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  • A 30 días del Mundial

    A 30 días del Mundial

    México se encuentra a tan solo 30 días de vivir uno de los eventos deportivos más importantes de su historia reciente: la Copa Mundial de la FIFA 2026. Más allá del espectáculo futbolístico, el país enfrenta el reto de demostrar al mundo su capacidad de organización, estabilidad social y coordinación política. En este contexto, la Ciudad de México se ha consolidado como uno de los principales escaparates internacionales, gracias al trabajo institucional y estratégico que ha desarrollado el Gobierno capitalino en materia de movilidad, seguridad, recuperación de espacios públicos y atención ciudadana.

    La realización del Mundial representa mucho más que la llegada de selecciones nacionales y aficionados de distintas partes del planeta. También simboliza una oportunidad histórica para fortalecer la imagen internacional de México como una nación moderna, incluyente y preparada para albergar eventos de gran magnitud. A diferencia de otras etapas históricas, hoy el país llega con una mayor experiencia en logística internacional, infraestructura turística y coordinación intergubernamental.

    En el caso específico de la Ciudad de México, el esfuerzo ha sido evidente. El Gobierno capitalino ha impulsado una estrategia integral para garantizar que la capital se encuentre lista en términos de movilidad, seguridad y servicios urbanos. Las acciones de rehabilitación del espacio público, modernización del transporte y fortalecimiento de los esquemas de vigilancia buscan que tanto habitantes como visitantes vivan una experiencia segura y ordenada.

    Uno de los aspectos más importantes ha sido la movilidad. La Ciudad de México, una de las urbes más grandes del mundo, enfrenta diariamente desafíos relacionados con el tránsito y la conectividad. Ante ello, se han intensificado los trabajos de modernización en líneas del Metro, Metrobús y vialidades estratégicas que conectan con el Estadio Azteca, recinto que volverá a convertirse en símbolo mundialista al albergar partidos históricos. Además, se han implementado operativos especiales para mejorar la conectividad aeroportuaria y agilizar el traslado de turistas nacionales e internacionales.

    En materia de seguridad, las autoridades capitalinas han reforzado la coordinación entre corporaciones locales y federales con el objetivo de garantizar un ambiente de tranquilidad durante el torneo. El uso de tecnología, videovigilancia y monitoreo urbano ha permitido fortalecer la capacidad de respuesta ante cualquier contingencia. La estrategia no solo se enfoca en la protección de visitantes extranjeros, sino también en preservar la seguridad cotidiana de millones de capitalinos que continuarán desarrollando sus actividades normales durante la justa deportiva.

    Otro elemento relevante ha sido la dimensión social del Mundial. El Gobierno de la Ciudad de México ha buscado que este evento no sea exclusivo de sectores turísticos o empresariales, sino que tenga impacto comunitario y cultural. Diversas alcaldías preparan actividades públicas, festivales y espacios de convivencia que permitirán acercar el torneo a la ciudadanía. La intención es que el Mundial sea también un momento de identidad colectiva y orgullo nacional.

    Asimismo, la recuperación de espacios públicos ha tomado protagonismo en la agenda gubernamental. La rehabilitación de parques, corredores urbanos y zonas aledañas a puntos turísticos refleja una visión que busca dejar beneficios permanentes para la población más allá del evento deportivo. Este enfoque resulta fundamental para evitar que el Mundial sea únicamente una celebración temporal y convertirlo en una plataforma de transformación urbana.

    En el plano político, México llega a esta etapa con estabilidad institucional y una coordinación constante entre distintos niveles de gobierno. La colaboración entre autoridades federales, estatales y locales ha permitido construir una ruta común de preparación que prioriza la atención ciudadana y la proyección internacional del país. La Ciudad de México, como capital política y cultural de la nación, ha asumido un papel central en este esfuerzo colectivo.

    A 30 días del inicio del Mundial, el país vive una mezcla de expectativa, emoción y responsabilidad. México sabe que millones de ojos estarán puestos sobre sus calles, su organización y su capacidad de hospitalidad. La Ciudad de México, en particular, se perfila como un ejemplo de trabajo institucional orientado a garantizar que este evento sea recordado no solo por el fútbol, sino también por la capacidad de una sociedad y un gobierno de responder a un desafío global.

    El Mundial 2026 será una vitrina histórica para México. Y aunque todavía existen retos importantes, especialmente en temas de movilidad, servicios y orden urbano, la preparación social y política demuestra que el país está decidido a mostrar su mejor rostro ante el mundo.

