Etiqueta: opinión

  • Entre proletarios te veas; la realidad concreta

    Entre proletarios te veas; la realidad concreta

    En las postrimerías de los años 60, cuando los estudiantes mexicanos dábamos la lucha en favor de la democratización del país y buscábamos afanosamente la unidad del proletariado, más de una vez nos encontramos codo a codo con movilizaciones obreras y campesinas, mismas que fueron brutalmente reprimidas por el Estado Mexicano. 

    Colonos, obreros en su mayoría, estudiantes, trabajadores del sector de los servicios, tanto públicos como privados, también cobraban conciencia y se agrupaban en sindicatos independientes, con los que los estudiantes-trabajadores nos identificábamos plenamente y planteamos una lucha unidos. Los asesinatos y la persecución perpetrados por las fuerzas represivas del Estado, lograron disgregarnos, pero siempre volvimos a la lucha sin claudicar. 

    La 4ta Transformación nace de aquellos movimientos, pero ahora termina por traicionarlos. Sin opciones electorales viables y confiables, la lucha vuelve a darse en las calles por la construcción de una organización política de verdadera izquierda que no propicie ni proponga la violencia, sabedores de que las fuerzas represivas del Estado pueden actuar sin corazón ni alma, que policías y soldados se convierten en lumpen proletariado por un puñado de monedas.

    Aquí reproduzco con autorización de su autor, Lic. Joaquín Ortega Esquivel una fracción del texto que él hizo público en sus redes sociales y que por razón de espacio ocupará más de una de estas columnas, con el respeto, admiración y afecto que le profeso. He decidido no mutilar ni una coma del texto.

    Es preciso mencionar que las organizaciones a las que Joaquín asesoró y apoyó con verdadero amor revolucionario, siempre sumaron a la lucha proletaria de aquellos años y nunca comulgaron con la del FAT de Alcalde Justiniani, que nunca fue realmente de izquierda y así formó a su prole y a sus compinches, algunos hoy en las más altas esferas del poder simulador de la 4ª.

    Primera fracción del texto publicado por Joaquín Ortega Esquivel, de una lucha que vivió y conoció en carne propia y que tituló como aparece.

    LA SILENCIADA HISTORIA DEL MOVIMIENTO MAGISTERIAL-POPULAR QUE INICIÓ LA CNTE

    1979 fue el año de la insurgencia magisterial. Cientos de miles de profesores indignados ante los salarios miserables que se percibían y por el burdo control gangsteril que ejercía el SNTE, decidimos sacudirnos de los parásitos que nos chupaban la sangre y nos usaban como acarreados del sistema, para ejercer la democracia directa de las asambleas con su capacidad de deliberación, decisión, acción, vigilancia y control de los dirigentes por parte de las bases, a través del poder colectivo e iniciar una lucha prolongada por mejorar las condiciones laborales al lado de todo el pueblo trabajador.

    De acuerdo con el Concejo Central de Lucha de los Trabajadores de la Educación del Valle de México (periódico Claridad, diciembre de 2016), la lucha magisterial de abril a mayo de 1979 incorporó a más de 500 mil maestros a la huelga general, de los cuales más de 300 mil participaron en diversas acciones de masas. Se sumaron, también más de 10 millones de padres de familia, estudiantes, obreros y campesinos. Estas acciones del pueblo, permitieron que el magisterio rompiera por primera vez el topea salariales de 10% impuesto por el gobierno, además de que logró consolidar a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación como alternativa organizativa de los maestros durante la Asamblea nacional de trabajadores de la educación que tuvo lugar aquel mes de diciembre de 1979.

    Las gigantescas movilizaciones de final de los años setentas costaron más de 500 maestros asesinados solamente en los primeros años de lucha, pero aprendimos a combatir bajo la línea de organizarnos y unirnos para actuar junto con la clase obrera y el pueblo, bajo la premisa que son los proletarios los creadores de toda la riqueza social. Así culminamos con algunos de los procesos históricos más importantes marchando al lado de Movimiento Democrático Popular de Oaxaca de los años ochenta y con las grandes movilizaciones por la independencia sindical que encabezó Unidad Obrera Independiente (UOI). Sobresale por la enorme simpatía que despertó en millones de mexicanos que salieron de sus casas a manifestar su solidaridad de mil maneras, aquella caravana que en 1980 avanzó

    Desde Oaxaca hasta la ciudad de México para exigir el reconocimiento de su organización sindical democrática

    La lucha heroica que iniciamos los maestros hace casi cuarenta años no fue para sustituir a unos ladrones charlatanes por otros en las cúpulas sindicales, sino para ejercer la democracia verdadera y construir la unidad magisterial obrera y popular para mejorar nuestras condiciones de vida inmediatas, pero también para luchar al lado del pueblo por la liberación de todos los explotados en el contexto de la lucha internacional que está imponiendo el gran capital contra los pueblos del mundo para concentrar los capitales en escala internacional.

