La educación mexicana amenazada, pero la conciencia crece

“…rondando el aula ando
por pasillos fatuos y volátiles
siguen su curso
para vencer la muerte
en vida consciente
mis niños, mis niñas
creando amorosos estoy…”

A. Castellanos L. 2018

    Entre los ataques de la derecha y las pifias intencionales de Mario Delgado y secuaces contra la UPN, el IPN, la CNTE y la inmensa mayoría de la docencia activa en México, además de los golpes sistemáticos y dolorosos contra la autoridad de cada persona docente en el aula, la educación va perdiendo valor porque en la actualidad no basta con tener un título de nivel licenciatura, de maestría o de doctorado para recibir un salario digno y suficiente para vivir en la medianía a la que se refirió el Presidente Benito Juárez García.

    Los salarios mínimos se incrementan, pero el costo de la vivienda y el sustento general se incrementan muy por encima de la inflación declarada, ya sea por la Secretaría de Hacienda, por el Banco de México o por el INEGI. Hay demasiados bienes y servicios que no son contemplados por ese resultado estadístico.

    En regiones del trópico húmedo es necesario impermeabilizar, repintar y restaurar las viviendas al menos dos veces al año para que el deterioro no convierta ese mantenimiento en impagable para, incluso, la clase media ilustrada. La única solución es abusar del crédito, que después se convierte en una carga imposible de llevar y se convierte en una terrible bola de nieve que termina en avalancha que arrasa con la economía de las familias, lo que redunda en una inestabilidad emocional que no hay sicólogo o siquiatra que resuelvan.

    Se trata de un signo del abuso sobre la gente provocado por un sistema económico y político que degrada a la persona y la concibe solamente como fuerza de trabajo y como mercancía barata, porque siempre habrá quien puede venderla por un menor precio, por eso la pobreza le conviene al capital.

    La lucha de las personas que se emplean en el gobierno o en las empresas, siempre será vista como subversiva y por ende se criminalizará, tal como ocurrió con el EZLN en el pasado, o con los líderes indígenas en la actualidad, estos que acusan a los tres niveles del gobierno por complicidad con Los Ardillos en Guerrero en su camino a exigir demandas comunitarias y obras de infraestructura en una reunión prevista con autoridades estatales. Así funciona el Estado en defensa del capitalismo.

    Si la educación puede generar una conciencia de clase colectiva, como es el intento de la Nueva Escuela Mexicana a través de los Libros de Texto Gratuitos, la derecha y los neoliberales que siguen enquistados en el Gobierno Federal, harán todo cuánto puedan para detener cada intento, pero los avances se irán reflejando en la conciencia popular, que empezó a despertar poco antes de los comicios de 2018 y que ahora tratan de dormir en complicidad con los medios tradicional y algunos de los supuestamente alternativos, pero que ha despertado y empieza a escampar e irá consiguiendo cada vez más victorias, aunque el “Norte Cruel”, como llamado así por José Martí a los Estados Unidos de América, haga berrinche anaranjado. El ejemplo cubano debe ser muestra para todos y la lucha petrista en Colombia también.

    La amenaza contra la Nueva Escuela Mexicana y la concientización del Pueblo desde el aula, no se va a detener, bien dijo Andrés Manuel López Obrador, esto ya nadie lo detiene. La lucha sigue y sigue, ahí están la CNTE, el Frente Nacional por las 40 Horas, el Frente Anti Gentrificación en la CDMX, el Frente Antiimperialista Mexicano y otros.

    Continúo con la siguiente fracción del texto de Joaquín Ortega Arenas.

    LA SILENCIADA HISTORIA DEL MOVIMIENTO MAGISTERIAL-POPULAR QUE INICIÓ LA CNTE. 3ª y Última parte.

    En 1988, llegó a la Presidencia de la República un criminal sujeto que sirvió perfectamente a los intereses de Estados Unidos en México, al negociar secretamente e imponer a todos los mexicanos un Tratado de Libre Comercio que significó el desmantelamiento de las cadenas productivas, la quiebra de cientos de miles de empresas nacionales y el desempleo de millones de trabajadores. Tras un escandaloso fraude electoral y asesinar a cientos de opositores, el señor Salinas de Gortari quiso aplacar la inconformidad, la resistencia y la dignidad de los maestros colocando en la secretaría general del SNTE a la cínica y corrupta lideresa Elba Esther Gordillo Morales, en sustitución del anterior cacique sindical. La señora Gordillo llegó con la promesa de “dignificar y democratizar al sindicato y al gremio magisterial”.