  • BTS y el vacío emocional de una generación

    BTS y el vacío emocional de una generación

    Durante mayo de 2026, la Ciudad de México habría vivido algo difícil de explicar para quienes todavía creen que BTS es únicamente una banda de pop coreano. Todo comenzaría antes del primer concierto. La visita del grupo a Palacio Nacional provocaría que miles de jóvenes se congregaran en el Zócalo capitalino solo para intentar verlos durante algunos minutos. Días después, la escena se trasladaría al Estadio GNP Seguros: Circuito Interior paralizado, hoteles saturados, vuelos agotados y decenas de miles de personas permaneciendo afuera del recinto aun sabiendo que jamás entrarían. Lo que México presenciaría ya no parecería simple fanatismo. Parecería el retrato de una generación buscando sentirse parte de algo en medio del ruido digital permanente.

    La explicación de ese fenómeno no estaría únicamente en la música. BTS habría entendido antes que gran parte de la industria cultural una verdad profundamente incómoda para nuestra época: millones de jóvenes hiperconectados seguirían sintiéndose emocionalmente solos. Mientras redes sociales y plataformas prometían cercanía infinita, crecerían también la ansiedad, el cansancio emocional y la presión constante por aparentar éxito. Ahí aparecería la gran diferencia de BTS. Mientras muchas industrias competirían por segundos de atención, el grupo surcoreano comenzaría a construir algo mucho más difícil: conexión humana.

    La fórmula parecería sencilla, pero detrás existiría una ingeniería cultural extraordinariamente precisa. Jin, RM, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook no serían presentados como héroes inalcanzables ni como figuras perfectas. BTS rompería parcialmente con la lógica tradicional del pop global mostrando jóvenes que también parecían cansarse del mundo. Mientras buena parte de la música comercial seguiría girando alrededor del glamour o el romance superficial, BTS hablaría de miedo al fracaso, presión académica, salud mental, autoestima y búsqueda de identidad. Ahí se produciría el vínculo que terminaría cambiando todo: millones de jóvenes dejarían de sentirse espectadores para comenzar a sentirse comprendidos.

    El fenómeno tampoco podría entenderse sin Corea del Sur. Después de la crisis asiática de 1997, el gobierno coreano impulsaría una estrategia cultural conocida como Hallyu o “ola coreana”, comprendiendo que la música, el cine y el entretenimiento también podían convertirse en herramientas de influencia global. BTS heredaría esa estructura, pero la llevaría a otro nivel gracias a internet. Mientras otras industrias seguirían dependiendo de televisión y medios tradicionales, BTS construiría comunidad desde Twitter, YouTube y plataformas digitales, generando cercanía cotidiana con millones de personas incluso antes de consolidarse en Occidente.

    Sin embargo, el verdadero salto no estaría solamente en las redes sociales, sino en la construcción de un universo emocional permanente. BTS no crearía únicamente canciones; construiría una narrativa continua donde videoclips, transmisiones, documentales, personajes y conciertos formarían parte de una misma experiencia. El fandom dejaría de consumir contenido de manera ocasional para comenzar a habitar diariamente el ecosistema BTS. Por eso millones de jóvenes no sentirían que seguían únicamente a artistas, sino que participaban en una historia compartida.

    Ahí aparecería ARMY, probablemente una de las comunidades digitales más organizadas del siglo XXI. Lo que comenzó como fandom terminaría convirtiéndose en una red global capaz de traducir entrevistas, viralizar mensajes, impulsar tendencias y defender colectivamente al grupo. BTS habría comprendido algo que todavía hoy muchas industrias no terminan de entender: el verdadero valor de internet no estaría únicamente en producir contenido viral, sino en construir comunidades emocionalmente representadas.

    Por eso la imagen del Zócalo lleno antes de los conciertos tendría un peso simbólico enorme. Una comunidad nacida principalmente desde plataformas digitales lograría ocupar físicamente uno de los espacios públicos más importantes del país. Y ahí aparecería una discusión mucho más profunda sobre el futuro del entretenimiento, la política y las juventudes contemporáneas. Durante años, gobiernos, empresas e instituciones tradicionales subestimaron el vacío emocional que crecía entre generaciones hiperconectadas. BTS demostraría que quien logre construir identidad compartida, escucha emocional y sentido de pertenencia tendrá también capacidad de movilización real.

