayer. Así, cultura hay y ha habido en donde hay personas, en tanto que las primeras civilizaciones no aparecieron en todo el planeta, sino en coordenadas específicas, de hecho, en algunos pocos sitios, y de ahí se diseminaron.

    Las civilizaciones agrarias originarias —las que no emanaron de ninguna otra anterior— surgieron en varios sitios y en distintos momentos; al menos se suelen considerar seis: en África, la egipcia; en Asia, la mesopotámica —probablemente la más antigua de todas—, la china y la del valle del Indo; y en América, la civilización de Caral, en los Andes centrales, y la olmeca. Así que, en Oceanía, ninguna; tampoco en Europa, por cierto.

    En cambio aquí, en este territorio que hoy poblamos los mexicanos y mexicanas, hace unos cuatro mil años comenzó a gestarse la cultura olmeca en la costa sur del Golfo de México, y de ella brotó la primera civilización mesoamericana y una de las primigenias de todo el mundo. En México es común referirse a ella, a la olmeca, como la cultura madre. No sólo es común, es correcto: “A lo largo de quince siglos, el mundo olmeca tuvo una expansión acelerada desde su zona nuclear… hasta buena parte de los estados circunvecinos de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Morelos. Con tal potencia, que lo olmeca impactó profundamente en los modos de ser y de pensar de muchos pueblos, impulsó el nacimiento de los primeros centros hegemónicos en el plano regional, estableció relaciones culturales, políticas y comerciales con lugares distantes, e inició el sistema de escritura y medición del tiempo que dieron sustento a los universos culturales posteriores del México Antiguo” (Diego Prieto, La grandeza de México).

    Mucha civilización

    El señor Hernán Cortés se quedó atónito cuando vio la ciudad y de ello le informó por escrito a su emperador Carlos V: 

    La cual ciudad es tan grande y de tanta admiración…, lo poco que diré creo es casi increíble, porque es muy mayor que Granada y muy más fuerte, y de tan buenos edificios, y de muy mucha más gente que Granada tenía al tiempo que se ganó [a los moros, apenas en 1492], y muy mejor abastecida de las cosas de la tierra, que es de pan y de aves y caza y pescados de los ríos, y de otras legumbres y cosas que ellos comen muy buenas. Hay en esta ciudad un mercado en que… todos los días, hay en él de treinta mil ánimas arriba vendiendo y comprando, sin otros muchos mercadillos que hay por la ciudad…

    Y no, Cortés no se estaba refiriendo a México-Tenochtitlán, sino a la muy menor Tlaxcala, la cual era, efectivamente, más grande que Granada. En 1519, Granada tenía aproximadamente 40 mil habitantes. Era una ciudad importante, pero estaba lejos de ser la más grande de España. En 1519, la ciudad ibérica más grande era Sevilla, con una población que no llegaba a los 65 mil habitantes. Le seguían Valladolid (35 mil) y Toledo (27 mil). Barcelona y Valencia andaban por cifras similares o algo menores. Madrid era todavía una villita de menos de 10 mil habitantes. En ese mismo momento, México-Tenochtitlan, la capital del imperio mexica, tenía una población estimada cercana a los 300 mil habitantes, lo que la colocaba entre las ciudades más grandes del mundo, superior a las mayores urbes europeas. En 1519, la ciudad más grande de Europa era Constantinopla, hoy Estambul, en donde también radicaban alrededor de 300 mil almas, la mayoría de ellas, por cierto, no cristianas, puesto que en 1453 había sido conquistada por los otomanos. Y hablando de Constantinopla, Bernal Díaz del Castillo la compara justamente con México-Tenochtitlán:

    Y entre nosotros había soldados que habían estado en muchas partes del mundo, en Constantinopla y… en Roma, y dijeron que plaza tan bien compasada y con tanto concierto y tamaño y llena de tanta gente no la habían visto….

    Mucho México

    Así que pongamos las cosas en su sitio. En este territorio, cuatro mil años atrás, brotó una de las seis civilizaciones originarias del planeta. Cuando los europeos llegaron, las ciudades que encontraron no tenían nada que envidiar a las suyas; en varios aspectos, las rebasaban. La idea de un México que no existía —atrasado, incivilizado, necesitado de tutela— es, ha sido siempre, una ficción política. Una ficción en el sentido de mentira, de gran mentira… Claro, no hay que ser mal pensado, también puede tratarse de puritita ignorancia.