    Así fue como el Primero de Mayo de 1980, cerca de un millón de maestros y obreros independientes, ocupamos toda la vieja calza México Tacuba, acompañados por nuestras familias y por estudiantes, rechazando la Ley Federal del Trabajo que impuso la tutela del Estado sobre las organizaciones sindicales mediante “registros” y la calificación de los procedimientos de las huelgas que entonces realizábamos los trabajadores. Allí planteó Unidad Obrera independiente el derecho de los obreros a rescatar su dignidad manejando sus organismos sindicales mediante el poder de las Asambleas democráticas, deliberativas y decisorias.

    Hasta aquí el texto de esta columna. La lucha sigue y sigue.

  • GUERRA COGNITIVA

    GUERRA COGNITIVA

    Durante la semana anterior se genero información distorsionada, manipulada por parte de miembros evidentemente opositores en contra del proyecto de la Cuarta Transformación y de sus líderes morales.

    En el caso de El Universal se resucitó una entrevista por parte del periodista Edmundo Cázares dónde se comentó sobre una supuesta relación íntima entre el reconocido intelectual y miembro de la izquierda Carlos Monsiváis con el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

    Después del envío de una carta por parte de la familia del desaparecido escritor donde rechazan con argumentos precisos la imposibilidad de las supuestas declaraciones de parte de Monsiváis, el medio tuvo que asumir su responsabilidad y se disculpo con la familia del escritor. No así del presidente López Obrador, objetivo principal de la “Mafia del poder”.

    Ni hablar del caso de la “periodista” Leticia Robles quien aseguro que el senador Gerardo Fernández Noroña tiene un hijo no reconocido y que forma parte de su equipo, argumento que fue desmentido por la propia madre del supuesto hijo y que provocó la disculpa de Excélsior, medio dónde se difundió la mentira.

    La estrategia por parte de los grupos opositores no les ha funcionado de manera impactante pero el golpeteo constante que se da a través de los medios de comunicación corporativos y la inversión millonaria en las redes sociales les está redituando interés y confusión en la población, que de manera natural comenta y cuestiona sobre la veracidad de los hechos que se difunden.

    Como se evidencia en el caso del magnate Ricardo Salinas, dueño de TV Azteca que fue calificado como “La perrita de Trump” al asistir a la inauguración del mundial en el estadio de la Ciudad de México.

    La disputa por los espacios en la siguiente legislatura, la competencia por las gubernaturas del año próximo nos darán muestra de cómo se impactará la conciencia de la sociedad por esta “Guerra cognitiva”, por supuesto tomando en cuenta la inversión millonaria por parte de los grupos del poder económico que sin duda están interesados en aportar con tal de obtener beneficios, como los que obtuvieron en la época de los gobiernos neoliberales, dónde solo unos pocos se beneficiaron de la riqueza que se genera en nuestro país.

  • Extremos

    Extremos

    En los días previos a la inauguración del mundial, estuve haciendo diagnósticos alrededor de la relación entre el pueblo de México y el fútbol profesional como espectáculo de masas. Hablé sobre el paupérrimo nivel de los equipos mexicanos en el plano internacional gracias a las decisiones erróneas de los directivos; tales como eliminar ascenso y descenso, saturar la liga de extranjeros en vez de formar talentos nacionales jóvenes, y en general un ciclo repetitivo de cada torneo con la liguilla como único momento interesante.

    En mesas de análisis, hablamos también sobre cómo el pueblo de México se emancipó del poder mediático tradicional y éste dejó de influir en su intención de voto. El entretenimiento popular de los medios masivos dejó de ser factor en la toma de conciencia política.

    El movimiento obradorista, que obtuvo el triunfo en las urnas en 2018, vino a demostrar que algunas aseveraciones de antiguos izquierdistas estaban erradas. A día de hoy, suenan incluso carentes de conciencia de clase y a la vez, cargadas de menosprecio por el pueblo. Se solía decir -a mí me tocó escucharlo en tiempos de Cuauhtémoc Cárdenas- que los mexicanos nunca transitaríamos a la izquierda en tanto no nos emancipáramos de la basura televisiva, de la virgen de Guadalupe y del fútbol; los distractores de masas por excelencia. Sin embargo, como dije antes, solo la desertificación de los medios tradicionales bastó, y el pueblo se volcó hacia las urnas, sin abandonar sus pasiones en absoluto.

