Etiqueta: opinión

  • Actos anticipados de campaña en la CDMX

    Actos anticipados de campaña en la CDMX

    Desde hace unas semanas, en la actividad “política” de la Ciudad de México, la simulación dejó de ser discreta y pasó a convertirse en todo un descaro. Para muestra, dos botones: las dichosas estructuras impulsadas desde el Partido Verde bajo el disfraz de los llamados “guardianes verdes”; y, en territorios como Tláhuac, la promoción personalizada y el posicionamiento político ilegal arrancando campañas antes de tiempo. 

    Vayamos por partes: lo del Partido Verde, muy a su estilo, no es otra cosa que una violación a la ley que luego tiende estratégicamente a esconderse detrás de eufemismos. ¿“Guardianes verdes”? ¡Pero si de verdes no tienen ni el discurso! Habría que ser muy, pero muy ingenuo para no detectar que esta pseudo iniciativa no es otra cosa sino una estrategia permanente de presión y chantaje político basada en la capacidad del Verde para convertirse en partido bisagra, cuyo respaldo electoral se encuentra desde siempre condicionado a cuotas, posiciones y espacios de poder más que a una agenda ideológica auténticamente ecologista. Para nadie —absolutamente nadie— en la auténtica lucha medioambientalista queda duda alguna de que ese instituto político no es otra cosa que un instrumento de supervivencia adaptable a cualquier régimen. Hoy, con la ocurrencia de los “guardianes verdes”, que dista mucho de ser un modelo serio de participación ciudadana, queda clara la estrategia de implementar una maquinaria de movilización anticipada diseñada para ganar territorio político antes de que la ley lo permita. Cosa que, por cierto, no van a logar.

    Lo de Tláhuac está peor todavía: existe una línea muy delgada que divide la genuina construcción de participación ciudadana de la lógica de utilizar organizaciones de apariencia social para encubrir actos anticipados de campaña. En esta alcaldía, andar pegando propaganda en domicilios particulares con la imagen de un aspirante ya no puede interpretarse como ingenuidad política ni como “activismo ciudadano”. La sistemática aparición de propaganda, presencia territorial y posicionamiento adelantado encaja peligrosamente en la lógica de los actos anticipados de campaña prohibidos por la legislación electoral mexicana. La Constitución, la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y los criterios reiterados del Tribunal Electoral son claros: ningún aspirante puede construir promoción electoral fuera de los tiempos legales bajo mecanismos simulados. Por supuesto que ni al Verde, a nivel Ciudad de México, ni mucho menos al suspirante de los pegotes en Tláhuac les importa la degradación de la participación ciudadana en los procesos electorales ni la erosión de la legalidad electoral, que termina destruyendo la confianza ciudadana. ¡Vaya obsesión de algunos con adelantarse a una candidatura!

    En fin, ojalá que la verdadera participación ciudadana surgida desde la autonomía social, desde la organización comunitaria auténtica y desde causas legítimas, se imponga sobre vulgares cálculos de posicionamiento personal. Al partido verde, en este caso CDMX, poco hay que pedirle, pero en el caso de Tláhuac, a MORENA tratándose de uno de sus militantes —que, por cierto, pasó con más pena que gloria cuando gobernó la alcaldía—, le urge no sólo la autocrítica como movimiento gobernante, sino además realizar las sanciones correspondientes. Cierto es que Ariadna Montiel tiene una ardua tarea y requiere implementar cambios profundos, como abrir espacios reales para la ciudadanía, jóvenes, ambientalistas, académicos, movimientos sociales y liderazgos comunitarios genuinos; pero una cosa es democratizar la vida partidista y otra muy distinta tolerar mecanismos ilegales disfrazados de participación. No puede permitirse, en ninguna circunstancia, que se normalicen estas prácticas, porque si se deja que la violación sistemática de la ley electoral deje de escandalizar, lo que empieza a desmoronarse no es solamente el árbitro electoral, sino la credibilidad completa del sistema democrático.

    Luis Tovar
    Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH

  • ¡Respira, Mahahual, respira!

    ¡Respira, Mahahual, respira!

    Hay noticias que se sienten como un respiro. Como cuando por fin alguien le dice “no” al dinero disfrazado de progreso y “sí” a la vida, al mar y a la dignidad de un pueblo.

    La cancelación del proyecto millonario “Perfect Day” de Royal Caribbean en Mahahual no es cualquier cosa, es una victoria enorme para Quintana Roo, para los manglares, para el Caribe mexicano y para todas las personas que durante meses alzaron la voz mientras les decían exagerados, “anti progreso” o enemigos de la inversión.

    Pues resulta que defender la naturaleza no era exageración, era sentido común.

