Mientras crecen los señalamientos por la presencia de agentes estadounidenses en Chihuahua, el PAN ya prepara una marcha nacional para blindar políticamente a Maru Campos y victimizarse ante el escándalo.
El PAN decidió cerrar filas con la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, luego de las acusaciones por presuntos vínculos y permisividad con agentes de la CIA en territorio mexicano. En lugar de aclarar el tema de soberanía nacional, la dirigencia panista optó por el viejo manual del espectáculo político: organizar una “megamarcha” para hacerse las víctimas y fingir músculo ciudadano.
El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, adelantó que el partido prepara lo que calificó como “la marcha más grande de la historia” para respaldar a la mandataria estatal. Eso sí, todavía “sin confirmar nada”, aunque ya prometieron movilizar a toda la estructura panista nacional. Porque cuando se trata de defender privilegios y escándalos incómodos, el PAN sí sabe operar rápido.
Las declaraciones llegan después de la llamada Marcha por la Soberanía realizada por Morena el pasado 16 de mayo en Chihuahua, donde militantes y simpatizantes exigieron juicio político contra Maru Campos por la presencia de agentes estadounidenses en la entidad. El tema pegó fuerte entre la ciudadanía y encendió las alarmas en el panismo, que ahora intenta convertir el problema en una guerra de marchas y acarreados.

Por su parte, la dirigente estatal panista, Daniela Álvarez Hernández, confirmó que el partido analiza una “contramarcha” para demostrar respaldo ciudadano a la gobernadora. Según dijo, varios ciudadanos preguntaron si el PAN respondería a la protesta morenista. Y claro, en el universo panista, la mejor manera de responder cuestionamientos sobre soberanía es organizar eventos políticos y tomarse fotos entre aplausos.
Durante una conferencia en el Congreso estatal, legisladores del PAN también acusaron agresiones contra civiles y medios durante la movilización de Morena. Además, anunciaron respaldo jurídico para funcionarios señalados de presuntamente boicotear la protesta, entre ellos Mario Mata Carrasco. Mientras tanto, Daniela Álvarez lanzó acusaciones contra Morena por supuestamente usar programas sociales para reunir firmas contra Maru Campos, aunque evitó hablar del tema central: qué hacían agentes extranjeros operando en Chihuahua y quién autorizó su presencia.
El panismo chihuahuense intenta apagar el incendio político con discursos patrioteros y movilizaciones “históricas”, pero cada declaración parece confirmar que están más preocupados por salvar la imagen de Maru Campos que por responder a las dudas sobre soberanía nacional. Porque cuando la polémica toca al PAN, de pronto los que antes gritaban “traición a la patria” ahora organizan marchas para defenderla.

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