    Por eso BTS no debería entenderse únicamente como una banda juvenil ni como una moda pasajera. El fenómeno revelaría algo mucho más profundo sobre nuestra época: millones de jóvenes hiperconectados seguirían buscando espacios donde sentirse escuchados, comprendidos y parte de algo colectivo. Tal vez la pregunta más importante no sería por qué BTS logró movilizar a toda una generación, sino qué vacíos emocionales, sociales y comunitarios fueron incapaces de llenar las estructuras tradicionales antes de que internet y la cultura digital ocuparan ese lugar. Porque cuando una sociedad deja de construir pertenencia, alguien más termina haciéndolo.

  • Ayuso en México: el viejo conservadurismo y su fascinación por el extranjero

    Ayuso en México: el viejo conservadurismo y su fascinación por el extranjero

    La reciente visita de Isabel Díaz Ayuso a México terminó exhibiendo algo más profundo que una gira política fallida. Lo que dejó al descubierto fue la persistencia de una derecha que sigue mirando al país desde una lógica colonial, profundamente desconectada de la realidad social mexicana y obsesionada con construir fantasmas ideológicos para justificar su discurso.

    La presidenta de la Comunidad de Madrid llegó presentándose como defensora de la libertad y víctima de una supuesta censura. Un argumento que, además de contradictorio, resulta difícil de sostener cuando pudo dar entrevistas, reunirse con actores políticos, participar en foros y ocupar titulares durante días.

    Ayuso forma parte de una nueva ola conservadora internacional que ha hecho del victimismo una estrategia permanente. Se presentan como perseguidos mientras ocupan espacios de poder; hablan de libertad mientras respaldan proyectos económicos profundamente excluyentes; acusan polarización mientras convierten el odio y la confrontación en método político.

    Y, sin embargo, quizás lo más revelador de su visita no fue ella, sino quienes aquí la recibieron con entusiasmo. Porque la imagen de dirigentes del Partido Acción Nacional y sectores conservadores mexicanos celebrando a una figura extranjera que viene a dar lecciones políticas resume una tradición histórica bastante conocida: el entreguismo de ciertas élites nacionales frente al poder externo.

    Desde los conservadores que respaldaron la intervención francesa en el siglo XIX hasta los sectores que durante décadas defendieron subordinaciones económicas y políticas frente a intereses extranjeros, existe una corriente histórica que ha preferido buscar legitimidad afuera antes que construirla con el pueblo mexicano.

    Por eso no sorprende que muchos de esos sectores se sientan más cómodos aplaudiendo discursos europeos sobre “civilización” y “libertad” que discutiendo las desigualdades reales que viven millones de personas en México.

    Tampoco sorprende que recurran constantemente a distorsiones históricas. Ayuso ha sido señalada en múltiples ocasiones por reivindicar versiones profundamente problemáticas de la colonización española en América, minimizando violencias históricas y romantizando procesos de dominación. Esa lectura no es inocente: forma parte de una visión política que entiende la historia desde el poder y no desde los pueblos.

    Y ahí aparece la verdadera diferencia de valores.

    De un lado, quienes defienden privilegios heredados, jerarquías sociales rígidas y modelos donde el mercado decide quién merece vivir con dignidad.

    Del otro, quienes creemos en la soberanía, en la justicia social y en la idea de que los derechos no deben depender del dinero o del apellido.

    De un lado, una política construida desde el elitismo y la nostalgia colonial.

    Del otro, una política que intenta —con errores, tensiones y desafíos— colocar a las mayorías en el centro.

    Por eso la gira de Ayuso terminó siendo más reveladora de lo que quizá pretendía. No logró instalar grandes debates ni conquistar simpatías masivas. Pero sí permitió observar con claridad quiénes siguen defendiendo un modelo donde México debe mirar hacia afuera para validarse, y quiénes sostienen que la dignidad nacional pasa por construir un proyecto propio.

    Al final, la discusión no es sobre una visita diplomática. Es sobre dos maneras completamente distintas de entender el país. Y sobre qué lado de la historia decide ocupar cada quien.

    Redes sociales

  • Consulados como trincheras

    Consulados como trincheras

    Uno de los impedimentos que tiene Trump para invadir México es la población de nuestro país que vive en su territorio, que podría levantarse no sólo en las calles sino en armas porque ven peligro a su familia.

    Tener el enemigo en casa donde nunca ha habido una sola guerra, y otra trinchera, al frente le genera inseguridad no sólo para Estados Unidos sino para él y su familia, si así se le puede llamar a eso.

    Es por ello que primero quiere desestabilizar la organización de mexicanos en su territorio a través de la vigilancia, operada por el Departamento de Estado que encabeza Marco Rubio, por órdenes de Trump, para esterilizar cualquier rebelión dentro de Estados Unidos.