    El proyecto contemplaba una inversión cercana a los 600 millones de dólares y buscaba convertir Mahahual en un gigantesco destino privado para cruceros, con infraestructura masiva, zonas comerciales,  extensas áreas de toboganes, playas artificiales, enormes piscinas, y miles de visitantes. Sus promotores hablaban de turismo y desarrollo, las comunidades y especialistas advertían otra cosa, presión extrema sobre los ecosistemas costeros, afectaciones a los manglares y riesgos para el arrecife mesoamericano, el segundo más grande del planeta.

    Y ahí está el punto clave: no todo lo que deja millones deja bienestar.

    México ya perdió más del 60% de sus manglares en algunas zonas costeras por desarrollos turísticos y urbanos descontrolados. Y perder manglares es terrible, porque estos ecosistemas pueden capturar hasta 4 veces más carbono que muchos bosques, además de funcionar como barreras naturales ante huracanes e inundaciones.

    En un estado como Quintana Roo, donde el turismo representa alrededor del 87% del PIB estatal, seguir apostando por modelos depredadores es literalmente dispararle al futuro. Sin arrecifes sanos, sin playas vivas y sin manglares, no hay Caribe que vender.

    Qué bueno que la SEMARNAT, encabezada por Alicia Bárcena, decidió frenar algo que podía convertirse en otro monumento al ecocidio elegante disfrazado de entretenimiento VIP. Porque durante décadas vimos cómo el “desarrollo” terminaba beneficiando a grandes corporaciones mientras las comunidades locales lidiaban con contaminación, escasez de agua, desplazamiento y deterioro ambiental.

    Y sí, qué hermoso cuando gana el pueblo, tras una fuerte oposición social y peticiones ciudadanas como la campaña en Change.org

    Cuando ganan los científicos, los ambientalistas, los pescadores y las comunidades que entendieron que los manglares valen más vivos que convertidos en concreto para turistas que estarán unas horas y se irán.

    Los manglares no son “terrenos vacíos”, son vida, protección y equilibrio.

    Hoy Mahahual nos deja una lección poderosa, que el dinero no siempre tiene la última palabra, a veces la tiene la conciencia colectiva y eso también es desarrollo. 

    Y sí… también me encantan los finales felices. 

    Les mando un abrazo fraterno.

  • “Podemos entrenar un segundo cerebro”: la IA ya comienza a hacerlo posible

    “Podemos entrenar un segundo cerebro”: la IA ya comienza a hacerlo posible

    Imagine recordar cada libro leído, cada conversación importante, cada idea anotada hace años y cada investigación consultada, todo conectado entre sí y disponible en segundos. Eso que hasta hace poco parecía una fantasía tecnológica comenzaría a convertirse en una posibilidad real gracias a la inteligencia artificial. La discusión más importante de 2026 ya no giraría únicamente alrededor de chatbots capaces de responder preguntas o generar imágenes, sino sobre algo mucho más profundo: la posibilidad de construir un “segundo cerebro”, una memoria digital capaz de acompañar permanentemente el pensamiento humano.

    La idea no surge de películas futuristas, sino de investigaciones académicas y desarrollos tecnológicos que avanzan silenciosamente mientras millones de personas siguen utilizando la inteligencia artificial únicamente para tareas básicas. Papers sobre cognición extendida y colaboración humano-IA comenzarían a mostrar que estas herramientas ya no solo sirven para consultar información, sino también para organizar conocimiento, mantener contexto y participar activamente en procesos de aprendizaje y razonamiento.

    La diferencia tecnológica sería enorme. Durante los primeros años de la IA generativa, plataformas como ChatGPT funcionaban principalmente bajo un modelo temporal: el usuario hacía preguntas y el sistema respondía utilizando fragmentos de información disponibles en ese momento. El problema era que gran parte del contexto desaparecía al terminar la conversación. Ahora comenzaría a surgir algo distinto. Sistemas impulsados por modelos avanzados como Claude o Gemini podrían almacenar artículos, notas, investigaciones, libros, proyectos y conversaciones dentro de bases de conocimiento interconectadas capaces de evolucionar continuamente.

    En términos prácticos, una persona podría construir una especie de memoria paralela alimentada con años completos de experiencia intelectual. Herramientas como Obsidian permitirían organizar información mediante archivos vinculados entre sí, mientras modelos de inteligencia artificial podrían resumir documentos, detectar relaciones entre ideas, actualizar conceptos antiguos y construir conexiones imposibles de mantener manualmente. El objetivo ya no sería guardar información, sino entrenar sistemas capaces de relacionarla de manera persistente.

    Uno de los documentos más relevantes sobre este tema, conocido como LLM Wiki, plantearía una idea disruptiva: el conocimiento ya no tendría que reconstruirse desde cero cada vez que alguien hiciera una pregunta. La inteligencia artificial podría mantener una “wiki viva” capaz de actualizarse automáticamente conforme recibe nueva información. En lugar de actuar únicamente como buscador, la IA comenzaría a funcionar como memoria contextual permanente.

