Autor: Los Reporteros Mx

  • BTS y el vacío emocional de una generación

    BTS y el vacío emocional de una generación

    Durante mayo de 2026, la Ciudad de México habría vivido algo difícil de explicar para quienes todavía creen que BTS es únicamente una banda de pop coreano. Todo comenzaría antes del primer concierto. La visita del grupo a Palacio Nacional provocaría que miles de jóvenes se congregaran en el Zócalo capitalino solo para intentar verlos durante algunos minutos. Días después, la escena se trasladaría al Estadio GNP Seguros: Circuito Interior paralizado, hoteles saturados, vuelos agotados y decenas de miles de personas permaneciendo afuera del recinto aun sabiendo que jamás entrarían. Lo que México presenciaría ya no parecería simple fanatismo. Parecería el retrato de una generación buscando sentirse parte de algo en medio del ruido digital permanente.

    La explicación de ese fenómeno no estaría únicamente en la música. BTS habría entendido antes que gran parte de la industria cultural una verdad profundamente incómoda para nuestra época: millones de jóvenes hiperconectados seguirían sintiéndose emocionalmente solos. Mientras redes sociales y plataformas prometían cercanía infinita, crecerían también la ansiedad, el cansancio emocional y la presión constante por aparentar éxito. Ahí aparecería la gran diferencia de BTS. Mientras muchas industrias competirían por segundos de atención, el grupo surcoreano comenzaría a construir algo mucho más difícil: conexión humana.

    La fórmula parecería sencilla, pero detrás existiría una ingeniería cultural extraordinariamente precisa. Jin, RM, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook no serían presentados como héroes inalcanzables ni como figuras perfectas. BTS rompería parcialmente con la lógica tradicional del pop global mostrando jóvenes que también parecían cansarse del mundo. Mientras buena parte de la música comercial seguiría girando alrededor del glamour o el romance superficial, BTS hablaría de miedo al fracaso, presión académica, salud mental, autoestima y búsqueda de identidad. Ahí se produciría el vínculo que terminaría cambiando todo: millones de jóvenes dejarían de sentirse espectadores para comenzar a sentirse comprendidos.

    El fenómeno tampoco podría entenderse sin Corea del Sur. Después de la crisis asiática de 1997, el gobierno coreano impulsaría una estrategia cultural conocida como Hallyu o “ola coreana”, comprendiendo que la música, el cine y el entretenimiento también podían convertirse en herramientas de influencia global. BTS heredaría esa estructura, pero la llevaría a otro nivel gracias a internet. Mientras otras industrias seguirían dependiendo de televisión y medios tradicionales, BTS construiría comunidad desde Twitter, YouTube y plataformas digitales, generando cercanía cotidiana con millones de personas incluso antes de consolidarse en Occidente.

    Sin embargo, el verdadero salto no estaría solamente en las redes sociales, sino en la construcción de un universo emocional permanente. BTS no crearía únicamente canciones; construiría una narrativa continua donde videoclips, transmisiones, documentales, personajes y conciertos formarían parte de una misma experiencia. El fandom dejaría de consumir contenido de manera ocasional para comenzar a habitar diariamente el ecosistema BTS. Por eso millones de jóvenes no sentirían que seguían únicamente a artistas, sino que participaban en una historia compartida.

    Ahí aparecería ARMY, probablemente una de las comunidades digitales más organizadas del siglo XXI. Lo que comenzó como fandom terminaría convirtiéndose en una red global capaz de traducir entrevistas, viralizar mensajes, impulsar tendencias y defender colectivamente al grupo. BTS habría comprendido algo que todavía hoy muchas industrias no terminan de entender: el verdadero valor de internet no estaría únicamente en producir contenido viral, sino en construir comunidades emocionalmente representadas.

    Por eso la imagen del Zócalo lleno antes de los conciertos tendría un peso simbólico enorme. Una comunidad nacida principalmente desde plataformas digitales lograría ocupar físicamente uno de los espacios públicos más importantes del país. Y ahí aparecería una discusión mucho más profunda sobre el futuro del entretenimiento, la política y las juventudes contemporáneas. Durante años, gobiernos, empresas e instituciones tradicionales subestimaron el vacío emocional que crecía entre generaciones hiperconectadas. BTS demostraría que quien logre construir identidad compartida, escucha emocional y sentido de pertenencia tendrá también capacidad de movilización real.

    Por eso BTS no debería entenderse únicamente como una banda juvenil ni como una moda pasajera. El fenómeno revelaría algo mucho más profundo sobre nuestra época: millones de jóvenes hiperconectados seguirían buscando espacios donde sentirse escuchados, comprendidos y parte de algo colectivo. Tal vez la pregunta más importante no sería por qué BTS logró movilizar a toda una generación, sino qué vacíos emocionales, sociales y comunitarios fueron incapaces de llenar las estructuras tradicionales antes de que internet y la cultura digital ocuparan ese lugar. Porque cuando una sociedad deja de construir pertenencia, alguien más termina haciéndolo.