    Ubicar a las familias de mexicanos en todos los estados, a través del control de los 53 consulados es el primer paso para cercar a los mexicanos.

    La idea de vigilar los consulados en Estados Unidos para tener un control del potencial de lucha de los mexicanos en territorio yanqui, fue de los panistas, en junio de 2023, advirtieron a la autoridad electoral en ese entonces en manos de los cordovistas, cuyo líder Lorenzo Códova había dejado el INE, 60 días antes, para que dieran la alerta en Estados Unidos.

    Al entonces jefe de Estado Anthony Blinken, mucho más inteligente que su sucesor trumpista, nunca le preocupó este tipo de situaciones que se antojan más fantasiosas que realistas.

    Pero los integrantes del actual gabinete del gobierno de Trump, ven enemigos hasta en el espejo.

    Sin embargo, su falta de cultura política y del desconocimiento de su propia población, les obliga a tener como asesores a los panistas, que ya de por sí tienen grandes deficiencias.

    Las contradicciones de los conservadores en el mundo entero se han caracterizado por atentar contra sus pueblos y hacer de sus pueblos un retroceso forzándolos a pasar de la pobreza a la miseria.

    Para no ir muy lejos el Jefe del Departamento de Estado, el cubano Marco Rubio, ha manifestado, en varias ocasiones, la necesidad de invadir Cuba, a pesar de las muertes que ocasionaría; la misma fórmula de María Corina, quién quiere invadir Venezuela sin considerar la muerte de sus hermanos; o la actitud de Isabel Díaz Ayuzo, de desaparecer a los pobres y dejarlos sin vivienda mientras ella se gasta 312 mil euros en un inútil y vergonzoso viaje a México, también es el caso de los panistas quienes dan ideas para la invasión a las milicias gringas, a través de sus aparentes quejas, y les abren las puertas a los espías de la CIA, para desestabilizar la política mexicana, sin importante las consecuencias en la mayoría de los mexicanos.

    En ese panorama Trump considera que primero debe neutralizar el potencial de rebelión entre los latinos y principalmente mexicanos, antes de una invasión a territorio mexicano.

    El jueves 7 de mayo, la cadena CBS informó que el Departamento de Estado estaría revisando la operación de los 53 consulados de México en Estados Unidos, y no descartaría la posibilidad de clausurar algunos.

    La operación sigue, una vez descubierto el camino de Chihuahua para la desestabilización, trabaja con los consulados y la verborrea amenazante de costumbre.

  • DEGRADACIÓN GRINGA

    DEGRADACIÓN GRINGA

    En la política no hay coincidencias, al parecer los ataques de Donald Trump en contra del gobierno de la Doctora Claudia Seinbahum buscan incidir en las próximas elecciones intermedias de Estados Unidos con la finalidad de evitar la dimisión del actual presidente gringo a causa de las acusaciones por el caso Jeffrey Epstein.

    Suena increíble cómo la sociedad de la primera potencia mundial tuvo la osadía de elegir a un delincuente como presidente. La realidad nos muestra cómo se ha manipulado durante décadas la conciencia del ciudadano común en Estados Unidos donde se les ha hecho creer que su forma de vida es la ideal para su población, aún cuando la violencia y los excesos provocan pérdida de vidas, miseria, abusos, degradación humana…

    ¿Porque un delincuente, misógino, narcisista maligno, como se le ha diagnosticado, logró llegar a la presidencia del país más poderoso?

    ¿Será que su perfil es el adecuado para los intereses de la oligarquía que es en realidad quien maneja los destinos de la superpotencia?

    De ser así es probable que al presidente Trump ya no les sea útil y solo lo mantengan para fincar la responsabilidad de la debacle de Estados Unidos en un solo personaje. Un chivo expiatorio más, como de manera común se acostumbra en las élites del poder.

    El despertar de la sociedad norteamericana sería la fórmula ideal para cambiar el rumbo de la deshumanización en su país, así cómo está sucediendo en México con el proyecto de la Cuarta Transformación impulsada durante la presidencia de Andrés Manuel Lopes Obrador, desafortunadamente el ciudadano gringo no cuenta con la fortaleza humana básica que distingue a la pueblos milenarios.