    @gcastroibarra

  • Mario Delgado | La SEP | Y algunos asuntos que no se resolverán

    Mario Delgado | La SEP | Y algunos asuntos que no se resolverán

    Sorprende la crítica que Mario Delgado lanzó en contra de Mario Delgado. Puede parecer bipolar que el secretario de Educación Pública cuestione (dos años después de asumir el puesto) la permanencia de prácticas que el secretario de Educación Pública debería —cuando menos— encaminar en su resolución, pero no deja de ser digno de aplauso que señale que esas prácticas delatan que la educación en México sigue siendo una farsa diseñada para adiestrar a los alumnos a someterse ante los dueños del mercado, no para formar ciudadanos con criterio. Digno de aplauso porque lo señala como si no fuera su responsabilidad definir y ejecutar la política educativa nacional.

    Lo que no sorprende es que a seguidores y detractores del cuatroteismo, les moleste la lucidez de Don Mario, que no soporten verlo predicando en el desierto, porque podrán decir lo que quieran, pero es un hecho que las últimas semanas del ciclo escolar “se mantienen las aulas abiertas […] sin un propósito pedagógico, solo por cumplir un conteo”, que “se desvirtúa la dignidad docente”, que “se convierte a la escuela en una estancia forzada”, que asistir a clases afecta “la salud mental de nuestra niñez”, y que la lógica laboral ha reducido a las escuelas a “un lugar de resguardo […] por conveniencia del mercado”.

    Por desgracia, Mario Delgado, el Secretario de Educación Pública, no ha hecho nada para hacer frente a los cuestionamientos que Mario Delgado, el crítico implacable, pone sobre la mesa. No ha hecho nada para que mientras las aulas se mantengan abiertas exista un propósito pedagógico, para dignificar la labor docente, o para que la escuela no sea una estancia forzada al servicio del mercado. Si Mario Delgado reconociera el valor de la crítica de Mario Delgado, Mario Delgado impulsaría iniciativas para que la escuela contribuya a la salud mental de los estudiantes, para apoyar a los docentes, y para que los padres de familia no tengan que “buscar dónde dejar a sus hijos para poder trabajar”. Pero no, desde las alturas de la Secretaría de Educación Pública del Gobierno Federal, Mario Delgado es incapaz de escuchar al secretario de Educación Pública del Gobierno Federal.

    Entrados en gastos

    Esperemos que la bipolaridad de Mario Delgado se propague y veamos legisladores demandando mejores iniciativas de ley, jueces exigiendo acceso efectivo a la justicia, representantes del poder ejecutivo protestando porque hay baches en las calles o porque el camión de la basura no pasa. Mario Delgado ha elevado la vara, confiemos en que el resto de los servidores y representantes públicos estarán a la altura y sabrán criticarse, como él se ha criticado, y al mismo tiempo cruzarse de brazos, como él se ha cruzado.

    • Carlos Bortoni es escritor. Su último libro es Polvo, publicado por Casa Editorial Abismos.
  • El clero toma su fusil

    El clero toma su fusil

    Los grupos fácticos han establecido contacto con Estados Unidos para contribuir en la construcción del puente por donde puedan entrar marines, militares, policías, agentes o espías del vecino país del norte. El golpe ha comenzado.

    Los cimientos de estos puentes son declaraciones que tienen que ver con la relación entre ambos países, esta vez tocó el turno al clero que vuelve a utilizar el periódico Desde la fe, para denunciar detenciones a migrantes en la CDMX por Segob y el Instituto Nacional de Migración, en la vía pública sin órdenes oficiales.

    Resulta curioso que ninguna otra instancia haya denunciado dichas acciones, ni siquiera amigos, conocidos o familiares, pero según su órgano de consignas políticas la Pastoral de Movilidad Humana de la Arquidiócesis Primada de México ha recibido testimonios directos y verificados, junto con organizaciones hermanas, sobre detenciones realizadas en las alcaldías Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo.

    En estos lugares de la capital, existe una conciencia ciudadana muy desarrollada y la cultura de la denuncia y la queja, son hábitos cotidianos en la gente, por lo que resulta por demás significativo el hecho de que sólo sea el clero el que denuncia dichas actividades, sobre todo que afirme que se realizan a plena luz del día en las calles.

    Cualquier operativo con las características que este periódico denuncia, se hubiera registrado en los medios, en las redes, en las oficinas de las propias actividades, por lo que pareciera ser parte del engranaje que se arma para dar un golpe de estado suave en México.