    Este interesante fenómeno de politización progresiva es tan inusitado que siempre se escapa a toda prospección; nunca deja de sorprender. El mundial se inauguró en México y desató una algarabía que no se veía desde hacía mucho tiempo. Al menos yo, no la veía desde la llamada ‘marcha del millón’ en noviembre de 2022. La selección nacional, cuya filiación con Televisa tenemos todos muy clara, no despertaba al principio expectativa alguna. El pueblo prefería armar una fiesta alrededor de nuestra condición de país anfitrión, pese a la pequeña fracción que le tocó a México, el único país de tradición futbolera de los tres.

    En la víspera de la inauguración, se vaticinaba un caos que, según la derecha, «le mostraría al mundo la ingobernabilidad del país y la incapacidad del gobierno morenista para gestionar la organización de un mundial». Pero el pueblo se volcó a las calles en afán festivo y el resto ha sido una experiencia irrepetible de algarabía popular con la que, sin embargo, no todos están contentos.

    Desde la derecha se habla de “festejos de simios”, que las calles están llenas de descerebrados. Algunos dicen desear que pierda la selección nacional para que se acabe ese “ambiente de infantilización irracional en las calles”. Otros, como Denise Dresser, afirman, al ver la avenida Reforma atiborrada de gente, «así deberíamos salir todos a marchar por las injusticias». Lo que no contempla es que esa misma multitud acude a las urnas a votar mayoritariamente por la izquierda, y eso es lo que tiene a gente como ella tan enojada y cada vez más alejada de sus antiguos privilegios.

    Pero en la izquierda tampoco es que se canten mal las rancheras. En diversos espacios de redes sociales, cuando algunos publican imágenes de los festejos, hay quienes responden con contenidos sobre Palestina, Irán, Donald Trump o la corrupción de la FIFA. Resulta un poco ingenuo pensar que quienes han caído en la tentación de entrar al ambiente carnavalesco carecen de toda esta información. Si así fuera, no se hubiera dado el bello gesto de arropar a la selección iraní en Tijuana.

    A la fuerza laboral mexicana, mientras ejerce su digno derecho al ocio, no es prudente mal mirarla solo porque no se queda en casa con gesto enfurruñado mientras transcurre el mundial, leyendo a Rita Segato y escuchando a Violeta Parra. Es su voto masivo y no nuestra arrogancia lo que tiene a la izquierda en el poder. Pero como lo dijo sabiamente AMLO, los extremos se tocan. La coincidencia de opiniones es espeluznante.

    El carnaval pasará y la lucha seguirá. Prometo siempre estar ahí. Y no culpo a quienes no lo entienden. Escribo esto mientras recuerdo que, hace dos días, dejaba atrás a dos defensas y me enfilaba hacia la portería convertido en saeta de gloria.

  • Solidaridad con Venezuela, la política que sirve y el deporte que une

    Solidaridad con Venezuela, la política que sirve y el deporte que une

    Hay momentos en los que la política debe hacerse a un lado para darle paso a la solidaridad humana. Hoy es uno de ellos.

    Nuestra solidaridad está con el pueblo venezolano. Un pueblo trabajador, noble y profundamente generoso que, además de los años de dificultades económicas, sociales y políticas que ha enfrentado, ahora vuelve a sufrir una tragedia humanitaria tras los devastadores terremotos registrados esta semana. Las cifras de víctimas y daños continúan aumentando mientras miles de familias esperan ayuda, rescate y atención médica. Diversos gobiernos y organismos internacionales ya han comenzado a enviar brigadas, recursos y asistencia humanitaria, algo que merece ser reconocido porque, frente al sufrimiento humano, no deberían existir fronteras ideológicas.

    He tenido la fortuna de conocer a muchos venezolanos. Siempre me he encontrado con personas educadas, trabajadoras y con un enorme corazón. Ojalá muy pronto puedan reconstruir sus vidas y recuperar la estabilidad que durante tantos años les ha sido negada. Ningún pueblo merece vivir permanentemente entre la incertidumbre y la tragedia.

    En los últimos días también hemos visto cómo la discusión política latinoamericana vuelve a polarizarse a raíz de las elecciones en Colombia. Como siempre ocurre, las redes sociales se llenan de quienes intentan reducir cualquier debate a una simple etiqueta: izquierda o derecha.

    Personalmente creo que ese es precisamente uno de los grandes errores de nuestra región.

    Escucho constantemente a personajes del PAN y del PRI autodenominarse representantes de la derecha democrática. Sin embargo, muchos de ellos gobernaron durante décadas dejando enormes pendientes en materia de corrupción, desigualdad, pobreza y privilegios. Difícilmente pueden reclamar hoy una superioridad moral que millones de ciudadanos simplemente ya no les reconocen.