    Las implicaciones serían enormes. Un investigador podría conectar décadas de estudios científicos en segundos. Un médico podría relacionar investigaciones clínicas recientes con antecedentes históricos. Incluso periodistas, escritoras, escritores y analistas podrían utilizar estos sistemas para revisar la evolución de sus ideas, detectar cambios narrativos y fortalecer la coherencia de su trabajo mediante auditorías intelectuales automatizadas.

    Sin embargo, conforme aumentan las posibilidades, también crecerían los riesgos. Delegar progresivamente memoria y organización del conocimiento en plataformas privadas abriría preguntas inquietantes sobre autonomía intelectual, dependencia cognitiva y concentración tecnológica. 

    El debate se volvería todavía más delicado tras reportes recientes sobre modelos avanzados atribuidos a Anthropic y sus posibles capacidades estratégicas en ámbitos sensibles como ciberseguridad y análisis contextual avanzado. Aunque muchas versiones difundidas públicamente continuarían siendo especulativas, algo sí comenzaría a quedar claro: la batalla tecnológica más importante del siglo XXI ya no se libraría únicamente por datos o infraestructura digital, sino por la manera en que las personas recordarían, aprenderían y construirían conocimiento.

    La velocidad de esta transformación podría sorprender a millones de personas. Lo más importante es que no requeriría conocimientos avanzados de programación. La combinación entre interfaces conversacionales y sistemas visuales permitiría que prácticamente cualquier persona pudiera comenzar a construir su propio ecosistema de memoria aumentada. Por ello, la verdadera ventaja de los próximos años quizá no estaría únicamente en tener acceso a inteligencia artificial, sino en aprender a trabajar junto con ella antes que los demás.

    La humanidad pasó siglos construyendo herramientas para ampliar su fuerza, su velocidad y su capacidad de comunicación. Hoy, por primera vez, comienza a desarrollar algo distinto: sistemas capaces de acompañar su memoria, organizar su conocimiento y convivir diariamente con su pensamiento. Tal vez dentro de algunos años recordaremos esta etapa no como el nacimiento de una nueva aplicación o de un nuevo chatbot, sino como el momento exacto en que los seres humanos empezaron a compartir una parte de su vida intelectual con inteligencias artificiales. Y quizá entonces entenderemos que la gran discusión nunca fue si las máquinas podían pensar como nosotros, sino cómo cambiaría la humanidad cuando nosotros comenzáramos a pensar junto con ellas.

  • Chinga tu Maru

    Chinga tu Maru

    Lo ocurrido recientemente en Chihuahua ha vuelto a colocar sobre la mesa una discusión incómoda pero necesaria: ¿hasta dónde puede llegar la colaboración entre gobiernos locales mexicanos y agencias extranjeras sin vulnerar la soberanía nacional y el marco constitucional?

    Las revelaciones sobre operaciones encubiertas vinculadas a agentes estadounidenses en territorio chihuahuense han generado preocupación legítima. Más aún cuando distintos sectores políticos y sociales denuncian que existieron mecanismos de coordinación opacos y fuera de los canales institucionales establecidos por la federación.

    Porque cuando actores extranjeros realizan tareas de inteligencia, seguridad o vigilancia dentro de México, la pregunta no es solo jurídica: es profundamente política. Y en medio de esta polémica, el gobierno de María Eugenia Campos Galván aparece cada vez más cuestionado por su relación con estas dinámicas.

    La gobernadora de Chihuahua ya arrastra una larga sombra de señalamientos por corrupción y vínculos con viejas estructuras de poder político en el estado. Su administración ha sido criticada por la cercanía con grupos empresariales y por una estrategia de seguridad que muchos consideran subordinada a agendas externas antes que a una política nacional soberana.

    Pero hay otro elemento preocupante: el clima de hostilidad política que se ha construido frente a movilizaciones y expresiones vinculadas al Morena y sectores afines a la Cuarta Transformación.

    En distintos momentos, simpatizantes y manifestantes han denunciado vigilancia excesiva, campañas de criminalización y narrativas que buscan presentar cualquier protesta social como amenaza o desestabilización. Ese lenguaje no es inocente. Históricamente, en América Latina, el discurso de “seguridad” ha sido utilizado para justificar espionaje político, represión y persecución ideológica.

    México tiene una historia larga de intervención extranjera y operaciones de inteligencia ligadas a la CIA durante el siglo XX. La Guerra Fría dejó cicatrices profundas en la región: espionaje, infiltración, manipulación política y colaboración con estructuras autoritarias bajo el argumento de combatir enemigos internos.

    Por eso preocupa la normalización de esquemas donde agencias extranjeras parecen operar con márgenes ambiguos dentro del país, especialmente cuando gobiernos estatales muestran disposición a construir relaciones paralelas al margen del debate público y la supervisión democrática.

