Cada colectivo de madres buscadoras debería manifestarse con nombre y siglas para ser identificadas por la población, incluso por las autoridades. Algunas se afiliaron a Ceci Flores, desde tiempos de la campaña de Xóchitl Gálvez, y tienen en sus filas no sólo a familiares de delincuentes desaparecidos sino que llegan al extremo de vestirse de mujer para hacer frente, de manera violenta, a la policía.
Una de las razones que le dieron credibilidad a las madres buscadoras en México fue su permanente rechazo a los cargos públicos. Las Madres de la Plaza de Mayo, en Argentina, se ganaron el respeto del mundo por su alejamiento de intereses partidistas y políticos.
Ahora Somos México irrumpe en la trayectoria ya deteriorada de algunas madres buscadoras y anuncia que las candidaturas de 2027 serán para ellas. Montados en el oportunismo más ruin, con la cotización más baja en las acciones de las madres buscadoras, el partido nuevo que pronto cambiará de nombre y color, muestra la vileza que le caracteriza.
Desde que Ceci Flores, militante de Somos México desde su conformación, se adhirió a la campaña de Xóchitl Gálvez, la trayectoria de las madres buscadoras empezó a desgastarse, su tragedia fue entregada en charola de plata, a la derecha. En ese momento los medios desaparecieron a las madres verdaderas, quienes se quedaron trabajando con apoyos institucionales, mientras las otras, las de la falsificación burda, desprecian, prefieren los reflectores y la compensación inmediata a resultados reales.
Las seguidoras de Ceci Flores, se dicen poseedores del certificado de autenticidad de las madres buscadoras, donde las verdaderas, las auténticas, la de verdad, son ellas, a pesar de que ella m isma reconoció que sus hijos formaban parte del crimen organizado.
A esa parte de las madres les interesan los reflectores de los medios, beneficiarse de los programas de su objetivo, los besos de los aficionados suecos, los patrocinios y los cargos de elección popular.
Las madres buscadoras que Ricardo Salinas y Claudio X. González falsificaron, también son cobijadas por la Conferencia del Episcopado Mexicano, cuyos voceros señalan: “No escapa a nuestra mirada el esfuerzo de las madres buscadoras por hacer visible durante los eventos del Mundial una herida que sangra en nuestro pueblo: sus hijos desaparecidos”.
La oposición reconoce que las madres buscadoras llevan varios sexenios en su lucha, pero son incapaces de reconocer que las desapariciones no son por causas represivas del gobierno y quien desaparece ahora es el crimen organizado al que se afiliaron sus hijos.
Es necesario que las verdaderas madres buscadoras, a quienes no les interesa más que encontrar a sus hijos, den nombres y siglas, colores y consignas que las identifiquen antes de que sean borradas totalmente de la lucha social digna y honesta.
El clero siempre con su misión de infundir miedo en la sociedad y mantener un frente ante cualquier expresión auténticamente popular, utiliza un problema a pesar del profundo dolor que implica y lo suma a su causa. Si a eso agregamos que la frivolidad alcanzó a un grupo minoritario de madres buscadoras que ahora quieren un cargo de elección popular, encontramos que entre Somos México y el clero utilizan a las madres para llevar agua a su molino, mientras ellas aprovechan los beneficios que esta adhesión les proporcionan.
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

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