    Al mismo tiempo, tampoco considero que cualquier gobierno que impulse programas sociales deba ser automáticamente catalogado como un gobierno de izquierda radical. Gobernar para reducir la pobreza, ampliar el acceso a la salud, fortalecer la educación o generar mayores oportunidades para quienes menos tienen debería ser una obligación de cualquier administración, sin importar el color del partido.

    Al final, el ciudadano común no despierta preguntándose si vive bajo un gobierno de izquierda o de derecha. Despierta preguntándose si tendrá empleo, si encontrará medicamentos para su familia, si podrá pagar la escuela de sus hijos y si tendrá oportunidades para salir adelante.

    Eso es lo verdaderamente importante.

    México atraviesa un debate intenso sobre el rumbo de las políticas sociales, la cobertura de salud y los programas de bienestar. Es válido discutir sus resultados, exigir mejoras y señalar aquello que aún no funciona. La crítica responsable fortalece la democracia. Pero también es importante reconocer cuando existen esfuerzos dirigidos a colocar a la población más vulnerable en el centro de las decisiones públicas.

    La verdadera discusión no debería ser quién gana la batalla ideológica, sino qué políticas públicas realmente mejoran la calidad de vida de las personas.

    Mientras América Latina continúa inmersa en debates políticos, el deporte vuelve a demostrar que puede unir a millones.

    La Selección Mexicana está realizando un extraordinario papel en el Mundial. Más allá de los resultados deportivos, cada triunfo representa algo mucho más importante: miles de niños vuelven a ponerse una camiseta, salen al parque con un balón y sueñan con representar algún día a su país.

    Ese quizá sea el mayor legado del deporte.

    Un niño inspirado por un futbolista es un niño menos expuesto a la delincuencia, a las adicciones o a la desesperanza. El deporte enseña disciplina, respeto, trabajo en equipo y perseverancia. Forma ciudadanos antes que atletas.

    Ojalá los gobiernos comprendieran que invertir en canchas, espacios deportivos, cultura y educación no es un gasto, sino una de las mejores estrategias de prevención social.

    Hoy América Latina necesita menos odio y más solidaridad. Menos etiquetas ideológicas y más soluciones. Menos confrontación permanente y más políticas que permitan a cualquier familia vivir con dignidad.

    Porque al final, cuando ocurre una tragedia como la que hoy vive Venezuela o cuando millones celebran unidos un gol de la Selección Mexicana, queda claro que los pueblos tienen muchas más cosas que los unen que aquellas que los dividen.

  • Derechos de las niñas y las adolescentes

    Derechos de las niñas y las adolescentes

    El treceavo apartado en la Cartilla de Derechos de las Mujeres se refiere a las niñas y adolescentes. Siendo México uno de los países con más abuso sexual infantil, trata de personas menores de edad y pornografía infantil, este capítulo queda demasiado corto. Desde mi punto de vista debería estar más detallado y por supuesto dejar bien claro el derecho a que ninguna persona puede tocar sus partes privadas.

    Por otro lado eso de que una niña decida su creencia religiosa me parece que por lo menos así de general como se plantea, se presta a mucha confusión entre la niñez. Reunirte y asociarte libremente es otro concepto que no se debe de manejar a la ligera, sino con mucho cuidado. Por ejemplo, si se especificara “acompañada de un adulto” sería más prudente. Lástima que se omitió el derecho que tienen los niños a aprender en la escuela sin distraerse con los celulares.

    El punto trece dice así textualmente: “Sin importar tu edad, si eres niña o adolescente, tienes todos los derechos que se incluyen en esta cartilla y deben ser garantizados de forma prioritaria. Tienes derecho a ir a la escuela, a descansar y tener momentos de esparcimiento, a tener tus propias creencias religiosas o culturales, reunirte y asociarte para ir a marchar o manifestar tus ideas libremente y a ser tomada en cuenta. 

    Recuerda que eres dueña de tu vida, y de tu cuerpo que siempre puedes decidir qué te gusta y qué no. Si eres niña, no pierdas jamás tu derecho a imaginar y a soñar.”

    Total, hubiera sido mejor hacer otra cartilla aparte, exclusiva con los derechos de la niñez y adolescencia y no tocar el tema al ahí se va de manera completamente irresponsable.

  • El saqueo tiene nombre: neoliberalismo, y México ya aprendió a decirle no

    El saqueo tiene nombre: neoliberalismo, y México ya aprendió a decirle no

    Durante décadas, América Latina fue el laboratorio de experimentos económicos diseñados en Washington y ejecutados por tecnócratas locales que confundieron la modernidad con la obediencia. El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y una constelación de think tanks financiados por el capital transnacional impusieron una receta única: privatizar lo público, desregular los mercados, abrir las fronteras al capital extranjero y reducir al Estado a su mínima expresión. El resultado no fue el desarrollo prometido. Fue el empobrecimiento sistemático de mayorías enteras, la destrucción de capacidades industriales nacionales y la consolidación de oligarquías que acumularon riqueza mientras sus países se hundían en la precariedad.