    El problema no es la cooperación internacional en sí misma. Ningún país puede enfrentar fenómenos complejos de manera aislada. El problema surge cuando la cooperación se convierte en subordinación, cuando la seguridad se usa para justificar opacidad y cuando la lógica de “enemigo interno” empieza a colocarse sobre actores políticos o movimientos sociales.

    La soberanía no se defiende únicamente con discursos patrióticos. También se defiende garantizando que ningún poder externo actúe por encima de la Constitución y que ningún gobierno local convierta la seguridad en un espacio de acuerdos oscuros.

    Chihuahua hoy representa una alerta sobre ese riesgo. Y frente a ello, la discusión no debería centrarse en proteger gobiernos o intereses partidistas, sino en algo mucho más importante: preservar la legalidad, la transparencia y el derecho del pueblo mexicano a decidir sobre su propio territorio sin tutelajes externos.

    Porque la historia ya enseñó demasiado sobre lo que ocurre cuando la injerencia extranjera se normaliza en nombre del orden. Y las consecuencias nunca terminan favoreciendo a los pueblos.

    Redes sociales

  • Maru golpea a Trump

    Maru golpea a Trump

    A Maru Campos nunca le preocupó que en las maquilas de Chihuahua se ensamblaran misiles, equipo de transmisión militar, o aparatos para el espionaje, ahora se preocupa porque hay laboratorios que producen drogas, en los cuatro casos misiles, transmisores, aparatos de espionaje y drogas, no tienen como destino los mexicanos, nada de eso se consume en México. 

    En México no se consumen este tipo de cosas, se ensamblan solamente, se elaboran para el consumo de otros países, principalmente Estados Unidos, de tal manera que Maru no salvó a un solo chihuahuense de las drogas, pero afirma que ella y su gente desmantelaron un laboratorio con reactores necesarios y precursores suficientes para fabricar drogas. El operativo fue realizado por autoridades federales, pero los panistas afirman que fue su gobernadora, quien salvó de las adicciones a muchas familias de Chihuahua, lo cual es mentira.

    Las personas que consumen drogas en ese estado, no aumentan porque hay un laboratorio en su campo, si tienen adicción la llevan a cabo furtivamente y algunos son atendidos en granjas, a diferencia de Estados Unidos donde no hay instancias de gobierno que intenten acabar con las adicciones de sus más 50 millones de enfermos.

    El PAN hace de las mentiras consignas que después se convierten en el único insumo de sus discursos, su plataforma electoral y su línea política ante la falta de propuestas profundas y proyectos estructurados por gente pensante.

    La derecha visita el mundo sin conocerlo, está deslumbrada con Estados Unidos como si ese país fuera el resto del mundo, y lo demás sólo lo conformaran paraísos fiscales sin ley ni autoridad. Mientras más conservadores son, mayor admiración sienten por Estados Unidos, en una ecuación que asusta por su simplismo, desde luego, con explicaciones complejas y profundas, pero al final, el resultado de la operación es esa proporción que no puede ocultarse.

    Maru Campos debió decir, en caso de que su equipo hubiera localizado y desmantelado el laboratorio, que salvó de consumir drogas a los adictos de Estados Unidos, para estar acorde con el discurso de Trump, de otra manera lo deja sin argumentos porque esa es la esencia de la retórica de su exigencia, que radica en que México traslada droga para los inocentes veteranos de guerra que ante la masacre que ocasionan en otros países contra mujeres y niños, refugian su salvajismo en la evasión de las drogas.

    Lo mismo debieron decir los panistas, porque si la droga que supuestamente se elabora en México se consume en nuestro país, la queja de Trump queda sin sustento. Entonces se quedaría sin pretexto para presionar a la presidenta y amenazar con invadir. Por lo que la ingenuidad, por decir lo menos, de Maru Campos, atenta contra la política exterior estadounidense de manera vital.

    Sólo la estulticia puede hacer creer que salvó a alguien de la adicción la gobernadora de Chihuahua, sin embargo, los panistas parecen dirigirse regularmente a este tipo de personas, que ya no les creen, pero como son la única opción, y representan a la oposición, votan por ellos. Más valdría una abstención.

  • Las juventudes destacan en la Ciudad de México

    Las juventudes destacan en la Ciudad de México

    El Premio de la Juventud mira a las juventudes de las periferias y a quienes realizan trabajos comunitarios y de bienestar social a favor de la Ciudad de México y sus habitantes. Durante décadas, los reflectores institucionales se encendieron solo para quienes ya tenían el camino pavimentado por el privilegio, dejando en la sombra a las verdaderas fuerzas vivas de nuestra ciudad. Pero hoy, ese tiempo se ha terminado. El Premio de la Juventud de la Ciudad de México 2026 no es un galardón más; es un acto de justicia social y un triunfo del territorio frente a la adversidad. Es el grito de una generación que no espera permiso para transformar su entorno, que suda la gota gorda en comunidad y que trabaja con la convicción de que el bienestar solo es real si es colectivo.