    Sobre todo, provocando la ira del gobierno de Estados Unidos al decir que se están deteniendo a personas de ese país. Buen pretexto. Se trata de una situación similar a la que se lleva a cabo en el vecino del norte con los mexicanos, con vehículos oficiales de Segob y del Instituto Nacional de Migración.

    Según la Pastoral de Movilidad Humana, estos operativos se han realizado, en numerosos casos, sin órdenes oficiales que los amparen, sin identificación “clara” de agentes y sin las garantías mínimas del debido proceso. Difícilmente estas instancias realizarían operativos de esta naturaleza en este momento, pero sí encajan perfectamente en las intenciones de crear una relación tirante entre ambos países desde un espacio aparentemente imparcial y transparente.

    El reportaje refiere que es “alarmante” que entre las personas detenidas haya solicitantes de la condición de refugiados con trámite vigente ante la COMAR, personas en proceso de regularización migratoria e incluso reconocidas como refugiadas por el Estado mexicano.

    Los detalles de la noticia no contrastan con una práctica propia de las dependencias señaladas ni la superficialidad de sus detalles puede tener la credibilidad de una información real, pero aquí lo importante es la manera en que el clero exige espacios en la guerra contra el gobierno y en favor de Estados Unidos.

    Para hacer el problema inexistente más grande y otorgarle credibilidad, la Pastoral solicitó a la CNDH y a la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México para que se hagan presentes en los puntos donde supuestamente se realizan estos operativos.

    El clero toma su lugar en la primera fila en la organización de un golpe de estado.

  • A 30 días del Mundial

    A 30 días del Mundial

    México se encuentra a tan solo 30 días de vivir uno de los eventos deportivos más importantes de su historia reciente: la Copa Mundial de la FIFA 2026. Más allá del espectáculo futbolístico, el país enfrenta el reto de demostrar al mundo su capacidad de organización, estabilidad social y coordinación política. En este contexto, la Ciudad de México se ha consolidado como uno de los principales escaparates internacionales, gracias al trabajo institucional y estratégico que ha desarrollado el Gobierno capitalino en materia de movilidad, seguridad, recuperación de espacios públicos y atención ciudadana.

    La realización del Mundial representa mucho más que la llegada de selecciones nacionales y aficionados de distintas partes del planeta. También simboliza una oportunidad histórica para fortalecer la imagen internacional de México como una nación moderna, incluyente y preparada para albergar eventos de gran magnitud. A diferencia de otras etapas históricas, hoy el país llega con una mayor experiencia en logística internacional, infraestructura turística y coordinación intergubernamental.

    En el caso específico de la Ciudad de México, el esfuerzo ha sido evidente. El Gobierno capitalino ha impulsado una estrategia integral para garantizar que la capital se encuentre lista en términos de movilidad, seguridad y servicios urbanos. Las acciones de rehabilitación del espacio público, modernización del transporte y fortalecimiento de los esquemas de vigilancia buscan que tanto habitantes como visitantes vivan una experiencia segura y ordenada.

    Uno de los aspectos más importantes ha sido la movilidad. La Ciudad de México, una de las urbes más grandes del mundo, enfrenta diariamente desafíos relacionados con el tránsito y la conectividad. Ante ello, se han intensificado los trabajos de modernización en líneas del Metro, Metrobús y vialidades estratégicas que conectan con el Estadio Azteca, recinto que volverá a convertirse en símbolo mundialista al albergar partidos históricos. Además, se han implementado operativos especiales para mejorar la conectividad aeroportuaria y agilizar el traslado de turistas nacionales e internacionales.

    En materia de seguridad, las autoridades capitalinas han reforzado la coordinación entre corporaciones locales y federales con el objetivo de garantizar un ambiente de tranquilidad durante el torneo. El uso de tecnología, videovigilancia y monitoreo urbano ha permitido fortalecer la capacidad de respuesta ante cualquier contingencia. La estrategia no solo se enfoca en la protección de visitantes extranjeros, sino también en preservar la seguridad cotidiana de millones de capitalinos que continuarán desarrollando sus actividades normales durante la justa deportiva.

    Otro elemento relevante ha sido la dimensión social del Mundial. El Gobierno de la Ciudad de México ha buscado que este evento no sea exclusivo de sectores turísticos o empresariales, sino que tenga impacto comunitario y cultural. Diversas alcaldías preparan actividades públicas, festivales y espacios de convivencia que permitirán acercar el torneo a la ciudadanía. La intención es que el Mundial sea también un momento de identidad colectiva y orgullo nacional.

