Veracruz, el arte desdeñado

Un hábito en los gobiernos de la 4T que se convirtió en vicio: ampararse sólo en la cultura de los pueblos originarios y negar el resto de las expresiones artísticas.

Nadie niega la trascendencia de dichas obras y verdaderos monumentos al arte nacional, aportaciones invaluables al mundo, pero hay estados que se olvidan de promocionar las expresiones de quienes fuera de ese ámbito exaltan con lucidez y talento la cultura de su estado.

Una de las razones por las cuales existe esta simulación es la de esconder la ignorancia de os funcionarios responsables, que no saben distinguir ni en las artes plásticas ni en la música lo que tiene calidad y lo que carece de ella.

El arte y la cultura es donde se hace más evidente la falta de conocimientos que cumplan con los requisitos mínimos de educación cultural de alto nivel y que esté a la altura de las expresiones artísticas de jóvenes talentos de cada entidad.

Veracruz es un claro ejemplo de esto. Pocas entidades cuentan con un gabinete de gobierno tan mal preparado como el de Rocío Nahle.
En cuanto al arte y la cultura se repiten una y otra vez conciertos, concursos, exposiciones de bolero, danzón, sones, zapateado y una serie de manifestaciones tradicionales de la entidad; sin embargo, la Universidad Veracruzana, que es pública, cuenta con una directora General del Área Académica de las Artes, con un Coordinador del Centro de Estudios del Jazz, con un Director de Proyectos. De ahí surgen verdaderos talentos de la música, que deben tener en el gobierno estatal un apoyo oportuno.

Funcionarios públicos defienden esta postura asegurando que ese tipo de eventos carece de un público numeroso, pero si no lo difunden cómo puede haber gente que asista. No hace falta gran talento para encontrar espectáculos de los jóvenes valores veracruzanos que terminan por abandonar el estado en busca del reconocimiento que sus autoridades no saben que poseen.

El danzón y el bolero tienen su público, es respetable, pero no pueden sustituir a las nuevas expresiones musicales sino que se complementan pero como nunca escuchan lo que en el presente existe, desconocen si hay calidad en los jóvenes que ven que sus autoridades no les tienen confianza, lo que pasa es que no tienen la preparación suficiente para identificar la calidad.

Los eventos culturales no son mítines para llenar las plazas, pero son parte esencial de la política que suma a quienes están fuera, y es esto lo que le hace falta, ahora más que nunca, a la 4T.

Parecería que la difusión de las grandes obras de los artistas de pueblos originarios se recicla antes de otorgar espacios a las expresiones contemporáneas del arte en México. No se reemplaza nada, se adiciona porque México está vivo en el pasado con la historia, en el presente con sus creadores hoy y en el futuro con la esperanza de un gran proyecto político, al que involuntariamente golpean con su ignorancia.

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