    Es probable que los ataques mediáticos del actual residente de la Casa Blanca en contra de nuestras autoridades continúen y se incrementen tratando de responsabilizar a la administración de la doctora Seinbahum de la actual crisis de adicción que se sufre en la sociedad norteamericana. Esto a sabiendas de que desde el siglo pasado los gobiernos del auto nombrado país de las libertades, impulsan el negocio de las drogas en su país fortalecido con la creación de sus agencias que también se utilizan mediante la amenaza y la infiltración en algunos países para hacerse de sus riquezas en beneficio de la oligarquía que los gobierna sin importar la salud o el bienestar de su población.

    La estrategia para desestabilizar nuestro país cuenta con los miembros de la oposición y sus medios de comunicación que a través de la complicidad con las agencias como la CIA y la DEA son quienes provocan llevar la narrativa de un supuesto gobierno vinculado con el crimen organizado. 

    Narrativa que por sí sola se cae al vincular a los cómplices del Prian con el gobierno norteamericano ya que se cuenta con evidencias de los delitos cometidos por personajes  protegidos como Alejandro Moreno, Cabeza de Vaca, Ricardo Anaya, Maru Campos… 

    Seguramente la élite opositora Prianista les sigue siendo útil pero en algún momento pudieran prescindir de ellos al solo ser utilizados como herramienta para desestabilizar.

  • Pique y la pelota del 86

    Pique y la pelota del 86

    La controversia que ha causado la propuesta de modificar el calendario escolar para que los estudiantes salgan de vacaciones el próximo 5 de junio ha provocado un auténtico revuelo en todos los niveles de la sociedad. Políticos, empresarios, analistas de café, expertos de redes sociales y hasta la KGB por decirlo de manera coloquial ya tienen una opinión sobre el tema. Pero dejando de lado la grilla y el escándalo mediático, vale la pena analizar qué hay realmente detrás de esta decisión y por qué incomoda tanto a unos mientras beneficia a otros.

    La Secretaría de Educación Pública ha puesto sobre la mesa una realidad que por años se evitó enfrentar: el calor extremo en México ya no es una excepción, es una constante. En distintos estados del país las temperaturas han superado récords históricos durante los últimos años. Medios nacionales como El Universal, Milenio y La Jornada han documentado cómo cientos de planteles educativos operan sin aire acondicionado, con ventilación deficiente y bajo condiciones prácticamente insoportables para alumnos y maestros.

    Y sí, es entendible el enojo de muchos padres de familia. Particularmente de aquellos hogares donde ambos trabajan, de madres o padres solteros, divorciados o familias que dependen de horarios laborales rígidos para sostener la economía del hogar. Tener a los hijos en casa antes de lo programado representa un problema logístico y económico real. Nadie puede negar eso.

    Sin embargo, también hay otra realidad que no podemos ignorar: México no está preparado para el cambio climático. Cada año los veranos serán más intensos y los inviernos más agresivos. Y mientras eso sucede, el país sigue construyendo escuelas, viviendas, oficinas y edificios sin verdaderos estándares de aislamiento térmico, eficiencia energética o climatización adecuada.

    Ahí es donde debería centrarse el verdadero debate nacional.

    Las cámaras de vivienda, los desarrolladores, los colegios de ingenieros, arquitectos y las autoridades deberían estar discutiendo desde ahora nuevos códigos de construcción adaptados al futuro climático del país. Porque hoy en México prácticamente no existen normas contundentes que obliguen a resolver el problema de la termicidad en las edificaciones. En el tema escolar, la regla tendría que ser clara: todo plantel educativo debería contar con climatización, aislamiento térmico y sistemas adecuados de ventilación.

    Pero mientras unos hablan del calor, otros aseguran que el verdadero motivo del ajuste escolar tiene nombre y apellido: Mundial de Futbol 2026.

    Y sinceramente… tampoco sería una locura.

    México vive el futbol con una pasión difícil de explicar. El balón forma parte de la identidad cultural de millones de personas. Para muchos de nosotros, la infancia quedó marcada por aquellos momentos mágicos frente al televisor viendo el Mundial de México 86. Recordar a Pique es recordar una época donde el futbol paralizaba calles enteras, donde los niños salían a jugar después de cada partido y donde las cascaritas duraban hasta que anochecía.

    Yo todavía recuerdo a Diego Armando Maradona levantando al mundo entero con aquella actuación histórica. Recuerdo la famosa “mano de Dios”, recuerdo el himno de Italia 90, recuerdo la emoción de vivir el futbol desde la mirada inocente de un niño. Era una época donde el balón todavía competía contra la televisión… hoy compite contra TikTok, videojuegos y teléfonos celulares.

