Perdimos al PAN

Al PAN no le ha funcionado la estrategia que anunció como la gran revolución en su triste destino. El rechazo del PAN ante la población no es nada nuevo, cuando la población estaba interesada en incorporarse a ese partido, sobre todo entre los seis primeros años del siglo, el PAN congelaba las solicitudes y anteponía pruebas y cuestionarios extensos a su aceptación. La intención de afiliarse duraba años, literalmente hablando.

Había exigencias que rayaban los límites de la política y exigían vida monástica a sus aspirantes. Lo que sucede ahora no es más que el arrepentimiento de la soberbia de aquellos años, pero ahora es la gente la que nada quiere saber de Acción Nacional.

Se muestra un partido no sólo sin militantes sino sin ideas. Lo menos cuestionable es la copia del sistema de encuestas ara elegir a sus candidatos, porque para que haya precandidatos antes debe anteceder ciertas simpatías por el PAN, no existen entre la población.

Algunos señalan como parte de sus debilidades el plagio a Morena por la adopción de encuesta, pero no es la única “novedad” que los muestra decadentes, el PAN anuncia su muerte y lo único que inicia su cúpula es la agonía.

Ante esta situación Jorge Romero reiteró su llamado a la ciudadanía a participar por una candidatura de Acción Nacional, para 2027 y así corregir el rumbo de México del régimen de Morena.

Con este llamado sintetiza el PAN su historia vana de política moralista y conservadurismo rancio y antepone a las simpatías individuales sobre el partido a la patria, la familia y la libertad, a través del embudo del celular.

Ningún partido político puede anunciar un cambio cuyas acciones no dependan de sus dirigentes o militantes y aquí, están supeditados a la buena fe de la población a la que le han dado la espalda durante muchos años.

La gran propuesta radica en que cualquier ciudadano puede ser candidato del PAN y además elegir los abanderados ciudadanos que compitan en las urnas por su partido, claro, previa encuesta.

Abren las candidaturas al pueblo porque carecen de cuadros que llene esos huecos, pero esa es una manera sutil, pero obvia de fortalecer la inexistente democracia interna cuando en realidad es un llamado de auxilio para que cubran. por lo menos. las candidaturas que requiere la competencia electoral de 2027. Difícilmente tendrán candidatos para 2030, como lo demostraron en 2024.

Hay más candidaturas que militantes en el PAN, de ahí la gran decisión. También necesitan gente para cuidar casillas, como funcionarios y representantes en la jornada electoral.

Las decisiones recientes disfrazadas de apertura son un aviso de la gravedad de su agonía. Los candados que anunciaron en la presentación de este superficial cambio no pueden incluir la prohibición de pasar de un partido a otro, porque viola los derechos electorales de los implicados, y para poder hacerlo tendrían que realizar una reforma constitucional para la cual requiere de las dos terceras partes del Congreso, porcentaje que está muy lejos de obtener Acción Nacional.

La improvisación de sus nuevas reglas requiere ser revisada por el INE, aunque difícilmente habrá quienes se atrevan a ser panistas. El desaire a su convocatoria representa una derrota electoral adelantada.

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