  • Consulados como trincheras

    Consulados como trincheras

    Uno de los impedimentos que tiene Trump para invadir México es la población de nuestro país que vive en su territorio, que podría levantarse no sólo en las calles sino en armas porque ven peligro a su familia.

    Tener el enemigo en casa donde nunca ha habido una sola guerra, y otra trinchera, al frente le genera inseguridad no sólo para Estados Unidos sino para él y su familia, si así se le puede llamar a eso.

    Es por ello que primero quiere desestabilizar la organización de mexicanos en su territorio a través de la vigilancia, operada por el Departamento de Estado que encabeza Marco Rubio, por órdenes de Trump, para esterilizar cualquier rebelión dentro de Estados Unidos.

    Ubicar a las familias de mexicanos en todos los estados, a través del control de los 53 consulados es el primer paso para cercar a los mexicanos.

    La idea de vigilar los consulados en Estados Unidos para tener un control del potencial de lucha de los mexicanos en territorio yanqui, fue de los panistas, en junio de 2023, advirtieron a la autoridad electoral en ese entonces en manos de los cordovistas, cuyo líder Lorenzo Códova había dejado el INE, 60 días antes, para que dieran la alerta en Estados Unidos.

    Al entonces jefe de Estado Anthony Blinken, mucho más inteligente que su sucesor trumpista, nunca le preocupó este tipo de situaciones que se antojan más fantasiosas que realistas.

    Pero los integrantes del actual gabinete del gobierno de Trump, ven enemigos hasta en el espejo.

    Sin embargo, su falta de cultura política y del desconocimiento de su propia población, les obliga a tener como asesores a los panistas, que ya de por sí tienen grandes deficiencias.

    Las contradicciones de los conservadores en el mundo entero se han caracterizado por atentar contra sus pueblos y hacer de sus pueblos un retroceso forzándolos a pasar de la pobreza a la miseria.

    Para no ir muy lejos el Jefe del Departamento de Estado, el cubano Marco Rubio, ha manifestado, en varias ocasiones, la necesidad de invadir Cuba, a pesar de las muertes que ocasionaría; la misma fórmula de María Corina, quién quiere invadir Venezuela sin considerar la muerte de sus hermanos; o la actitud de Isabel Díaz Ayuzo, de desaparecer a los pobres y dejarlos sin vivienda mientras ella se gasta 312 mil euros en un inútil y vergonzoso viaje a México, también es el caso de los panistas quienes dan ideas para la invasión a las milicias gringas, a través de sus aparentes quejas, y les abren las puertas a los espías de la CIA, para desestabilizar la política mexicana, sin importante las consecuencias en la mayoría de los mexicanos.

    En ese panorama Trump considera que primero debe neutralizar el potencial de rebelión entre los latinos y principalmente mexicanos, antes de una invasión a territorio mexicano.

    El jueves 7 de mayo, la cadena CBS informó que el Departamento de Estado estaría revisando la operación de los 53 consulados de México en Estados Unidos, y no descartaría la posibilidad de clausurar algunos.

    La operación sigue, una vez descubierto el camino de Chihuahua para la desestabilización, trabaja con los consulados y la verborrea amenazante de costumbre.

  • Pique y la pelota del 86

    Pique y la pelota del 86

    La controversia que ha causado la propuesta de modificar el calendario escolar para que los estudiantes salgan de vacaciones el próximo 5 de junio ha provocado un auténtico revuelo en todos los niveles de la sociedad. Políticos, empresarios, analistas de café, expertos de redes sociales y hasta la KGB por decirlo de manera coloquial ya tienen una opinión sobre el tema. Pero dejando de lado la grilla y el escándalo mediático, vale la pena analizar qué hay realmente detrás de esta decisión y por qué incomoda tanto a unos mientras beneficia a otros.

    La Secretaría de Educación Pública ha puesto sobre la mesa una realidad que por años se evitó enfrentar: el calor extremo en México ya no es una excepción, es una constante. En distintos estados del país las temperaturas han superado récords históricos durante los últimos años. Medios nacionales como El Universal, Milenio y La Jornada han documentado cómo cientos de planteles educativos operan sin aire acondicionado, con ventilación deficiente y bajo condiciones prácticamente insoportables para alumnos y maestros.

    Y sí, es entendible el enojo de muchos padres de familia. Particularmente de aquellos hogares donde ambos trabajan, de madres o padres solteros, divorciados o familias que dependen de horarios laborales rígidos para sostener la economía del hogar. Tener a los hijos en casa antes de lo programado representa un problema logístico y económico real. Nadie puede negar eso.