    Este reconocimiento nace para abrazar a jóvenes que, entre los 12 y los 29 años, están moviendo la aguja en sus comunidades, defendiendo derechos humanos, impulsando la ciencia desde la periferia, creando arte que cuestiona y protegiendo nuestra biodiversidad.

    No basta con abrir la convocatoria; hay que derribar los muros de la desigualdad estructural. Por ello, esta edición implementa acciones afirmativas contundentes orientadas a juventudes en situación de vulnerabilidad de derechos. El diseño de este premio pondera el trabajo de quienes enfrentan barreras históricas —ya sea por condiciones de marginación, pertenencia a pueblos originarios o diversidad sexual— asegurando que su labor comunitaria sea evaluada con una perspectiva de equidad. Y en esta batalla por la igualdad, estamos saldando una deuda histórica insoslayable: de los 21 premios que se entregarán, al menos 13 están reservados para mujeres jóvenes, reconociendo el liderazgo femenino que sostiene la estructura de nuestros territorios y rompiendo los techos de cristal que intentaron frenarlas.

    Para garantizar que este reconocimiento llegue a las manos correctas, el Instituto ha estructurado un mecanismo de evaluación riguroso y transparente, alejándolo de cualquier discrecionalidad burocrática. El Jurado Calificador, integrado por especialistas, representantes de la sociedad civil y autoridades en la materia, tiene la encomienda de evaluar los expedientes no solo por sus credenciales académicas, sino por el impacto real, medible y transformador de sus acciones en la comunidad. Es un jurado diseñado para entender el territorio, capaz de identificar el verdadero mérito cívico y social de quienes construyen la ciudad desde abajo.

    La invitación es abierta, radical y urgente: queremos que cada liderazgo que motiva en colectivo tome el lugar que le corresponde. Por eso, hemos diseñado siete distinciones que abarcan desde el mérito académico y cultural, hasta la defensa de la diversidad sexual y la igualdad de género. Quienes resulten seleccionados por el Jurado Calificador recibirán no solo el reconocimiento público en una gran ceremonia simbólica el próximo 12 de agosto, sino un impulso económico real de $23,000.00 pesos, entregado con total transparencia mediante para fortalecer sus proyectos de vida.

    No hay tiempo que perder ni esfuerzo que ocultar. El pre-registro digital está vivo y te espera en el portal oficial del Instituto de la Juventud (injuve.cdmx.gob.mx). Sabemos que el acceso no debe ser un privilegio, por lo que el Instituto saldrá a las calles, habilitando sedes de validación en las zonas más alejadas para que ningún expediente se quede fuera por falta de medios. Esta es tu convocatoria, este es tu momento de demostrar de qué están hechos los jóvenes de la Ciudad de México. Entra, regístrate y que el orgullo de tu barrio resuene en toda la capital, porque en esta transformación, las juventudes son el motor que nada detiene.

    Registra tu postulación HOY mismo:

    No lo dejes para después. El límite para realizar tu pre-registro digital es el 26 de junio de 2026 a las 18:00 horas.

    👉 Ingresa directamente aquí para iniciar tu registro: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSf6UtBPs63LVr7cuU-f9RxYFtQCJUijiWamF7jLzrkH_2yIVA/viewform

    👉 Descarga y lee la convocatoria completa aquí: https://injuve.cdmx.gob.mx/storage/app/media/2026/CONVOCATORIAS/CONVOCATORIA%20PREMIO%20DE%20LA%20JUVENTUD%202026_.pdf

  • Trump, el matón sin victorias: México no será su trofeo

    Trump, el matón sin victorias: México no será su trofeo

    Donald Trump acumula fracasos con la misma velocidad con que acumula amenazas. Desde que regresó a la Casa Blanca, el hombre que se vendió como el gran negociador, el artífice de deals imposibles, el único capaz de poner orden en el caos mundial, no ha resuelto una sola guerra, no ha desactivado un solo conflicto, no ha producido una sola victoria diplomática que pueda mostrarle a su base electoral con algo de seriedad.

    Ucrania sigue ardiendo. Gaza sigue en ruinas. Y el capítulo iraní, lejos de ser el golpe de autoridad que sus asesores prometían, terminó siendo exactamente lo contrario: una exhibición de límites, una patada en el trasero geopolítica que dejó al presidente norteamericano buscando con urgencia una narrativa alternativa. Esa narrativa, como siempre en la historia del imperialismo estadounidense, apunta hacia el sur.

    El mecanismo es viejo y conocido. Cuando un presidente norteamericano no puede mostrar logros en los escenarios donde realmente se juega el poder global, voltea hacia América Latina. No porque ahí estén los problemas más urgentes del planeta, sino porque ahí es donde la asimetría de poder permite fabricar victorias baratas. Cuba lleva más de sesenta años siendo el punching bag favorito de la política doméstica estadounidense. Colombia y México han sido instrumentalizados durante décadas bajo el pretexto de la guerra contra las drogas, ese eufemismo conveniente que nunca tuvo como objetivo real reducir el consumo de narcóticos en Estados Unidos —porque ese consumo no ha bajado— sino mantener una palanca de presión permanente sobre gobiernos soberanos.

