A Maru Campos nunca le preocupó que en las maquilas de Chihuahua se ensamblaran misiles, equipo de transmisión militar, o aparatos para el espionaje, ahora se preocupa porque hay laboratorios que producen drogas, en los cuatro casos misiles, transmisores, aparatos de espionaje y drogas, no tienen como destino los mexicanos, nada de eso se consume en México.
En México no se consumen este tipo de cosas, se ensamblan solamente, se elaboran para el consumo de otros países, principalmente Estados Unidos, de tal manera que Maru no salvó a un solo chihuahuense de las drogas, pero afirma que ella y su gente desmantelaron un laboratorio con reactores necesarios y precursores suficientes para fabricar drogas. El operativo fue realizado por autoridades federales, pero los panistas afirman que fue su gobernadora, quien salvó de las adicciones a muchas familias de Chihuahua, lo cual es mentira.
Las personas que consumen drogas en ese estado, no aumentan porque hay un laboratorio en su campo, si tienen adicción la llevan a cabo furtivamente y algunos son atendidos en granjas, a diferencia de Estados Unidos donde no hay instancias de gobierno que intenten acabar con las adicciones de sus más 50 millones de enfermos.
El PAN hace de las mentiras consignas que después se convierten en el único insumo de sus discursos, su plataforma electoral y su línea política ante la falta de propuestas profundas y proyectos estructurados por gente pensante.
La derecha visita el mundo sin conocerlo, está deslumbrada con Estados Unidos como si ese país fuera el resto del mundo, y lo demás sólo lo conformaran paraísos fiscales sin ley ni autoridad. Mientras más conservadores son, mayor admiración sienten por Estados Unidos, en una ecuación que asusta por su simplismo, desde luego, con explicaciones complejas y profundas, pero al final, el resultado de la operación es esa proporción que no puede ocultarse.
Maru Campos debió decir, en caso de que su equipo hubiera localizado y desmantelado el laboratorio, que salvó de consumir drogas a los adictos de Estados Unidos, para estar acorde con el discurso de Trump, de otra manera lo deja sin argumentos porque esa es la esencia de la retórica de su exigencia, que radica en que México traslada droga para los inocentes veteranos de guerra que ante la masacre que ocasionan en otros países contra mujeres y niños, refugian su salvajismo en la evasión de las drogas.
Lo mismo debieron decir los panistas, porque si la droga que supuestamente se elabora en México se consume en nuestro país, la queja de Trump queda sin sustento. Entonces se quedaría sin pretexto para presionar a la presidenta y amenazar con invadir. Por lo que la ingenuidad, por decir lo menos, de Maru Campos, atenta contra la política exterior estadounidense de manera vital.
Sólo la estulticia puede hacer creer que salvó a alguien de la adicción la gobernadora de Chihuahua, sin embargo, los panistas parecen dirigirse regularmente a este tipo de personas, que ya no les creen, pero como son la única opción, y representan a la oposición, votan por ellos. Más valdría una abstención.
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

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