    Sin embargo, también hay otra realidad que no podemos ignorar: México no está preparado para el cambio climático. Cada año los veranos serán más intensos y los inviernos más agresivos. Y mientras eso sucede, el país sigue construyendo escuelas, viviendas, oficinas y edificios sin verdaderos estándares de aislamiento térmico, eficiencia energética o climatización adecuada.

    Ahí es donde debería centrarse el verdadero debate nacional.

    Las cámaras de vivienda, los desarrolladores, los colegios de ingenieros, arquitectos y las autoridades deberían estar discutiendo desde ahora nuevos códigos de construcción adaptados al futuro climático del país. Porque hoy en México prácticamente no existen normas contundentes que obliguen a resolver el problema de la termicidad en las edificaciones. En el tema escolar, la regla tendría que ser clara: todo plantel educativo debería contar con climatización, aislamiento térmico y sistemas adecuados de ventilación.

    Pero mientras unos hablan del calor, otros aseguran que el verdadero motivo del ajuste escolar tiene nombre y apellido: Mundial de Futbol 2026.

    Y sinceramente… tampoco sería una locura.

    México vive el futbol con una pasión difícil de explicar. El balón forma parte de la identidad cultural de millones de personas. Para muchos de nosotros, la infancia quedó marcada por aquellos momentos mágicos frente al televisor viendo el Mundial de México 86. Recordar a Pique es recordar una época donde el futbol paralizaba calles enteras, donde los niños salían a jugar después de cada partido y donde las cascaritas duraban hasta que anochecía.

    Yo todavía recuerdo a Diego Armando Maradona levantando al mundo entero con aquella actuación histórica. Recuerdo la famosa “mano de Dios”, recuerdo el himno de Italia 90, recuerdo la emoción de vivir el futbol desde la mirada inocente de un niño. Era una época donde el balón todavía competía contra la televisión… hoy compite contra TikTok, videojuegos y teléfonos celulares.

    Y cómo olvidar aquella pasión por tener el balón oficial del Mundial. Recuerdo perfectamente el famoso Etrusco Unico y posteriormente aquellos modelos que marcaron los años 90. Recuerdo muy bien haber logrado que mi padre, con mucho esfuerzo, me llevara a comprar uno a una tienda deportiva en Veracruz. Para muchos quizá era solo un balón, pero para uno de niño era como tocar un pedazo del Mundial con las manos.

    Y sí, yo fui como millones de mexicanos que hoy ya somos adultos: aquel niño que salía con su balón debajo del brazo a esperar quiénes de la cuadra iban saliendo para armar la cascarita. No hacían falta canchas profesionales, ni uniformes caros, ni redes nuevas; bastaban dos piedras como portería, ganas de jugar y la ilusión de meter el gol del triunfo antes de que anocheciera.

    Quizá por eso el Mundial sigue despertando tantas emociones. Porque más allá del negocio, la política o el espectáculo, el futbol todavía tiene la capacidad de unir recuerdos, familias y generaciones enteras.

    Y aunque hoy existan voces que cuestionen cada decisión gubernamental, también debemos entender que hay momentos que trascienden la política. Si este Mundial logra que millones de niños se despeguen un poco de los teléfonos, apaguen la consola por unas horas y vuelvan a salir a la calle con un balón bajo el brazo, quizá estaremos recuperando algo que como sociedad habíamos perdido.

    Porque hubo una generación que creció esperando escuchar el silbatazo inicial para salir corriendo a jugar.

    Una generación que aprendió amistad, competencia, compañerismo y hasta liderazgo en una simple cascarita de barrio.

    Una generación que todavía recuerda el olor del balón nuevo, el polvo de la calle y los gritos de gol desde la banqueta.

    Tal vez México también necesita volver un poco a eso.

    A la emoción sencilla. A la convivencia. A la pasión por el deporte. Y a esa hermosa costumbre de esperar a los amigos de la cuadra para echar una cascarita hasta que la noche obligara a regresar a casa.

  • DEGRADACIÓN GRINGA

    DEGRADACIÓN GRINGA

    En la política no hay coincidencias, al parecer los ataques de Donald Trump en contra del gobierno de la Doctora Claudia Seinbahum buscan incidir en las próximas elecciones intermedias de Estados Unidos con la finalidad de evitar la dimisión del actual presidente gringo a causa de las acusaciones por el caso Jeffrey Epstein.

    Suena increíble cómo la sociedad de la primera potencia mundial tuvo la osadía de elegir a un delincuente como presidente. La realidad nos muestra cómo se ha manipulado durante décadas la conciencia del ciudadano común en Estados Unidos donde se les ha hecho creer que su forma de vida es la ideal para su población, aún cuando la violencia y los excesos provocan pérdida de vidas, miseria, abusos, degradación humana…

    ¿Porque un delincuente, misógino, narcisista maligno, como se le ha diagnosticado, logró llegar a la presidencia del país más poderoso?