    Trump no busca resolver el problema del fentanilo. Si lo buscara, empezaría por las farmacéuticas que durante años sobredosificaron a millones de estadounidenses con opioides legales, o por los puertos y aeropuertos donde entra la droga con una regularidad que nadie en Washington parece querer interrumpir de verdad. Trump no busca llevar la democracia a Cuba, un argumento que en boca de un gobierno que financia dictaduras en Arabia Saudita y apoya golpes de Estado en medio mundo resulta directamente obsceno. Lo que Trump busca es el espectáculo. La foto. El momento televisivo que pueda reproducir en sus mítines ante una audiencia que necesita sentir que su líder ganó algo, lo que sea, frente a alguien.

    Y ahí está el núcleo del peligro. El abusador —porque eso es lo que es, en la política internacional como en cualquier otra esfera— no persigue la justicia ni el orden. Persigue la sumisión visible. Ningún resultado real será suficiente porque el objetivo nunca fue el resultado: fue la demostración de dominio. Si México cede en un punto, habrá un nuevo ultimátum. Si Colombia negocia, habrá una nueva exigencia. El chantaje no tiene punto de llegada porque su lógica no es la resolución sino la perpetuación de la dependencia. Eso lo saben muy bien quienes han estudiado la historia de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina desde la Doctrina Monroe hasta el Plan Colombia.

    México, en este escenario, no es el más débil. Tiene frontera, tiene economía, tiene recursos, tiene una clase política que, al menos en su mayoría, ha aprendido a leer la correlación de fuerzas sin paralizarse de miedo. La administración de Claudia Sheinbaum ha demostrado una serenidad estratégica que descoloca al estilo Trump: no escalar innecesariamente, no ceder en lo sustantivo, no regalar el espectáculo que el otro necesita. Eso es inteligencia política, no debilidad.

    Pero la amenaza real no viene solo de Washington. Viene de adentro. La ultraderecha entreguista —esa que aparece en editoriales respetables, en think tanks financiados desde el exterior, en voces que se presentan como moderadas pero que en el fondo prefieren un México subordinado a uno soberano— trabaja activamente para fracturar la unidad nacional en el momento en que más se necesita. Su método es la desmoralización: convencer a la población de que resistir es inútil, que más vale negociar desde la rodilla, que la soberanía es un lujo que México no puede permitirse. Es mentira. Es siempre mentira.

    Un México unido, con claridad sobre sus intereses estratégicos y sin complejos frente a la intimidación imperial, es el peor escenario posible para Trump. Porque Trump no sabe qué hacer con quien no se doblega. El matón prospera con el miedo y se desinfla ante la dignidad. México tiene suficiente historia, suficiente territorio y suficiente memoria como para saber exactamente qué está en juego. La pregunta, una vez más, es si tendremos la unidad suficiente para no regalárselo.

  • Acceso y derecho a la justicia II

    Acceso y derecho a la justicia II

    Continuamos con la labor de desmenuzar la Cartilla de Derechos de las Mujeres para conocerlos uno por uno. 

    La segunda parte del punto diez sobre el acceso y derecho a la justicia en este documento dice textual: “El objetivo de un proceso penal es que accedas a la verdad, la justicia y a una reparación integral de los daños. En caso de ser acusada de un delito, también tienes derecho a ser considerada inocente hasta que se demuestre lo contrario, a contar con una representación legal gratuita y que represente tus intereses, a un juicio justo, pronto y en condiciones de igualdad. Las policías, las fiscalías y los tribunales penales deben garantizar estos derechos. 

    La representación jurídica de las mujeres debe garantizarse a través de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas o bien por las defensorías públicas, en caso de ser acusada. Algunos temas relacionados con la justicia y las mujeres son: 

    1. En materia familiar: Cuando se trata de la disolución del matrimonio, la pensión alimenticia o la guarda y custodia de hijos e hijas, así como las herencias, entre otros. En estos asuntos, las juezas y los jueces familiares deben garantizar el acceso a la justicia, así como las defensorías públicas deben brindarte acompañamiento jurídico.
    2. En caso de que nuestros derechos no sean garantizados por las autoridades o no se respete el principio de igualdad, tenemos la posibilidad de acudir a un juicio de amparo. Esto significa que la máxima norma es la que se establece en la Constitución y que cuando una autoridad no respeta dichas normas, tú puedes manifestarlo ante una autoridad para que se respeten tus derechos. 