    El argumento de que el neoliberalismo fue simplemente una política “equivocada” es, en el mejor de los casos, ingenuo. En el peor, es cómplice. Las políticas de libre mercado, desregulación y privatización no fallaron: cumplieron exactamente su función.

    Transfirieron riqueza desde las clases trabajadoras y los Estados nacionales hacia corporaciones transnacionales y élites financieras. La desigualdad no fue un efecto colateral del modelo; fue su producto más consistente. Argentina es hoy el ejemplo más doloroso y visible de este ciclo perverso: un país que vuelve una y otra vez a los brazos del FMI como quien regresa al mismo abuso, convencido de que esta vez será diferente.

    México vivió durante casi cuatro décadas su propia versión de este infierno administrado. Desde la crisis de 1982 y los primeros acuerdos con el FMI hasta la firma del TLCAN en 1994, el país desmanteló su aparato productivo nacional, vendió empresas estratégicas a precios de remate, precarizó el empleo y subordinó su política económica a los dictados de organismos que respondían a intereses ajenos al bienestar del pueblo mexicano. Las consecuencias fueron devastadoras: migración masiva, salarios congelados por generaciones, dependencia alimentaria y tecnológica, y una economía incapaz de generar prosperidad para la mayoría.

    Lo que la Cuarta Transformación representó, más allá de sus contradicciones y límites, fue una ruptura simbólica y material con esa lógica. La recuperación de PEMEX como eje de soberanía energética, la política de austeridad republicana que priorizó el gasto social sobre el pago a consultores y burócratas del sector privado, el aumento sostenido del salario mínimo y los programas de transferencia directa a los sectores históricamente excluidos, fueron señales de que otro modelo era posible. No se trató de magia ni de ideología abstracta: se trató de decisiones políticas concretas que pusieron al Estado nuevamente en el centro del desarrollo nacional.

    La soberanía energética no es un capricho ideológico; es una condición estructural del desarrollo. Un país que no controla sus recursos naturales estratégicos es un país que no controla su destino. La sustitución de importaciones, muchas veces caricaturizada por los economistas del establishment como un anacronismo del siglo XX, es en realidad una estrategia de construcción de capacidades productivas nacionales que ningún país desarrollado abandonó verdaderamente. Estados Unidos protege su agricultura, su industria tecnológica y su sector financiero con una ferocidad que ningún país latinoamericano se permitiría sin ser acusado de populismo.

    La inversión pública estratégica, la banca de desarrollo al servicio del aparato productivo nacional, la salud y la educación como derechos universales y no como mercancías, y la vivienda digna como política de Estado: estas no son demandas radicales. Son las condiciones mínimas de una sociedad que aspira a la justicia. Son, también, las condiciones que el capital internacional ha resistido sistemáticamente en América Latina porque implican redistribuir el poder económico.

    México, con una presidenta que llegó al poder respaldada por una mayoría histórica, tiene ante sí la oportunidad y la responsabilidad de profundizar esa ruptura. No porque el camino sea fácil, sino porque la alternativa, volver a entregar las llaves de la economía a quienes ya demostraron para quién trabajan, es inaceptable. La región latinoamericana no es pobre por fatalidad geográfica ni por alguna deficiencia cultural. Es pobre porque durante décadas sus recursos, su trabajo y su futuro fueron transferidos hacia el norte global bajo el eufemismo de la “integración económica”. Nombrar ese proceso con precisión no es demagogia. Es el primer paso para revertirlo.

  • Los medios no son tribunales

    Los medios no son tribunales

    Lo sucedido contra Israel Vallarta, encarcelado 20 años, sin sentencia, declarado inocente de secuestro, debería ser, por sí solo, un motivo fundamental para la normatividad de los medios con falta de ética y los periodistas carentes de profesionalismo; sin embargo, cualquier modificación a la impunidad en la que viven actualmente los medios es considerado por toda su estructura como un acto de censura y un atentado a la libertad de expresión.

    Es precisamente por esa impunidad que los medios se convirtieron en tribunales y juzgaban en lugar de la Suprema Corte, ordenaban detenciones como si fuesen ministerios públicos, definían la culpabilidad que les dictaban los intereses que los patrocinan. Incluso mostraban con todo descaro, la podredumbre de un Sistema Judicial, que hacía de los delincuentes personas honorables y de éstas unos delincuentes como es el caso de Israel Vallarta.