    ¿Será que su perfil es el adecuado para los intereses de la oligarquía que es en realidad quien maneja los destinos de la superpotencia?

    De ser así es probable que al presidente Trump ya no les sea útil y solo lo mantengan para fincar la responsabilidad de la debacle de Estados Unidos en un solo personaje. Un chivo expiatorio más, como de manera común se acostumbra en las élites del poder.

    El despertar de la sociedad norteamericana sería la fórmula ideal para cambiar el rumbo de la deshumanización en su país, así cómo está sucediendo en México con el proyecto de la Cuarta Transformación impulsada durante la presidencia de Andrés Manuel Lopes Obrador, desafortunadamente el ciudadano gringo no cuenta con la fortaleza humana básica que distingue a la pueblos milenarios.

    Es probable que los ataques mediáticos del actual residente de la Casa Blanca en contra de nuestras autoridades continúen y se incrementen tratando de responsabilizar a la administración de la doctora Seinbahum de la actual crisis de adicción que se sufre en la sociedad norteamericana. Esto a sabiendas de que desde el siglo pasado los gobiernos del auto nombrado país de las libertades, impulsan el negocio de las drogas en su país fortalecido con la creación de sus agencias que también se utilizan mediante la amenaza y la infiltración en algunos países para hacerse de sus riquezas en beneficio de la oligarquía que los gobierna sin importar la salud o el bienestar de su población.

    La estrategia para desestabilizar nuestro país cuenta con los miembros de la oposición y sus medios de comunicación que a través de la complicidad con las agencias como la CIA y la DEA son quienes provocan llevar la narrativa de un supuesto gobierno vinculado con el crimen organizado. 

    Narrativa que por sí sola se cae al vincular a los cómplices del Prian con el gobierno norteamericano ya que se cuenta con evidencias de los delitos cometidos por personajes  protegidos como Alejandro Moreno, Cabeza de Vaca, Ricardo Anaya, Maru Campos… 

    Seguramente la élite opositora Prianista les sigue siendo útil pero en algún momento pudieran prescindir de ellos al solo ser utilizados como herramienta para desestabilizar.

  • ¿Tiempo de mujeres?

    ¿Tiempo de mujeres?

    El famoso y distintivo “Tiempo de mujeres” del Gobierno Federal, sigue vigente, y sigue causando víctimas, aunque a muchos no les guste, tal es el caso del niño que falleció por un golpe de calor dentro del auto de su madre, misma que lo dejó encerrado por más de 8 horas, todo porque un juez que no quiso hacer su trabajo y por ceder al feminismo exacerbado del gobierno federal regreso la custodia a la madre, con todo y los avisos de alerta que el padre del menor le había hecho al Juez (hombre) sobre los descuidos de la madre. Y para rematar la dichosa madre no va a ser juzgada con todo el peso de la ley, porque fue un accidente, obvio a todos se les olvidaría un niño en el coche por más de 8 horas, y más si todos anduvieran tomados, ¿no? Qué hubiera pasado si hubiera sido el padre que dejó a un menor en el auto,

    Y los grupos feministas que sólo buscan la verdad y justicia, como ya es su costumbre, no aparecieron.

    Mientras el gobernador de Sinaloa, Rocha Moya de Sinaloa, lo hicieron pedir licencia, por una supuesta investigación por los gringos, que hasta ahora no hay pruebas contra el gobernador, y no es defensa de éste. La gobernadora Maru Campos, anda como si nada, después de su chistecito de traición a la patria. La Fiscalía General de la República, actuó tarde y no directamente contra Campos, o es tiempo de mujeres y no se atacan entre ellas, o trabajan para el mismo patrón, o Maru Campos ahora es intocable o algo más pasa. ¿Qué será?

    Y para rematar Tatiana Clouthier contenderá por la gubernatura de Nuevo León, avalada por la presidente, aún ya demostró que lo que ella le importa es el capital y nada del pueblo, digo por los impuestos que quería imponer cuando trabajo en el gobierno de AMLO, y fue una de las mismas causas que quedó fuera de ese sexenio. Básicamente, la traidora a la 4T, fue redimida por el supuesto 2do piso de la 4T, así como redimió a muchos prianistas, mismos que ahora traicionan al pueblo de México, mismos que ya no se acuerdan quién los acepto, metió y perdono en el segundo piso de la 4T, por si no se acuerdan, fueron la ahora presidente, y el nefasto secretario de la SEP.

    La buena noticia, será que para la gubernatura de Chihuahua, se perfila Andrea Chávez, la pregunta, es si la nueva cúpula de la 4T la dejará pasar, o impondrán a su candidata, candidata, porque no creo pongan a un candidato, por aquello del “tiempo de mujeres”.

    Cuando hay un buen relevo generacional, a muchos no les parece, y prefieren lo que ya demostró que no funciona para la realidad de México que dejó AMLO.