    Salinas había asesinado a la sirvienta de su casa cuando niño (ver noticia en Internet, Excélsior 1951), durante su campaña por la Presidencia fueron asesinados más de 500 opositores, así como los dos principales asesores electorales de Cuauhtémoc Cárdenas, el candidato que iba ganando antes de que el secretario de gobernación anunciara la “caída del sistema de cómputo”. Así que Salinas estaba interesado en limpiar su imagen: sustituyó al cacique Carlos Jongitud Barrios por Elba Esther Gordillo en 1989; el mismo año sustituyó al corrupto líder petrolero Joaquín Hernández Galicia por otros líderes corruptos; luego continuó pagando millones de pesos en publicidad a periodistas de prensa, radio y televisión para que atacaran con rabia a los movimientos de maestros, choferes y obreros independientes. Al terminar su negro sexenio ordenaría asesinar al candidato a la Presidencia de la República por su propio cartel-partido (el PRI), Luis Donaldo Colosio, y a su cuñado y secretario general del mismo grupo, Francisco Ruiz Massieu.

    Pero pese a que andaba con la cola entre las patas y hasta en huelga de hambre se puso por el encarcelamiento de su hermano Raúl durante el gobierno de Zedillo, nada se procedió en su contra pues fue tal la riqueza que concentró en favor del capital transnacional y en unas pocas manos de corruptos nacionales que pudo más la capacidad de corromper. A tal grado que, con el tiempo y la labor de los medios y la intelectualidad mediocre y servil al sistema, pasó de ser uno de los presidentes más despreciables que ha tenido México, para convertirse en “uno de los hombre más inteligentes y emprendedores”, según algunos intelectuales mediocres.

    La putrefacción del sistema político se tragó con mucha facilidad a todos los partidos buscadores de registro y de puestos públicos, particularmente los de la claudicante “izquierda” que renegó a todos los principios que decía defender al caerse los gobiernos estatistas del bloque soviético que los alentaban. El propio señor Cárdenas dejó pronto de denunciar los fraudes y crímenes de Salinas a cambio de cargos en el gobierno del DF y, tras querer convertirse en candidato eterno a la Presidencia de la República, terminó como empleado de quinta en los gobiernos capitalinos del PRD. Dogmáticos, incapaces de asimilar, analizar y dar proyección a los acontecimientos, pero, sobre todo, corrompidos con los millones que el gobierno les otorgó con el único fin de embaucar a la población votantes con la simulación de la democracia burguesa, estos partidos paraestatales hoy día no se distinguen en absoluto de ninguno de los partidos del sistema capitalista. Degenerados, vulgares, cínicos, corruptos, han reducido su lucha a quitar a unos gobernantes para poder a otros, reproduciendo todos los vicios del sistema.

    Las crisis y fraudes que ya se han hecho permanentes, los robos de los recursos públicos, y la extraordinaria pobreza de la mayoría de la población, hicieron surgir coordinadoras y fuertes movimientos gestionarios radicales de campesinos, colonos y comerciantes como una efímera esperanza para resolver los problemas de México, sobre todo, después de los sismos de 1985. Pero pronto el pueblo se desencantó de tales procesos pues, salvo excepciones respetables, en su mayoría fueron absorbidos por el sistema que todo lo corrompe. Y aunque estos movimientos ayudaron a resolver algunas necesidades sociales urgentes para evitar la degradación social total, la mayoría de ellos pronto quedaron reducidos a grupos de presión para obtener prebendas y puestos en el gobierno y en los prostituidos cargos de “elección popular”, alquilando sus franquicias a un partido o a otro y utilizando a sus afiliados como fuente de ingresos y de venta de votos para el mejor postor. ¡triste destino para estos movimientos y para los dirigentes que se han dejado vencer; gran experiencia para los que se sostienen como bastiones de la lucha obrera, magisterial y popular independiente!

    Para la primera década del siglo XXI, el movimiento magisterial pudo consolidar la conquista de importantes secciones sindicales democráticas en Distrito Federal, Chiapas, Guerrero y Michoacán, a base de medidas de presión como paros, manifestaciones multitudinarias, plantones, bloqueos de vías de comunicación y de oficinas públicas, entre otros, colocándose a la vanguardia de las protestas y de las acciones sociales más importantes que se han registrado en México.

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