    Para presentar un juicio de amparo, te deben representar de forma gratuita las defensorías públicas o las Comisiones Ejecutivas de Atención a Víctimas. El acceso a la justicia en el juicio de amparo le corresponde a las juezas y jueces, así como a magistrados y magistradas del Poder Judicial de la Federación. Recuerda que además ya tenemos derecho a elegir a nuestros jueces y autoridades judiciales. Este primero de junio de 2025 será la primera vez que podamos ejercer este derecho.

    Las autoridades encargadas de temas como salud, seguridad social, trabajo, vivienda, apoyos, becas, indemnizaciones, migración o asilo, deben tomar en cuenta la igualdad entre mujeres y hombres en todo lo que hacen. Esto significa que deben atendernos sin discriminar, responder rápido a nuestras necesidades y usar procesos claros y fáciles que respeten nuestros derechos.

    Importante: Para sancionar la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento puedes denunciar en los Ministerios Públicos de tu localidad o con la Policía Cibernética de la Comisión Nacional de Seguridad al número 088.”

  • El México que no existía

    El México que no existía

    A la señora Isabel Díaz Ayuso

    Mucha madre

    Para algunos teóricos, decir civilización y decir cultura es decir lo mismo. Para otros, una civilización no es ni más ni menos que la dimensión material de una cultura. Algunos más clásicos piensan que una civilización es una forma más desarrollada de la cultura. Desde esta última posición, se señala que, si bien todas las comunidades humanas tienen necesariamente una cultura, no todas desarrollan una civilización. Una perspectiva así es claramente evolucionista y jerarquiza a partir de la idea de que todas las comunidades humanas tendrían que dirigirse hacia las mismas metas de desarrollo cultural. La antropología contemporánea rechaza en gran medida esa jerarquía, por considerar que no hay culturas “más desarrolladas” en un sentido cualitativo absoluto, sino distintas trayectorias adaptativas y simbólicas. Pero, bueno, podemos quedarnos en que lo que la tradición occidental ha dado en llamar civilización presenta características distintas a otras expresiones culturales.

    En una civilización hay explotación agrícola, ciudades, una organización sociopolítica compleja, división social del trabajo, calendarios, dinero y escritura e historia… Estos son los rasgos que la tradición occidental ha privilegiado como distintivos de una civilización. Siendo así, la cultura es parte sustancial de la condición humana, mientras que las civilizaciones son un desarrollo muy reciente: la aparición del homo sapiens moderno data de hace unos 300 mil años y las primeras civilizaciones surgieron hace menos de 10 mil años.  La cultura es tan antigua como el hombre; la civilización, un invento de ayer. Así, cultura hay y ha habido en donde hay personas, en tanto que las primeras civilizaciones no aparecieron en todo el planeta, sino en coordenadas específicas, de hecho, en algunos pocos sitios, y de ahí se diseminaron.

    Las civilizaciones agrarias originarias —las que no emanaron de ninguna otra anterior— surgieron en varios sitios y en distintos momentos; al menos se suelen considerar seis: en África, la egipcia; en Asia, la mesopotámica —probablemente la más antigua de todas—, la china y la del valle del Indo; y en América, la civilización de Caral, en los Andes centrales, y la olmeca. Así que, en Oceanía, ninguna; tampoco en Europa, por cierto.

    En cambio aquí, en este territorio que hoy poblamos los mexicanos y mexicanas, hace unos cuatro mil años comenzó a gestarse la cultura olmeca en la costa sur del Golfo de México, y de ella brotó la primera civilización mesoamericana y una de las primigenias de todo el mundo. En México es común referirse a ella, a la olmeca, como la cultura madre. No sólo es común, es correcto: “A lo largo de quince siglos, el mundo olmeca tuvo una expansión acelerada desde su zona nuclear… hasta buena parte de los estados circunvecinos de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Morelos. Con tal potencia, que lo olmeca impactó profundamente en los modos de ser y de pensar de muchos pueblos, impulsó el nacimiento de los primeros centros hegemónicos en el plano regional, estableció relaciones culturales, políticas y comerciales con lugares distantes, e inició el sistema de escritura y medición del tiempo que dieron sustento a los universos culturales posteriores del México Antiguo” (Diego Prieto, La grandeza de México).

    Mucha civilización

    El señor Hernán Cortés se quedó atónito cuando vio la ciudad y de ello le informó por escrito a su emperador Carlos V: 

    La cual ciudad es tan grande y de tanta admiración…, lo poco que diré creo es casi increíble, porque es muy mayor que Granada y muy más fuerte, y de tan buenos edificios, y de muy mucha más gente que Granada tenía al tiempo que se ganó [a los moros, apenas en 1492], y muy mejor abastecida de las cosas de la tierra, que es de pan y de aves y caza y pescados de los ríos, y de otras legumbres y cosas que ellos comen muy buenas. Hay en esta ciudad un mercado en que… todos los días, hay en él de treinta mil ánimas arriba vendiendo y comprando, sin otros muchos mercadillos que hay por la ciudad…