    Entre más pasa el tiempo del 2do piso de la 4T, más se empieza a parecer al PRI, con imposiciones, nunca saben nada, defensas sólo de boca, entreguismo y venta del país.

    No se les olvide, este texto está plagado de opiniones, cuestionamientos personales, algunos hechos reales y chunga.

    Gracias.

    BLOG: https://chimpando.blogspot.com/

  • Estereotipos encarnados

    Estereotipos encarnados

    La Teoría de la Encarnación de los Estereotipos (SET, por sus siglas en inglés) bien puede situarse tanto en los ámbitos de la medicina y la psicología como en el de la sociología. Verán ustedes si no…

    Resulta que hoy contamos con datos construidos con todo rigor científico que nos permiten afirmar con plena certeza lo que seguramente usted intuye y la tradición conoce desde hace milenios. La tesis central de la Teoría de la Encarnación de los Estereotipos, desarrollada por la doctora Becca Levy, postula que los estereotipos sobre el envejecimiento no son simplemente prejuicios sociales externos, sino que se asimilan e internalizan a lo largo de la vida, convirtiéndose eventualmente en una realidad biológica que determina las condiciones de salud, el funcionamiento cognitivo e incluso la longevidad del individuo.

    En esencia, la teoría sostiene que las personas “encarnan”, esto es, vuelven realidad corporal, sus creencias culturales sobre la vejez. ¿Cómo? Los estereotipos se absorben desde la infancia, mucho antes de que sean aplicables a uno mismo. Operan desde el inconsciente, es decir, funcionan sin que nos demos cuenta, influyendo en nuestras decisiones de salud y niveles de estrés. Ahora, los estereotipos que internalizamos no solamente tienen repercusiones en la psique de la gente: impactan a través de tres canales: psicológico (expectativas), conductual (hábitos) y fisiológico (cortisol y respuesta al estrés).

    Becca Levy publicó en marzo de 2026 un estudio masivo en la revista Geriatrics utilizando datos del Health and Retirement Study. El principal descubrimiento de la investigación desafía el dogma de que el envejecimiento sea un declive lineal, pues encontró que casi el 50% de los adultos mayores de 65 años mostraron mejoras medibles en su función cognitiva o física a lo largo del tiempo. ¿Cuál fue el factor determinante? Si está usted pensando que es la fatalidad genética, está usted equivocándose. Resulta que aquellos que encarnaron creencias positivas sobre la edad y el envejecimiento tienen muchas más probabilidades de estar en el grupo que mejora. La decadencia está influenciada por el entorno cultural.

    Es fascinante cómo la ciencia contemporánea, con toda su artillería estadística, a menudo termina “descubriendo” verdades que el refranero ya había sintetizado. La sabiduría popular ha intuido desde siempre que lo que sembramos en la mente termina floreciendo o marchitando el cuerpo. Sobre la llamada “internalización temprana”, tenemos un dicho muy preciso: “Lo que se aprende en la cuna, hasta la sepultura dura.” Muchas ideas que se graban cuando somos “esponjas” nos acompañan toda la vida, independientemente de que sean correctas o no. “Árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza” sugiere que las estructuras, mentales o físicas, formadas en la edad más temprana son las que dictan la forma final. La SET explica que no nos damos cuenta de que estos prejuicios actúan en nosotros mismos. “No lo repitas tanto, que vas a terminar creyéndotelo.”, me advertía mi abuela. Un estereotipo puede terminar siendo aceptado como una verdad interna. “Si dices que eres viejo, viejo te quedas”, un refrán muy directo sobre la profecía autocumplida: la etiqueta que te pones dicta tu estado. “El león cree que todos son de su condición”: si internalizas que la vejez es decadencia, verás decadencia reflejada en el espejo. “Mala vida, temprana vejez”: la mala vida aludida puede no sólo referirse a excesos físicos, sino también a la carga mental y el estrés acumulado que se encarnan y producen un envejecimiento prematuro. “El que se da por vencido, antes de tiempo ha envejecido” apunta directamente al canal conductual: si crees que ya no puedes, dejas de hacer, y al dejar de hacer, el cuerpo se atrofia y muy pronto, efectivamente, ya no puede. 

    Una investigación publicada este año en el Journal of the American Geriatrics Society titulada “Self-Perceptions of Aging Predict Recovery After a Fall”, liderado por investigadores que colaboran con los marcos teóricos de la doctora Levy, utilizó datos de más de 4,000 participantes del Estudio Longitudinal Inglés sobre el Envejecimiento, para reportar el siguiente hallazgo: las personas con autopercepciones positivas del envejecimiento (quienes no ven la vejez como un sinónimo de invalidez) tienen una probabilidad significativamente mayor de recuperar su nivel de función física previo tras una caída, comparado con aquellos con visiones negativas. El estudio sugiere que quienes han “encarnado” estereotipos positivos mantienen una mayor “reserva psicológica” que se traduce en una mejor respuesta biológica al estrés y mejor desempeño en la rehabilitación.

