Habían anunciado una megamarcha, donde los transportistas cerrarían todas las calles y carreteras, una asociación cada vez más débil llamada Alianza Nacional de Transportistas y Campesinos, ANTAC, que dirige David Estévez Gamboa, a quien dejaron plantado los maestros de la CNTE, los jubilados con pensiones millonarias, las madres buscadoras y los campesinos.
Las marchas son importantes cuando las integra un nutrido grupo de personas, no tráileres que impiden el paso de los vehículos. Para cerrar una utopista se requieren dos camiones, es decir, dos choferes, pero no hay detrás de esta movilización gente que apoye la acción, simple demostración de fuerza, que radica en el espacio que copan los vehículos. No pueden cerrarse las arterias del país por unas decenas de inconformes que aseguran tener causas de su protesta a pesar de que las mesas de diálogo están abiertas.
Buena parte de las peticiones originales de los transportistas han sido resueltas o están en vía de solución, incluso con documentos firmados por las partes; sin embargo, aseguran que ha habido muertes en los asaltos en los caminos del país, y que dichos asesinatos los censura el gobierno en los medios.
Se trata de grupos de choque, que tienden alfombra roja a un golpe de Estado contra México. Las mesas están abiertas permanentemente y las desdeñan porque dicen que sólo serán promesas pero no permiten siquiera que esas promesas se expresen.
El grupo de 200 transportistas en reforma muestra la fuerza que tiene este movimiento el que llaman resistencia, pero carece de representación, social y gremial. Para hacerse notar no tuvieron otra alternativa que hacer escándalo y mostrar una conducta agresiva, empujaron a los uniformados y los insultaron hasta el cansancio, pero no por ello puede ser respetable un movimiento que sólo quiere mantener un conflicto que ya se solucionó.
Mantener vivo un conflicto implica ocupar las calles para los medios que también forman parte del golpe de estado, y así, registren imágenes de que el país está en llamas, de esa manera se cumple con dos funciones elementales de los golpes blandos que el manual de la CIA utiliza para destituir a presidentes electoras democráticamente: violencia callejera y difusión desproporcionada de los hechos.
Argentina es un ejemplo claro del voto de una sociedad manipulada por la Casa Blanca. Ahora le va peor que si hubiera sufrido un golpe de estado militar, el hambre y la miseria que los medios convencionales ubicaban en países como Venezuela o Cuba, ambos con bloqueo de Estados Unidos, en el caso de Argentina, cuenta con el apoyo de Estados Unidos, de ahí la hambruna.
La marcha mostró una expresión minoritaria violenta, sin oportunidad al diálogo y rechazar cualquier tipo de acuerdos. En más de una ocasión se han parado de las mesas de diálogo los transportistas intempestivamente, sin siquiera escuchar los argumentos de las autoridades.
Si las mesas de diálogo están abiertas, ya no se trata de un a situación entre gobernantes y gobernados, nada tiene que ver con la democracia o la justicia, sino de maleantes contra el orden público que deben ser sancionados de manera ejemplar.
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

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