    Y cómo olvidar aquella pasión por tener el balón oficial del Mundial. Recuerdo perfectamente el famoso Etrusco Unico y posteriormente aquellos modelos que marcaron los años 90. Recuerdo muy bien haber logrado que mi padre, con mucho esfuerzo, me llevara a comprar uno a una tienda deportiva en Veracruz. Para muchos quizá era solo un balón, pero para uno de niño era como tocar un pedazo del Mundial con las manos.

    Y sí, yo fui como millones de mexicanos que hoy ya somos adultos: aquel niño que salía con su balón debajo del brazo a esperar quiénes de la cuadra iban saliendo para armar la cascarita. No hacían falta canchas profesionales, ni uniformes caros, ni redes nuevas; bastaban dos piedras como portería, ganas de jugar y la ilusión de meter el gol del triunfo antes de que anocheciera.

    Quizá por eso el Mundial sigue despertando tantas emociones. Porque más allá del negocio, la política o el espectáculo, el futbol todavía tiene la capacidad de unir recuerdos, familias y generaciones enteras.

    Y aunque hoy existan voces que cuestionen cada decisión gubernamental, también debemos entender que hay momentos que trascienden la política. Si este Mundial logra que millones de niños se despeguen un poco de los teléfonos, apaguen la consola por unas horas y vuelvan a salir a la calle con un balón bajo el brazo, quizá estaremos recuperando algo que como sociedad habíamos perdido.

    Porque hubo una generación que creció esperando escuchar el silbatazo inicial para salir corriendo a jugar.

    Una generación que aprendió amistad, competencia, compañerismo y hasta liderazgo en una simple cascarita de barrio.

    Una generación que todavía recuerda el olor del balón nuevo, el polvo de la calle y los gritos de gol desde la banqueta.

    Tal vez México también necesita volver un poco a eso.

    A la emoción sencilla. A la convivencia. A la pasión por el deporte. Y a esa hermosa costumbre de esperar a los amigos de la cuadra para echar una cascarita hasta que la noche obligara a regresar a casa.

  • Estereotipos encarnados

    Estereotipos encarnados

    La Teoría de la Encarnación de los Estereotipos (SET, por sus siglas en inglés) bien puede situarse tanto en los ámbitos de la medicina y la psicología como en el de la sociología. Verán ustedes si no…

    Resulta que hoy contamos con datos construidos con todo rigor científico que nos permiten afirmar con plena certeza lo que seguramente usted intuye y la tradición conoce desde hace milenios. La tesis central de la Teoría de la Encarnación de los Estereotipos, desarrollada por la doctora Becca Levy, postula que los estereotipos sobre el envejecimiento no son simplemente prejuicios sociales externos, sino que se asimilan e internalizan a lo largo de la vida, convirtiéndose eventualmente en una realidad biológica que determina las condiciones de salud, el funcionamiento cognitivo e incluso la longevidad del individuo.

    En esencia, la teoría sostiene que las personas “encarnan”, esto es, vuelven realidad corporal, sus creencias culturales sobre la vejez. ¿Cómo? Los estereotipos se absorben desde la infancia, mucho antes de que sean aplicables a uno mismo. Operan desde el inconsciente, es decir, funcionan sin que nos demos cuenta, influyendo en nuestras decisiones de salud y niveles de estrés. Ahora, los estereotipos que internalizamos no solamente tienen repercusiones en la psique de la gente: impactan a través de tres canales: psicológico (expectativas), conductual (hábitos) y fisiológico (cortisol y respuesta al estrés).

    Becca Levy publicó en marzo de 2026 un estudio masivo en la revista Geriatrics utilizando datos del Health and Retirement Study. El principal descubrimiento de la investigación desafía el dogma de que el envejecimiento sea un declive lineal, pues encontró que casi el 50% de los adultos mayores de 65 años mostraron mejoras medibles en su función cognitiva o física a lo largo del tiempo. ¿Cuál fue el factor determinante? Si está usted pensando que es la fatalidad genética, está usted equivocándose. Resulta que aquellos que encarnaron creencias positivas sobre la edad y el envejecimiento tienen muchas más probabilidades de estar en el grupo que mejora. La decadencia está influenciada por el entorno cultural.