    Un estudio en Aging & Mental Health (“Edadismo internalizado y salud sexual”, 2026) analizó cómo la SET explica la disfunción sexual en la vejez, no como un fallo biológico, sino como una consecuencia de la pérdida de autoestima provocada por estereotipos culturales.

    El envejecimiento no es un proceso puramente cronológico o genético, sino un proceso biopsicosocial. El entorno cultural —específicamente el menosprecio de la vejez en una sociedad— se filtra a través de la psicología del sujeto para modificar su expresión génica y su resiliencia física. En términos llanos: la sociedad nos envejece antes de que el tiempo lo haga, pero si el sujeto internaliza una visión positiva, esa misma “encarnación” puede funcionar como un factor de protección que extiende la vida funcional.

    Conozco a mucha gente que le tiene horror a la vejez, a su propia vejez, aunque quizá no tanto como a la muerte, en última instancia, el único freno realmente efectivo contra el envejecimiento. Ese pavor a hacerse anciano es producto de la encarnación de un estereotipo, un estereotipo que convendría extirparse. 

    @gcastroibarra

  • Nuestra soberanía no se toca

    Nuestra soberanía no se toca

    “Terminando la guerra con Irán, seguimos con el continente americano”. Las palabras de Donald Trump encendieron las alarmas por la narrativa cada vez más agresiva hacia América Latina y especialmente hacia México, mientras insiste en catalogar a los cárteles como “organizaciones terroristas”.

    Y aquí es donde resulta indignante ver a sectores del PAN y del PRI prácticamente aplaudiendo y promoviendo una posible intervención estadounidense en nuestro país. ¿En qué cabeza cabe pedir que una potencia extranjera intervenga en México? Eso no es patriotismo ni oposición democrática, es una irresponsabilidad histórica y una falta de respeto absoluta a nuestra soberanía.

    Porque cuando Estados Unidos usa la palabra “terrorismo”, rara vez se queda solo en el discurso. Esa narrativa ha servido para justificar intervenciones, operaciones militares y presión política en distintos países.

    México no puede permitir convertirse en el siguiente escenario geopolítico bajo ningún pretexto.
    Merece reconocimiento la postura firme de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien no ha bajado la guardia frente a las presiones externas y ha defendido la soberanía nacional con serenidad, fortaleza y compromiso. Cooperar internacionalmente no significa actuar de rodillas ante nadie.

    Nadie niega el grave problema del crimen organizado, pero combatirlo no puede ser excusa para vulnerar nuestra independencia. Además, resulta hipócrita que Estados Unidos señale únicamente a México cuando el consumo de drogas, el tráfico de armas y gran parte del lavado de dinero se sostienen desde territorio estadounidense.

    Los cárteles no crecieron solos, crecieron alimentados por millones de consumidores estadounidenses.

    Tenemos muy claro que defender la soberanía no significa defender criminales, significa entender que el futuro de México debe decidirse en México, no en Washington.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • Mario Delgado y el costo político de las candidaturas

    Mario Delgado y el costo político de las candidaturas

    En política no existen las casualidades como bien dice el dicho. En MORENA lo que existen son los errores sistemáticos, las omisiones calculadas y las decisiones que tarde o temprano terminan pasando factura. De hecho, parece absurdo que hoy Mario Delgado Carrillo salga a defender la “fortaleza” de ese partido frente a diversas acusaciones, sin asumir su responsabilidad política de muchas de las candidaturas que él mismo impulsó, negoció, avaló o permitió mientras dirigió al partido.

    Partamos de una realidad: el verdadero problema no comenzó con las acusaciones (vengan de donde vengan) sino que comenzó cuando Morena dejó de revisar trayectorias políticas y empezó a medir únicamente rentabilidad electoral pues esto, por más que se señaló en su momento, desdibujó la frontera entre movimiento y maquinaria. Luego entonces, no es para nada casualidad pues ahí comenzó el pragmatismo que hoy tiene al partido atrapado entre la defensa institucional y el desgaste moral que realmente existe por más que alguien lo quiera negar.

    Hay que echar un vistazo a la historia: durante años se dijo que ganar elecciones justificaba cualquier incorporación y, bajo esa lógica, Mario Delgado abrió las puertas de par en par a expriistas, expanistas, ex perredistas, grupos regionales de dudosa reputación y operadores cuya única línea ideológica era la del control territorial y todo bajo el argumento de que “había que construir mayoría”. El problema, y lo que Delgado no quiso asumir es que las mayorías sin filtros terminan convirtiéndose en estructuras sin identidad.