    El poderío de los medios, con la anuencia del poder político, llegó al extremo de fabricar culpables y se armaron montajes para seguir el juego a una mafia de secuestradores que iniciaba en el Poder Judicial y terminaba en los medios, arrojando un sinnúmero de víctimas que representan una de las peores violaciones a los derechos humanos, con la complicidad de presidentes de empresas de medios y presidentes de la República.

    A lo largo del tiempo, los medios se convirtieron en el campo de batalla ideal de la guerra sucia política. Es decir, los espacios estaban abiertos a cualquier tipo de información sin importar si era verdadera o falsa, bastaba que es espacios fueran recomendados, alquilados o vendido para su difusión. Sin reglas claras en el periodismo la democracia que sustentaría por definición, se convierte en delito fascista.

    Los medios convertidos en depositarios de dimes y diretes que tienen sus espacios propios de debate y discusión y que los sustituye el discurso libre e inconexo de la realidad de la noticia falsa. Marginando así prácticas legislativas que deben realizarse con mayor altura más nivel intelectual, pero que, en los medios cobran la calidad de calumnia.

    La fuera sucia desatada contra la actual gobernadora de Veracruz, consistió en un sinnúmero de reportajes, declaraciones, entrevistas compradas, supuestos testimonios que una serie de medios dieron por hechos consumados, con el objetivo de detener el avance de Rocío Nahle a la gubernatura. A pesar de esa guerra, ella ganó con 28 puntos de ventaja, a su más cercano competidor, un perdedor de varias elecciones, José Yunes Zorrilla.

    La demanda que realizará Israel Vallarta contra Carlos Loret de Mola, –en cuyas declaraciones señala que fueron más conductores de noticias quienes contribuyeron a su encarcelamiento, a sabiendas que se trataba de un montaje, como Ciro Gómez Leyva, Joaquín López Dóriga, Jorge Fernández Menéndez, entre otros–, es una muestra de la necesidad de que haya una reglamentación contra la mentira que muchos medios difunden todos los días, sobre todo en el ámbito político y que sirven de insumo para desgastar personajes, políticos, funcionarios, gobiernos, etc.

    Acostumbrados los medios convencionales a que sus espacios sean utilizados para alcanzar objetivos viles, en una falta de respeto a sí mismo, en urgentemente necesario corregir excesos en favor de la Sociedad, el Pueblo, la Democracia y la Justicia.

  • México, a seis meses del cierre

    México, a seis meses del cierre

    A mitad de año México llega a uno de los momentos más valiosos para analizar su rumbo. Los acontecimientos más relevantes del primer semestre ya ocurrieron, mientras los temas que definirán el cierre apenas comienzan a desarrollarse. Esa coincidencia permite separar el ruido de las tendencias e identificar, con mayor claridad, los desafíos y oportunidades que marcarán los próximos meses. Más que un recuento de noticias, es la oportunidad de entender qué país comienza a construirse y qué decisiones convendría tomar desde ahora.

    Durante seis meses México produjo noticias. Solo al analizarlas en conjunto aparece el país que realmente comienza a tomar forma. Los ajustes a la Reforma Judicial buscaron fortalecer la certidumbre institucional; el récord de inversión extranjera confirmó la confianza que sigue despertando el país; el Plan México reforzó la apuesta por la infraestructura y la producción nacional; los Programas para el Bienestar sostuvieron el consumo interno; el Proyecto Coatlicue colocó a la inteligencia artificial en la agenda estratégica, mientras el Mundial proyectó nuevamente a México ante el mundo. Por separado parecen acontecimientos distintos; juntos revelan una estrategia: fortalecer simultáneamente las instituciones, la economía, el desarrollo tecnológico y la capacidad del país para competir en un entorno internacional cada vez más exigente.

    La verdadera prueba comenzará durante el segundo semestre. La revisión del TMEC no solo pondrá sobre la mesa un tratado comercial; medirá la capacidad de México para convertir estabilidad institucional, infraestructura, innovación, energía y talento especializado en ventajas competitivas. Paralelamente, el nearshoring continuará reconfigurando las cadenas de suministro y la inteligencia artificial dejará de ser un tema de especialistas para convertirse en un factor decisivo de productividad, inversión y empleo. Quien observe estos procesos por separado difícilmente comprenderá el país que está emergiendo.

    La pregunta, entonces, deja de ser qué ocurrió durante los primeros seis meses. La verdadera pregunta es otra: ¿qué conviene hacer antes de que termine el año?

    Para las personas, el tiempo para prepararse ya comenzó. Los sectores con mayor crecimiento estarán cada vez más vinculados con inteligencia artificial, análisis de datos, automatización, logística, manufactura avanzada, infraestructura y turismo. Esperar a que esas oportunidades lleguen para comenzar a capacitarse probablemente significará competir cuando otros ya hayan desarrollado las habilidades que el mercado demandará. La mejor decisión podría no ser buscar un nuevo empleo, sino convertirse en el perfil que ese nuevo mercado necesitará.

