Un informe del gobierno de Estados Unidos revela que organizaciones criminales quieren copiar tácticas militares usadas en el conflicto europeo.
Los cárteles mexicanos aumentan cada mes el uso de drones para vigilar, contrabandear y atacar. Así lo revela una investigación de The Washington Post basada en fuentes gubernamentales.
Cinco funcionarios estadounidenses y uno mexicano hablaron bajo condición de anonimato. Describieron una evaluación interna que preocupa a ambos gobiernos.
El documento advierte algo puntual. Combatientes latinoamericanos que pelearon en Ucrania podrían regresar con conocimientos peligrosos para América Latina.
Esos conocimientos incluyen pilotaje avanzado de drones y manejo de explosivos. También dominan frecuencias de radio y tácticas para esquivar sistemas antidrones.
Reclutamiento con dinero y amenazas
Las organizaciones criminales mexicanas ya reclutan activamente a excombatientes. Buscan principalmente a colombianos que regresaron de suelo ucraniano.
Los métodos combinan pagos generosos con presión directa. Algunos cárteles amenazan a familiares para asegurar el regreso de sus reclutas.
Un funcionario reveló algo aún más alarmante. Ciertos grupos envían a sus propios miembros a pelear en Ucrania mediante contratos de un año.
El objetivo detrás de esta estrategia es claro. Quieren importar tácticas de guerra moderna hacia el territorio mexicano.
Washington ya tomó cartas en el asunto. El Departamento de Estado confirmó que colabora con Ucrania para frenar esta transferencia de conocimiento.
Desde Kiev llega una versión distinta. Taras Palianytsia, del Ministerio de Defensa ucraniano, aseguró que revisan antecedentes de todos los voluntarios extranjeros.
Drones cada vez más letales
Las capacidades técnicas de estos aparatos también evolucionan rápido. Inteligencia mexicana detectó drones con seis y ocho hélices.
Estas aeronaves vuelan durante horas sin problema. Además, cargan más de 68 kilogramos de peso en cada vuelo.
Un dato resulta particularmente inquietante. Un cártel envió personal hasta China para comprar drones equipados con fusiles.
Ese mismo grupo ya entrena operadores para esas armas voladoras. Solo esperan el momento adecuado para usarlas en el terreno.
Los criminales tampoco se quedan quietos ante la defensa estatal. Estudian frecuencias alternativas para evitar los bloqueadores de señal.
México ya vivió ataques similares. En Guerrero, La Nueva Familia Michoacana atacó comunidades rurales con explosivos aéreos en julio.
Estados Unidos responde con tecnología láser
La respuesta estadounidense también escaló con fuerza. Sistemas láser de alta energía derribaron once drones entre agosto y septiembre.
El general retirado Glen VanHerck compartió su lectura del fenómeno. Los cárteles podrían replicar tácticas de guerra para atacar drones oficiales.
Su advertencia va más allá de la frontera compartida. Estas armas voladoras amenazarían principalmente a fuerzas de seguridad y grupos rivales dentro de México.
Colombia como pieza clave
La conexión colombiana resulta central en toda esta historia. Grupos armados locales usan drones en sus disputas territoriales desde hace tiempo.
Las cifras respaldan esta tendencia con claridad. ACLED registró 38 incidentes en 2024 y 149 durante 2025.
Para inicios de septiembre de 2026, la cifra ya superaba doscientos casos. El crecimiento resulta exponencial y preocupante para analistas de seguridad.
Un funcionario mexicano añadió otro detalle relevante. Especialistas colombianos reciben pagos elevados y viajan a México para capacitar operadores.
Las alianzas criminales entre países también se fortalecen. El Clan del Golfo mantiene vínculos activos con el Cártel de Sinaloa.
Este escenario surge en un momento particular. Washington intensifica su estrategia militar contra el narcotráfico en toda la región.
En julio, evaluaciones de la DEA y el Pentágono arrojaron un dato revelador. Los ataques contra embarcaciones no redujeron el suministro de cocaína hacia Estados Unidos.
Los traficantes simplemente ajustaron sus rutas y métodos. Ahora surge un nuevo frente de batalla en el aire.
Un funcionario estadounidense resumió la situación con una frase directa. Después del mar y el aire convencional, el próximo reto llegará desde los drones.


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