    Ahora bien, no se puede hablar de “fortaleza” partidista cuando buena parte de las crisis actuales tienen origen precisamente en su intervención directa en los mecanismos de selección de candidaturas implementados más allá de lo establecido estatutariamente. Es cierto que hay quienes tienen un control territorial lo que no se traduce en automático como garantía ética. ¿De dónde pasan a creer que el posicionamiento mediático o la estructura electoral eran garantes de identidad con el proyecto de nación? 

    Y ya hablando de esas, el caso de Rubén Rocha Moya, con todo y que en este país se reivindica la presunción de inocencia, no sólo golpea a Morena por las acusaciones provenientes de Estados Unidos, que por cierto son por demás cuestionables y corresponden a una lógica por todos sabida; golpea sobre todo porque revive una discusión que dentro del propio movimiento muchos quisieron evitar: ¿quién decidió las candidaturas?, ¿bajo qué criterios?, ¿quién asumirá el costo político cuando esos perfiles terminan convertidos en pasivos para el movimiento?. Aquí vale decir algo importante: una cosa es rechazar cualquier intento de injerencia extranjera y exigir pruebas contundentes como lo ha hecho de manera contundente la presidenta de la república, y otra muy distinta es cerrar los ojos frente a los errores internos que Morena viene arrastrando desde hace algunos años. Insisto: se privilegia la presunción de la inocencia, pero eso no deja de lado los errores. 

    Hay que señalarlo con toda claridad por más que incomode. Es cierto que la crítica de la oposición no es otra cosa que ponerse de tapete, pero para MORENA, la autocrítica es indispensable como lo es para cualquier movimiento que aspire a mantenerse vivo. De lo contrario, se corre el riesgo de convertirse exactamente en aquello que se prometió combatir: un partido donde los grupos de poder pesan más que los principios. Lo anterior explica parte de la contradicción actual y el atinado cambio de dirigencia morenista: mientras la presidenta Claudia Sheinbaum construye una narrativa de institucionalidad, disciplina y continuidad con legitimidad democrática, no dejan de existir dentro del movimiento inercias heredadas de una etapa donde lo urgente era ganar elecciones a cualquier costo.

    Pero bueno, con todo y eso, Morena sigue siendo una fuerza política profundamente respaldada por millones de mexicanos y bajo esa lógica, Ariadna Montiel debe entender que su mayor amenaza no viene desde Washington y menos de la raquítica oposición tradicional, sino desde adentro.

    Luis Tovar
    Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH

  • Verano peligroso a la vuelta de la esquina

    Verano peligroso a la vuelta de la esquina

    En días recientes, México ha vuelto a entrar en una zona de tensión política y diplomática. El caso del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalado por autoridades de Estados Unidos por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, ha sido utilizado por distintos actores políticos como bandera de ataque, propaganda y posicionamiento mediático. La pregunta de fondo no es menor: ¿buscan justicia o buscan debilitar al régimen actual?

    La acusación de Estados Unidos contra Rocha Moya y otros funcionarios mexicanos ha provocado una sacudida nacional. De acuerdo con reportes internacionales, el caso involucra señalamientos por narcotráfico, armas y presunta protección a una facción del Cártel de Sinaloa; Rocha ha negado las acusaciones y el gobierno mexicano ha insistido en revisar pruebas, defender la soberanía y respetar el debido proceso.

    Pero el problema no nació ayer. Quienes hoy se rasgan las vestiduras deberían recordar que la crisis de seguridad en México no empezó con Morena, ni con la 4T, ni con este gobierno. Desde por lo menos 2008, el país arrastra una descomposición profunda: territorios capturados, policías rebasadas, funcionarios corrompidos, rutas de droga consolidadas y una frontera convertida en tablero de intereses criminales, políticos y económicos.

    La oposición ha encontrado en el caso Sinaloa una oportunidad perfecta para gritar “narcoestado”, pero guarda silencio cuando la historia obliga a mirar más atrás. El narcotráfico mexicano tiene raíces largas. Estudios académicos sobre la narcocultura y el desarrollo del tráfico de drogas en México ubican procesos históricos que van desde la producción de amapola, el auge del contrabando en el siglo XX y la inserción del país en redes globales de estupefacientes desde los años noventa.

    Por eso el debate debe ser serio. Si hay funcionarios culpables, que se investigue, se pruebe y se castigue. Pero que se castigue a todos. No solamente a los de Morena. No solamente a los que hoy son políticamente útiles para construir una narrativa. ¿Dónde están los expedientes de quienes durante décadas convivieron con el crimen organizado? ¿Dónde están los que operaron desde gobiernos estatales, corporaciones policiacas, aduanas, bancos, campañas políticas y redes empresariales?

    Estados Unidos también debe actuar con cautela. Su nueva estrategia antiterrorista endurece el lenguaje contra cárteles y pandillas, y la propia Casa Blanca ha planteado que ya no permitirá que esas organizaciones operen libremente en la región o trafiquen drogas, armas, mujeres y niños hacia su territorio. Pero si la justicia norteamericana solo apunta hacia un color político, el mensaje se contamina. La cooperación bilateral debe servir para limpiar, no para intervenir selectivamente.