    Es fascinante cómo la ciencia contemporánea, con toda su artillería estadística, a menudo termina “descubriendo” verdades que el refranero ya había sintetizado. La sabiduría popular ha intuido desde siempre que lo que sembramos en la mente termina floreciendo o marchitando el cuerpo. Sobre la llamada “internalización temprana”, tenemos un dicho muy preciso: “Lo que se aprende en la cuna, hasta la sepultura dura.” Muchas ideas que se graban cuando somos “esponjas” nos acompañan toda la vida, independientemente de que sean correctas o no. “Árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza” sugiere que las estructuras, mentales o físicas, formadas en la edad más temprana son las que dictan la forma final. La SET explica que no nos damos cuenta de que estos prejuicios actúan en nosotros mismos. “No lo repitas tanto, que vas a terminar creyéndotelo.”, me advertía mi abuela. Un estereotipo puede terminar siendo aceptado como una verdad interna. “Si dices que eres viejo, viejo te quedas”, un refrán muy directo sobre la profecía autocumplida: la etiqueta que te pones dicta tu estado. “El león cree que todos son de su condición”: si internalizas que la vejez es decadencia, verás decadencia reflejada en el espejo. “Mala vida, temprana vejez”: la mala vida aludida puede no sólo referirse a excesos físicos, sino también a la carga mental y el estrés acumulado que se encarnan y producen un envejecimiento prematuro. “El que se da por vencido, antes de tiempo ha envejecido” apunta directamente al canal conductual: si crees que ya no puedes, dejas de hacer, y al dejar de hacer, el cuerpo se atrofia y muy pronto, efectivamente, ya no puede. 

    Una investigación publicada este año en el Journal of the American Geriatrics Society titulada “Self-Perceptions of Aging Predict Recovery After a Fall”, liderado por investigadores que colaboran con los marcos teóricos de la doctora Levy, utilizó datos de más de 4,000 participantes del Estudio Longitudinal Inglés sobre el Envejecimiento, para reportar el siguiente hallazgo: las personas con autopercepciones positivas del envejecimiento (quienes no ven la vejez como un sinónimo de invalidez) tienen una probabilidad significativamente mayor de recuperar su nivel de función física previo tras una caída, comparado con aquellos con visiones negativas. El estudio sugiere que quienes han “encarnado” estereotipos positivos mantienen una mayor “reserva psicológica” que se traduce en una mejor respuesta biológica al estrés y mejor desempeño en la rehabilitación.

    Un estudio en Aging & Mental Health (“Edadismo internalizado y salud sexual”, 2026) analizó cómo la SET explica la disfunción sexual en la vejez, no como un fallo biológico, sino como una consecuencia de la pérdida de autoestima provocada por estereotipos culturales.

    El envejecimiento no es un proceso puramente cronológico o genético, sino un proceso biopsicosocial. El entorno cultural —específicamente el menosprecio de la vejez en una sociedad— se filtra a través de la psicología del sujeto para modificar su expresión génica y su resiliencia física. En términos llanos: la sociedad nos envejece antes de que el tiempo lo haga, pero si el sujeto internaliza una visión positiva, esa misma “encarnación” puede funcionar como un factor de protección que extiende la vida funcional.

    Conozco a mucha gente que le tiene horror a la vejez, a su propia vejez, aunque quizá no tanto como a la muerte, en última instancia, el único freno realmente efectivo contra el envejecimiento. Ese pavor a hacerse anciano es producto de la encarnación de un estereotipo, un estereotipo que convendría extirparse. 

    @gcastroibarra

  • ¿Tiempo de mujeres?

    ¿Tiempo de mujeres?

    El famoso y distintivo “Tiempo de mujeres” del Gobierno Federal, sigue vigente, y sigue causando víctimas, aunque a muchos no les guste, tal es el caso del niño que falleció por un golpe de calor dentro del auto de su madre, misma que lo dejó encerrado por más de 8 horas, todo porque un juez que no quiso hacer su trabajo y por ceder al feminismo exacerbado del gobierno federal regreso la custodia a la madre, con todo y los avisos de alerta que el padre del menor le había hecho al Juez (hombre) sobre los descuidos de la madre. Y para rematar la dichosa madre no va a ser juzgada con todo el peso de la ley, porque fue un accidente, obvio a todos se les olvidaría un niño en el coche por más de 8 horas, y más si todos anduvieran tomados, ¿no? Qué hubiera pasado si hubiera sido el padre que dejó a un menor en el auto,

    Y los grupos feministas que sólo buscan la verdad y justicia, como ya es su costumbre, no aparecieron.