    Y no, Cortés no se estaba refiriendo a México-Tenochtitlán, sino a la muy menor Tlaxcala, la cual era, efectivamente, más grande que Granada. En 1519, Granada tenía aproximadamente 40 mil habitantes. Era una ciudad importante, pero estaba lejos de ser la más grande de España. En 1519, la ciudad ibérica más grande era Sevilla, con una población que no llegaba a los 65 mil habitantes. Le seguían Valladolid (35 mil) y Toledo (27 mil). Barcelona y Valencia andaban por cifras similares o algo menores. Madrid era todavía una villita de menos de 10 mil habitantes. En ese mismo momento, México-Tenochtitlan, la capital del imperio mexica, tenía una población estimada cercana a los 300 mil habitantes, lo que la colocaba entre las ciudades más grandes del mundo, superior a las mayores urbes europeas. En 1519, la ciudad más grande de Europa era Constantinopla, hoy Estambul, en donde también radicaban alrededor de 300 mil almas, la mayoría de ellas, por cierto, no cristianas, puesto que en 1453 había sido conquistada por los otomanos. Y hablando de Constantinopla, Bernal Díaz del Castillo la compara justamente con México-Tenochtitlán:

    Y entre nosotros había soldados que habían estado en muchas partes del mundo, en Constantinopla y… en Roma, y dijeron que plaza tan bien compasada y con tanto concierto y tamaño y llena de tanta gente no la habían visto….

    Mucho México

    Así que pongamos las cosas en su sitio. En este territorio, cuatro mil años atrás, brotó una de las seis civilizaciones originarias del planeta. Cuando los europeos llegaron, las ciudades que encontraron no tenían nada que envidiar a las suyas; en varios aspectos, las rebasaban. La idea de un México que no existía —atrasado, incivilizado, necesitado de tutela— es, ha sido siempre, una ficción política. Una ficción en el sentido de mentira, de gran mentira… Claro, no hay que ser mal pensado, también puede tratarse de puritita ignorancia.

    @gcastroibarra

  • Mario Delgado | La SEP | Y algunos asuntos que no se resolverán

    Mario Delgado | La SEP | Y algunos asuntos que no se resolverán

    Sorprende la crítica que Mario Delgado lanzó en contra de Mario Delgado. Puede parecer bipolar que el secretario de Educación Pública cuestione (dos años después de asumir el puesto) la permanencia de prácticas que el secretario de Educación Pública debería —cuando menos— encaminar en su resolución, pero no deja de ser digno de aplauso que señale que esas prácticas delatan que la educación en México sigue siendo una farsa diseñada para adiestrar a los alumnos a someterse ante los dueños del mercado, no para formar ciudadanos con criterio. Digno de aplauso porque lo señala como si no fuera su responsabilidad definir y ejecutar la política educativa nacional.

    Lo que no sorprende es que a seguidores y detractores del cuatroteismo, les moleste la lucidez de Don Mario, que no soporten verlo predicando en el desierto, porque podrán decir lo que quieran, pero es un hecho que las últimas semanas del ciclo escolar “se mantienen las aulas abiertas […] sin un propósito pedagógico, solo por cumplir un conteo”, que “se desvirtúa la dignidad docente”, que “se convierte a la escuela en una estancia forzada”, que asistir a clases afecta “la salud mental de nuestra niñez”, y que la lógica laboral ha reducido a las escuelas a “un lugar de resguardo […] por conveniencia del mercado”.

    Por desgracia, Mario Delgado, el Secretario de Educación Pública, no ha hecho nada para hacer frente a los cuestionamientos que Mario Delgado, el crítico implacable, pone sobre la mesa. No ha hecho nada para que mientras las aulas se mantengan abiertas exista un propósito pedagógico, para dignificar la labor docente, o para que la escuela no sea una estancia forzada al servicio del mercado. Si Mario Delgado reconociera el valor de la crítica de Mario Delgado, Mario Delgado impulsaría iniciativas para que la escuela contribuya a la salud mental de los estudiantes, para apoyar a los docentes, y para que los padres de familia no tengan que “buscar dónde dejar a sus hijos para poder trabajar”. Pero no, desde las alturas de la Secretaría de Educación Pública del Gobierno Federal, Mario Delgado es incapaz de escuchar al secretario de Educación Pública del Gobierno Federal.

    Entrados en gastos

    Esperemos que la bipolaridad de Mario Delgado se propague y veamos legisladores demandando mejores iniciativas de ley, jueces exigiendo acceso efectivo a la justicia, representantes del poder ejecutivo protestando porque hay baches en las calles o porque el camión de la basura no pasa. Mario Delgado ha elevado la vara, confiemos en que el resto de los servidores y representantes públicos estarán a la altura y sabrán criticarse, como él se ha criticado, y al mismo tiempo cruzarse de brazos, como él se ha cruzado.

    • Carlos Bortoni es escritor. Su último libro es Polvo, publicado por Casa Editorial Abismos.