Ante los diputados, el titular de la SEP defendió las becas, los libros de texto y el límite a los celulares. La oposición respondió con críticas por la prueba PISA y la deserción escolar.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, presumió que en solo un año su dependencia sacó la comida chatarra de las escuelas de nivel básico. Lo dijo este jueves en la Cámara de Diputados. Además, prometió que seguirá enfrentando a las grandes corporaciones en tribunales para que esos productos no regresen a las aulas.
Delgado habló ante la Comisión de Educación, durante la glosa del segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Recordó que antes “parecía imposible” lograr este cambio. Según dijo, las empresas presentaron 139 juicios de amparo y la SEP no ha perdido ninguno. Agregó que la Suprema Corte ya emitió tres resoluciones a favor de la dependencia. Con eso, aseguró, los demás casos se resolverán igual.
El funcionario explicó que el cambio descansa en el programa La Escuela es Nuestra. Los libros de texto enseñan a los niños a llevar una vida sana, a elegir buenos alimentos y a moverse más. Por eso, dijo, las cooperativas escolares ofrecen opciones saludables.
Becas, libros y celulares
Delgado también habló de los jóvenes. Afirmó que los gobiernos de Morena acabaron con la trampa de cerrarles puertas y luego culparlos por no estudiar. Hoy, aseguró, reciben becas, escuelas dignas y más lugares para estudiar. Al cierre de 2026, 22 millones de estudiantes tendrán un apoyo económico, con una inversión de 136 mil millones de pesos.
Defendió además el modelo de La Escuela es Nuestra, que ya atendió a más de 73 mil planteles. Según sus cifras, el programa llegó a todos los bachilleratos públicos y beneficia a 8.8 millones de alumnos. También informó que más de 154 millones de libros de texto gratuitos llegaron a tiempo a las escuelas.
Por otro lado, anunció que el 3 de noviembre entrará en vigor un acuerdo unánime para limitar el uso de celulares en todos los niveles. La meta del Gobierno, agregó, es crear 400 mil lugares nuevos de bachillerato en 2030. Con ellos, la cobertura bruta superaría 90 por ciento. Delgado también celebró la desaparición del examen de la Comipems.
Sobre los maestros, dijo que este año se concretaron 200 mil basificaciones, hasta sumar 1.2 millones desde 2018. El salario subió 10 por ciento el año pasado y 9 por ciento este año. Según Delgado, eso significa una recuperación real de 80 por ciento desde 2018.
La oposición aprieta
No todo fue aplauso en el salón Verde de San Lázaro. Los diputados de oposición criticaron lo que llaman el “fracaso” de La Escuela es Nuestra. También reclamaron por los resultados de México en la prueba PISA y por el supuesto adoctrinamiento en los libros de texto.
La panista Laura Cristina Márquez lanzó las críticas más duras. Advirtió que podría haber una deserción histórica de 63 mil niños en primaria y casi 640 mil jóvenes en bachillerato. Además, reprochó a Delgado que no hablara de los problemas de aprendizaje. Tampoco mencionó, dijo, el recorte a los fondos para capacitar maestros y pagar pensiones.
Márquez preguntó por qué las escuelas en malas condiciones pasaron de 37 a 50 por ciento entre 2022 y 2025. También cuestionó por qué el secretario mantiene libros “repletos de errores”. Luego apuntó a un video que Delgado publicó en TikTok en agosto, donde se sumó a la tendencia de “farmear aura”. Dijo que las familias no quieren “fantoches” ni discursos maromeros.
Su compañera de bancada, Liliana Ortiz Pérez, siguió la misma línea. Aseguró que la buena educación se construye en las aulas, no en redes sociales. También pidió proteger a los estudiantes ante el aumento de la violencia escolar. “Si quiere hablar de aura, preocúpese por devolverle la luz a todas las escuelas”, le dijo.
Por su parte, Xitlalic Ceja, del PRI, acusó que la educación se volvió adoctrinamiento con Morena. Preguntó dónde estudian los hijos y nietos de la élite que gobierna. Según ella, asisten a escuelas carísimas que millones de familias no pueden pagar. Además, sostuvo que las becas no deben condicionarse “a cambio de votos”.
El tono subió cuando Ceja rebasó sus tres minutos. La secretaria de la Comisión, María Luisa Mendoza, del PVEM, le pidió varias veces que terminara. La priista siguió hablando entre gritos del bloque mayoritario. Al final, Mendoza ordenó apagar el micrófono.
“Sienten corajito”
Delgado respondió con ironía. Dijo que algunos legisladores “sienten corajito” porque todos los estudiantes reciben becas. “Antes los jóvenes se convertían en sicarios, pero nosotros los convertimos en becarios”, afirmó. También negó que las becas tengan fines electorales y aseguró que la deserción escolar bajó de 14 por ciento en 2017 a 9.3 por ciento el año pasado.
Sobre los libros de texto, el secretario no dio marcha atrás. Si dar a los jóvenes un marco de pensamiento crítico es adoctrinar, dijo, que lo acusen. Añadió que educar para la libertad en un México soberano no es un delito.


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