    México necesita inteligencia de Estado, no espionaje político barato. El viejo CISEN fue sustituido por el Centro Nacional de Inteligencia, pero el país requiere una estructura capaz de anticipar riesgos reales: financiamiento de campañas de odio, grupos violentos infiltrados en protestas, redes criminales, protección política, desinformación y operaciones diseñadas para incendiar el ambiente nacional. El propio CNI tiene entre sus funciones aportar información para prevenir amenazas contra la soberanía, las instituciones y la gobernabilidad democrática.

    Porque viene un verano peligroso. La combinación de acusaciones internacionales, campañas digitales, violencia criminal, polarización política y presión electoral puede convertirse en una tormenta. Y cuando el país se calienta, siempre aparecen los mismos: los que financian el caos, los que gritan desde lejos, los que usan la tragedia como negocio y los que jamás quieren que México encuentre estabilidad.

    Ojalá este caso de narcoterroristas, narcopolíticos, huachicoleros y operadores criminales llegue hasta donde tenga que llegar. Pero que llegue completo. Que no se use como garrote político. Que no sea justicia selectiva. Que no se convierta en espectáculo de temporada.

    Porque México no necesita más propaganda disfrazada de indignación.

    México necesita verdad, soberanía, inteligencia y castigo para quien lo merezca.

  • Una visita que incomoda

    Una visita que incomoda

    La visita de Isabel Díaz Ayuso a México no cayó nada bien en muchos sectores. Y no es para menos. Más allá de lo protocolario, su llegada reavivó debates incómodos sobre historia, política y, sobre todo, sobre el tipo de ideas que viene a representar en un país como el nuestro.

    Para empezar, Ayuso trae consigo un discurso que muchos consideran fuera de lugar en América Latina. Su forma de hablar del pasado entre España y esta región suena, para muchos, como una especie de defensa del colonialismo. Mientras aquí se reconoce cada vez más el daño que dejó esa etapa —desigualdad, explotación y pérdida cultural—, ella insiste en pintarlo como algo positivo, casi como una misión civilizadora. Eso, evidentemente, genera molestia, porque parece ignorar siglos de abuso que siguen teniendo consecuencias hasta hoy.

    El problema no es solo lo que dice, sino cómo lo dice. Hay una sensación de que su discurso simplifica la historia y la acomoda a una narrativa que ya no encaja con la realidad actual. En un país como México, donde la identidad también se construye desde la resistencia, ese tipo de posturas suenan desconectadas y hasta arrogantes.

    Pero ahí no termina el tema. También está su visión sobre los derechos y el papel del Estado. Ayuso es conocida por defender políticas muy conservadoras y una idea de gobierno donde el Estado interviene lo menos posible. En teoría suena a libertad, pero en la práctica, muchos señalan que eso puede traducirse en menos apoyo para quienes más lo necesitan. En una región con tantas desigualdades como la nuestra, ese tipo de propuestas generan preocupación más que entusiasmo.

    Además, su cercanía con figuras políticas locales ha levantado todavía más críticas. Uno de los nombres que más ha sonado es el de Rojo de la Vega, con quien comparte varias posturas. Esta relación no pasa desapercibida, porque refleja que no se trata solo de una visita diplomática, sino de una conexión ideológica más profunda. Y ahí es donde muchos empiezan a ver un patrón: la formación de alianzas entre grupos que comparten visiones muy conservadoras y que van en contra de avances sociales que han costado años de lucha.

    Algunos críticos incluso han usado términos fuertes para describir estas posturas. Aunque hay que ser cuidadosos con esas palabras, lo cierto es que sí existen elementos preocupantes: discursos que descalifican movimientos sociales, una defensa de estructuras tradicionales muy rígidas y una visión del mundo bastante polarizada. Todo eso hace que su presencia no pase como algo neutral.

    También hay quienes ven su visita como un intento de influir, aunque sea de forma simbólica, en el debate político de la región. No necesariamente de manera directa, pero sí a través de estas conexiones y mensajes que refuerzan ciertas posturas. Y claro, eso en un país como México, con una historia tan marcada por la defensa de su soberanía, no siempre se recibe con los brazos abiertos.

    Al final, la visita de Isabel Díaz Ayuso dejó más preguntas que respuestas. No fue solo una figura extranjera pasando por el país, sino alguien que representa una forma de ver el mundo que choca con muchas de las luchas actuales en América Latina. Y por eso, más que bienvenida, su presencia se sintió incómoda para muchos.

    Porque más allá de la política, lo que está en juego son las ideas. Y esas, cuando no conectan con la realidad de la gente, difícilmente encuentran un lugar donde ser bien recibidas.