    Para las empresas, los próximos meses representan la última ventana para anticiparse. Fortalecer cadenas de suministro, incorporar inteligencia artificial, digitalizar procesos, desarrollar proveedores nacionales y prepararse para los posibles ajustes derivados del TMEC permitirá competir en mejores condiciones cuando las nuevas reglas comiencen a consolidarse. Adaptarse después casi siempre resulta más costoso que hacerlo mientras el cambio todavía está en marcha.

    Para inversionistas, las señales también convergen. Infraestructura, logística, energía, turismo, centros de datos e inteligencia artificial concentran las tendencias más sólidas observadas durante el semestre. Cuando la política pública, la inversión privada y la demanda futura comienzan a apuntar hacia los mismos sectores, normalmente también se anticipa dónde estará el mayor dinamismo económico.

    Existe, finalmente, una recomendación que aplica para todos. El mayor riesgo durante el resto del año probablemente no sea la incertidumbre internacional, sino interpretar el futuro con la lógica del pasado. Mientras México acelera su transición hacia una economía impulsada por innovación, relocalización industrial y conocimiento, muchas decisiones personales y empresariales siguen tomándose como si ese cambio todavía no hubiera comenzado. Ahí podría abrirse la diferencia entre quienes aprovecharán el siguiente ciclo económico y quienes únicamente reaccionarán cuando las oportunidades ya hayan pasado.

    Los países no cambian el día que ocurre un gran acontecimiento; cambian cuando millones de personas comienzan a tomar decisiones distintas a partir de una nueva realidad. Los primeros seis meses del año ya modificaron esa realidad. El cierre todavía no está escrito, pero las decisiones que lo definirán ya comenzaron a tomarse. Comprender las tendencias antes que los acontecimientos quizá sea la ventaja más importante que mexicanas y mexicanos aún estamos a tiempo de aprovechar.

  • México 86: cuando Maradona le ganó a Inglaterra dos veces

    México 86: cuando Maradona le ganó a Inglaterra dos veces

    Hay partidos de futbol que se recuerdan por el marcador. Otros por un campeonato. Y algunos, muy pocos, trascienden el deporte para convertirse en símbolos de una época. El Argentina-Inglaterra de México 86 pertenece a esta última categoría.

    Han pasado cuatro décadas desde aquel encuentro disputado en el Estadio Azteca, pero sigue siendo uno de los momentos más cargados de significado político, cultural y deportivo en la historia del futbol mundial. No era un partido cualquiera. No podía serlo.

    Apenas cuatro años antes, la Guerra de las Malvinas había dejado cientos de muertos argentinos y británicos en una confrontación desigual entre una potencia histórica y una nación latinoamericana golpeada por la crisis política y económica. Aunque el futbol no era la continuación de la guerra por otros medios, sería ingenuo pensar que aquel contexto estaba ausente en la cancha.

    Los pueblos tienen memoria. Y millones de argentinos llegaron a ese partido con heridas todavía abiertas. Del otro lado estaba Inglaterra, uno de los mejores equipos de futbol del mundo. Sin embargo, del lado argentino aparecía un futbolista que ya era extraordinario, pero que aquella tarde se convertiría en leyenda: Diego Armando Maradona.

    Lo que ocurrió después forma parte del imaginario colectivo del deporte. Primero llegó el gol más polémico de la historia. La famosa “Mano de Dios”. Una jugada imposible de separar de la picardía latinoamericana, de esa tradición cultural que tantas veces ha sido incomprendida por quienes pretenden reducir el futbol a reglamentos y estadísticas. Décadas después sigue generando debate, enojo y admiración.

    Pero si ese gol convirtió a Maradona en mito, el siguiente lo elevó a una dimensión distinta. Porque apenas unos minutos después llegó lo que muchos consideran el mejor gol de la historia del futbol.

    Maradona tomó el balón en su propio campo, dejó rivales en el camino como si estuviera jugando en otra velocidad y recorrió más de medio campo hasta definir frente al arquero inglés. Fue una obra de arte. Una combinación perfecta de técnica, inteligencia, velocidad y creatividad.

    Aquel gol no necesitó controversias. Fue pura genialidad.

    Y quizás por eso el partido sigue fascinando cuarenta años después. Porque en noventa minutos convivieron la polémica más grande y la obra maestra más brillante del futbol moderno.