    Asimismo, la recuperación de espacios públicos ha tomado protagonismo en la agenda gubernamental. La rehabilitación de parques, corredores urbanos y zonas aledañas a puntos turísticos refleja una visión que busca dejar beneficios permanentes para la población más allá del evento deportivo. Este enfoque resulta fundamental para evitar que el Mundial sea únicamente una celebración temporal y convertirlo en una plataforma de transformación urbana.

    En el plano político, México llega a esta etapa con estabilidad institucional y una coordinación constante entre distintos niveles de gobierno. La colaboración entre autoridades federales, estatales y locales ha permitido construir una ruta común de preparación que prioriza la atención ciudadana y la proyección internacional del país. La Ciudad de México, como capital política y cultural de la nación, ha asumido un papel central en este esfuerzo colectivo.

    A 30 días del inicio del Mundial, el país vive una mezcla de expectativa, emoción y responsabilidad. México sabe que millones de ojos estarán puestos sobre sus calles, su organización y su capacidad de hospitalidad. La Ciudad de México, en particular, se perfila como un ejemplo de trabajo institucional orientado a garantizar que este evento sea recordado no solo por el fútbol, sino también por la capacidad de una sociedad y un gobierno de responder a un desafío global.

    El Mundial 2026 será una vitrina histórica para México. Y aunque todavía existen retos importantes, especialmente en temas de movilidad, servicios y orden urbano, la preparación social y política demuestra que el país está decidido a mostrar su mejor rostro ante el mundo.

  • BTS y el vacío emocional de una generación

    BTS y el vacío emocional de una generación

    Durante mayo de 2026, la Ciudad de México habría vivido algo difícil de explicar para quienes todavía creen que BTS es únicamente una banda de pop coreano. Todo comenzaría antes del primer concierto. La visita del grupo a Palacio Nacional provocaría que miles de jóvenes se congregaran en el Zócalo capitalino solo para intentar verlos durante algunos minutos. Días después, la escena se trasladaría al Estadio GNP Seguros: Circuito Interior paralizado, hoteles saturados, vuelos agotados y decenas de miles de personas permaneciendo afuera del recinto aun sabiendo que jamás entrarían. Lo que México presenciaría ya no parecería simple fanatismo. Parecería el retrato de una generación buscando sentirse parte de algo en medio del ruido digital permanente.

    La explicación de ese fenómeno no estaría únicamente en la música. BTS habría entendido antes que gran parte de la industria cultural una verdad profundamente incómoda para nuestra época: millones de jóvenes hiperconectados seguirían sintiéndose emocionalmente solos. Mientras redes sociales y plataformas prometían cercanía infinita, crecerían también la ansiedad, el cansancio emocional y la presión constante por aparentar éxito. Ahí aparecería la gran diferencia de BTS. Mientras muchas industrias competirían por segundos de atención, el grupo surcoreano comenzaría a construir algo mucho más difícil: conexión humana.

    La fórmula parecería sencilla, pero detrás existiría una ingeniería cultural extraordinariamente precisa. Jin, RM, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook no serían presentados como héroes inalcanzables ni como figuras perfectas. BTS rompería parcialmente con la lógica tradicional del pop global mostrando jóvenes que también parecían cansarse del mundo. Mientras buena parte de la música comercial seguiría girando alrededor del glamour o el romance superficial, BTS hablaría de miedo al fracaso, presión académica, salud mental, autoestima y búsqueda de identidad. Ahí se produciría el vínculo que terminaría cambiando todo: millones de jóvenes dejarían de sentirse espectadores para comenzar a sentirse comprendidos.

    El fenómeno tampoco podría entenderse sin Corea del Sur. Después de la crisis asiática de 1997, el gobierno coreano impulsaría una estrategia cultural conocida como Hallyu o “ola coreana”, comprendiendo que la música, el cine y el entretenimiento también podían convertirse en herramientas de influencia global. BTS heredaría esa estructura, pero la llevaría a otro nivel gracias a internet. Mientras otras industrias seguirían dependiendo de televisión y medios tradicionales, BTS construiría comunidad desde Twitter, YouTube y plataformas digitales, generando cercanía cotidiana con millones de personas incluso antes de consolidarse en Occidente.