    Sin embargo, reducir aquel encuentro a dos goles sería perder de vista su dimensión histórica. Para buena parte de América Latina, la victoria argentina tuvo una carga simbólica evidente. No porque resolviera conflictos internacionales ni porque modificara el mapa geopolítico del mundo. Nada de eso ocurrió.

    Pero los símbolos importan. Y para muchos pueblos del sur global, ver a una nación latinoamericana derrotar a una potencia europea en el escenario más importante del deporte significó una pequeña reivindicación emocional en un mundo profundamente desigual.

    Esa dimensión explica por qué el partido sigue despertando tantas pasiones. No se trató únicamente de futbol. Fue identidad. Fue memoria. Fue orgullo.

    Y también fue una demostración de cómo el deporte puede convertirse en un espejo de las tensiones políticas y culturales de su tiempo.

    Quizá por eso la figura de Maradona sigue despertando pasiones tan intensas. Porque representó algo más que talento futbolístico. Representó rebeldía. Representó identidad popular. Representó la posibilidad de que un joven surgido de los barrios humildes pudiera desafiar a los poderosos y ganar.

    Hoy, cuarenta años después, las Islas Malvinas siguen siendo objeto de disputa diplomática entre Argentina y Reino Unido. Las heridas de aquella guerra no han desaparecido completamente. Pero la historia del Azteca permanece como uno de esos raros momentos donde el deporte y la política se cruzan de manera inevitable.

    México fue el escenario. Maradona fue el protagonista. Y el mundo fue testigo de una tarde irrepetible.

    Porque aquel día, en la cancha más emblemática de América Latina, Diego no solo marcó dos goles. Construyó una de las leyendas más grandes que haya conocido el futbol.

    Redes sociales

  • Buscadoras y sus partidos

    Buscadoras y sus partidos

    La mayoría de las madres buscadoras ha desaparecido. Ahora sólo perduran en los medios los colectivos que se afiliaron a Ceci Flores, quien se sumara a la campaña de Xóchitl Gálvez, ante la supuesta indiferencia del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien trató de convertir en su interlocutor para recuperar a sus hijos.

    Ceci Flores tocó la puerta de Palacio Nacional, luego se vistió de beisbolista y finalmente, ya en las filas del PRIAN, llegó con una pala, para que el presidente contribuyera a la búsqueda de sus tres hijos.

    La cabo de unos meses ya no pudo sostener su mentira y confesó que sus hijos pertenecían al crimen organizado, pero no por ello deja de encabezar a una parte minoritaria de las madres buscadoras, que suelen unirse a movilizaciones de derecha.

    Para los medios convencionales los grupos de madres buscadoras adheridas a Ceci Flores son los únicos que existen, a pesar de que hay muchos más pero los que cuentan como noticia, son las que se unen a la CNTE en las calles y golpean policías de a caballo. Las demás, a pesar de ser mayoría simplemente se diluyen en su desesperada y auténtica lucha por rescatar los cuerpos de sus familiares.

    Llama la atención que de un día para otro se haya borrado cientos de madres buscadoras, cuyo reclamo es tan digno, como el que se une a la derecha pero que ahora los medios convierten en fantasmas. Ante el éxito político que la oposición percibe del desgaste que representa para la presidenta la existencia de madres buscadoras en los medios, Movimiento ciudadano ya se adjudicó la tutoría de un grupo denominado Foro de Padres buscadores, en cuya inauguración asistió Luis Donaldo Colosio Riojas y Laura Ballesteros, con un discurso tan agresivo como contradictorio, donde destaca la descalificación del actual gobierno, de parte de los padres y madres que representan diferentes colectivos con el mismo problema.

    Hay muchos grupos, colectivos, foros, algunos de ellos enfrentados entre sí, a pesar de comulgar con sus objetivos, pero para los medios sólo existen los que se enfrentan al gobierno actual, aunque hayan desaparecido hace 30 años.

    Con la intención de visibilizar su búsqueda y dar a conocer lo que llaman negligencia del gobierno, los colectivos de oposición solicitan a la ONU ayuda para que sus “especialistas” realicen investigaciones en territorio mexicano. Sabiendo, de antemano, que no hay expertos en el vecino país, ni herramientas mejores que las que se utilizan en México. La preocupación por los desaparecidos en Estados Unidos no es un problema ni siquiera para los familiares, y tienen cadáveres apilados en diferencias ciudades por años sin que haya nadie que los reconozca. A pesar de esto, las madres buscadoras encabezadas por Ceci Flores, insisten en que México permita la entrada de los buscadores “profesionales”.

    Las madres buscadoras que no se fueron tras la supuesta visualización de su problema parecieran desaparecidas. Los medios no las toman en cuenta o no saben de ellas o simplemente las convirtieron en seres invisibles de una lucha tan digna como admirable, pero sin consignas de por medio.