    Sin embargo, el verdadero salto no estaría solamente en las redes sociales, sino en la construcción de un universo emocional permanente. BTS no crearía únicamente canciones; construiría una narrativa continua donde videoclips, transmisiones, documentales, personajes y conciertos formarían parte de una misma experiencia. El fandom dejaría de consumir contenido de manera ocasional para comenzar a habitar diariamente el ecosistema BTS. Por eso millones de jóvenes no sentirían que seguían únicamente a artistas, sino que participaban en una historia compartida.

    Ahí aparecería ARMY, probablemente una de las comunidades digitales más organizadas del siglo XXI. Lo que comenzó como fandom terminaría convirtiéndose en una red global capaz de traducir entrevistas, viralizar mensajes, impulsar tendencias y defender colectivamente al grupo. BTS habría comprendido algo que todavía hoy muchas industrias no terminan de entender: el verdadero valor de internet no estaría únicamente en producir contenido viral, sino en construir comunidades emocionalmente representadas.

    Por eso la imagen del Zócalo lleno antes de los conciertos tendría un peso simbólico enorme. Una comunidad nacida principalmente desde plataformas digitales lograría ocupar físicamente uno de los espacios públicos más importantes del país. Y ahí aparecería una discusión mucho más profunda sobre el futuro del entretenimiento, la política y las juventudes contemporáneas. Durante años, gobiernos, empresas e instituciones tradicionales subestimaron el vacío emocional que crecía entre generaciones hiperconectadas. BTS demostraría que quien logre construir identidad compartida, escucha emocional y sentido de pertenencia tendrá también capacidad de movilización real.

    Por eso BTS no debería entenderse únicamente como una banda juvenil ni como una moda pasajera. El fenómeno revelaría algo mucho más profundo sobre nuestra época: millones de jóvenes hiperconectados seguirían buscando espacios donde sentirse escuchados, comprendidos y parte de algo colectivo. Tal vez la pregunta más importante no sería por qué BTS logró movilizar a toda una generación, sino qué vacíos emocionales, sociales y comunitarios fueron incapaces de llenar las estructuras tradicionales antes de que internet y la cultura digital ocuparan ese lugar. Porque cuando una sociedad deja de construir pertenencia, alguien más termina haciéndolo.

  • Ayuso en México: el viejo conservadurismo y su fascinación por el extranjero

    Ayuso en México: el viejo conservadurismo y su fascinación por el extranjero

    La reciente visita de Isabel Díaz Ayuso a México terminó exhibiendo algo más profundo que una gira política fallida. Lo que dejó al descubierto fue la persistencia de una derecha que sigue mirando al país desde una lógica colonial, profundamente desconectada de la realidad social mexicana y obsesionada con construir fantasmas ideológicos para justificar su discurso.

    La presidenta de la Comunidad de Madrid llegó presentándose como defensora de la libertad y víctima de una supuesta censura. Un argumento que, además de contradictorio, resulta difícil de sostener cuando pudo dar entrevistas, reunirse con actores políticos, participar en foros y ocupar titulares durante días.

    Ayuso forma parte de una nueva ola conservadora internacional que ha hecho del victimismo una estrategia permanente. Se presentan como perseguidos mientras ocupan espacios de poder; hablan de libertad mientras respaldan proyectos económicos profundamente excluyentes; acusan polarización mientras convierten el odio y la confrontación en método político.

    Y, sin embargo, quizás lo más revelador de su visita no fue ella, sino quienes aquí la recibieron con entusiasmo. Porque la imagen de dirigentes del Partido Acción Nacional y sectores conservadores mexicanos celebrando a una figura extranjera que viene a dar lecciones políticas resume una tradición histórica bastante conocida: el entreguismo de ciertas élites nacionales frente al poder externo.

    Desde los conservadores que respaldaron la intervención francesa en el siglo XIX hasta los sectores que durante décadas defendieron subordinaciones económicas y políticas frente a intereses extranjeros, existe una corriente histórica que ha preferido buscar legitimidad afuera antes que construirla con el pueblo mexicano.

    Por eso no sorprende que muchos de esos sectores se sientan más cómodos aplaudiendo discursos europeos sobre “civilización” y “libertad” que discutiendo las desigualdades reales que viven millones de personas en México.

    Tampoco sorprende que recurran constantemente a distorsiones históricas. Ayuso ha sido señalada en múltiples ocasiones por reivindicar versiones profundamente problemáticas de la colonización española en América, minimizando violencias históricas y romantizando procesos de dominación. Esa lectura no es inocente: forma parte de una visión política que entiende la historia desde el poder y no desde los pueblos.

    Y ahí aparece la verdadera diferencia de valores.

    De un lado, quienes defienden privilegios heredados, jerarquías sociales rígidas y modelos donde el mercado decide quién merece vivir con dignidad.

    Del otro, quienes creemos en la soberanía, en la justicia social y en la idea de que los derechos no deben depender del dinero o del apellido.

    De un lado, una política construida desde el elitismo y la nostalgia colonial.

    Del otro, una política que intenta —con errores, tensiones y desafíos— colocar a las mayorías en el centro.

    Por eso la gira de Ayuso terminó siendo más reveladora de lo que quizá pretendía. No logró instalar grandes debates ni conquistar simpatías masivas. Pero sí permitió observar con claridad quiénes siguen defendiendo un modelo donde México debe mirar hacia afuera para validarse, y quiénes sostienen que la dignidad nacional pasa por construir un proyecto propio.

    Al final, la discusión no es sobre una visita diplomática. Es sobre dos maneras completamente distintas de entender el país. Y sobre qué lado de la historia decide ocupar cada quien.

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  • Consulados como trincheras

    Consulados como trincheras

    Uno de los impedimentos que tiene Trump para invadir México es la población de nuestro país que vive en su territorio, que podría levantarse no sólo en las calles sino en armas porque ven peligro a su familia.

    Tener el enemigo en casa donde nunca ha habido una sola guerra, y otra trinchera, al frente le genera inseguridad no sólo para Estados Unidos sino para él y su familia, si así se le puede llamar a eso.

    Es por ello que primero quiere desestabilizar la organización de mexicanos en su territorio a través de la vigilancia, operada por el Departamento de Estado que encabeza Marco Rubio, por órdenes de Trump, para esterilizar cualquier rebelión dentro de Estados Unidos.

    Ubicar a las familias de mexicanos en todos los estados, a través del control de los 53 consulados es el primer paso para cercar a los mexicanos.

    La idea de vigilar los consulados en Estados Unidos para tener un control del potencial de lucha de los mexicanos en territorio yanqui, fue de los panistas, en junio de 2023, advirtieron a la autoridad electoral en ese entonces en manos de los cordovistas, cuyo líder Lorenzo Códova había dejado el INE, 60 días antes, para que dieran la alerta en Estados Unidos.

    Al entonces jefe de Estado Anthony Blinken, mucho más inteligente que su sucesor trumpista, nunca le preocupó este tipo de situaciones que se antojan más fantasiosas que realistas.

    Pero los integrantes del actual gabinete del gobierno de Trump, ven enemigos hasta en el espejo.

    Sin embargo, su falta de cultura política y del desconocimiento de su propia población, les obliga a tener como asesores a los panistas, que ya de por sí tienen grandes deficiencias.

    Las contradicciones de los conservadores en el mundo entero se han caracterizado por atentar contra sus pueblos y hacer de sus pueblos un retroceso forzándolos a pasar de la pobreza a la miseria.

    Para no ir muy lejos el Jefe del Departamento de Estado, el cubano Marco Rubio, ha manifestado, en varias ocasiones, la necesidad de invadir Cuba, a pesar de las muertes que ocasionaría; la misma fórmula de María Corina, quién quiere invadir Venezuela sin considerar la muerte de sus hermanos; o la actitud de Isabel Díaz Ayuzo, de desaparecer a los pobres y dejarlos sin vivienda mientras ella se gasta 312 mil euros en un inútil y vergonzoso viaje a México, también es el caso de los panistas quienes dan ideas para la invasión a las milicias gringas, a través de sus aparentes quejas, y les abren las puertas a los espías de la CIA, para desestabilizar la política mexicana, sin importante las consecuencias en la mayoría de los mexicanos.

    En ese panorama Trump considera que primero debe neutralizar el potencial de rebelión entre los latinos y principalmente mexicanos, antes de una invasión a territorio mexicano.

    El jueves 7 de mayo, la cadena CBS informó que el Departamento de Estado estaría revisando la operación de los 53 consulados de México en Estados Unidos, y no descartaría la posibilidad de clausurar algunos.

    La operación sigue, una vez descubierto el camino de Chihuahua para la desestabilización, trabaja con los consulados y la verborrea amenazante de costumbre.