    Mientras el gobernador de Sinaloa, Rocha Moya de Sinaloa, lo hicieron pedir licencia, por una supuesta investigación por los gringos, que hasta ahora no hay pruebas contra el gobernador, y no es defensa de éste. La gobernadora Maru Campos, anda como si nada, después de su chistecito de traición a la patria. La Fiscalía General de la República, actuó tarde y no directamente contra Campos, o es tiempo de mujeres y no se atacan entre ellas, o trabajan para el mismo patrón, o Maru Campos ahora es intocable o algo más pasa. ¿Qué será?

    Y para rematar Tatiana Clouthier contenderá por la gubernatura de Nuevo León, avalada por la presidente, aún ya demostró que lo que ella le importa es el capital y nada del pueblo, digo por los impuestos que quería imponer cuando trabajo en el gobierno de AMLO, y fue una de las mismas causas que quedó fuera de ese sexenio. Básicamente, la traidora a la 4T, fue redimida por el supuesto 2do piso de la 4T, así como redimió a muchos prianistas, mismos que ahora traicionan al pueblo de México, mismos que ya no se acuerdan quién los acepto, metió y perdono en el segundo piso de la 4T, por si no se acuerdan, fueron la ahora presidente, y el nefasto secretario de la SEP.

    La buena noticia, será que para la gubernatura de Chihuahua, se perfila Andrea Chávez, la pregunta, es si la nueva cúpula de la 4T la dejará pasar, o impondrán a su candidata, candidata, porque no creo pongan a un candidato, por aquello del “tiempo de mujeres”.

    Cuando hay un buen relevo generacional, a muchos no les parece, y prefieren lo que ya demostró que no funciona para la realidad de México que dejó AMLO.

    Entre más pasa el tiempo del 2do piso de la 4T, más se empieza a parecer al PRI, con imposiciones, nunca saben nada, defensas sólo de boca, entreguismo y venta del país.

    No se les olvide, este texto está plagado de opiniones, cuestionamientos personales, algunos hechos reales y chunga.

    Gracias.

    BLOG: https://chimpando.blogspot.com/

  • ​Entre el Mandato Institucional y el Corazón de la Militancia

    ​Entre el Mandato Institucional y el Corazón de la Militancia

    El reciente Congreso Nacional de Morena ha definido la arquitectura y trazado la hoja de ruta para la etapa de profundización que nos aguarda. Los reacomodos estratégicos al más alto nivel responden a una lógica de continuidad que exige una operatividad probada. En este escenario, la posición de Ariadna Montiel responde a una lógica de fortalecimiento territorial. Su labor representa el reconocimiento a una forma de hacer política que regresa a la organización primaria del movimiento: esa estructura que se construye casa por casa y que ha permitido que el engranaje del Estado mantenga una cercanía genuina con la gente. Es la validación de que el trabajo a ras de suelo y el mando institucional son, en nuestra realidad política, las dos caras de la misma moneda sobre la cual descansa la continuidad de nuestro proyecto de nación.

    ​Sin embargo, para que esta maquinaria institucional mantenga su vigor, es indispensable alimentar los procesos de democracia interna que fortalecen la legitimidad de todas las voces. La lucha democratizadora al interior de un partido no es un síntoma de división, sino el ejercicio necesario para garantizar que la inserción de nuevos cuadros y liderazgos responda a un reconocimiento genuino del trabajo realizado. En la política de altura, la presencia en los espacios de decisión debe ser el resultado natural de una militancia que aporta solvencia ética y resultados tangibles.

    ​Acompañando esta solidez estructural, el pulso de la militancia se hace presente a través de ejercicios de reflexión necesarios. El pronunciamiento reciente “Giro a la Izquierda”, presentado por el compañero Eduardo Cervantes, adquiere una dimensión constructiva y debe leerse como un diálogo necesario entre militantes que buscan preservar la mística fundacional. Sus planteamientos sobre la formación política y la mística del servicio público aportan una visión que nutre nuestra democracia interna, enriqueciendo el debate y asegurando que los incentivos colectivos sigan siendo la brújula que guía nuestra organización, en perfecto equilibrio con la operatividad técnica.

    ​Bajo la óptica del “Príncipe Colectivo” de Antonio Gramsci, la salud de un movimiento radica en su capacidad de síntesis orgánica. Las definiciones internas deben ser el reflejo de una militancia viva y activa, donde la representación no sea un dictado fortuito, sino el resultado de un arraigo real en el territorio. En este sentido, la democratización del partido se fortalece cuando los cauces institucionales permiten que el mérito y la lealtad al proyecto sean los que guíen nuestro crecimiento.

    ​Esta visión de un movimiento cohesionado es la que permite que, en el ejercicio del gobierno, la autoridad moral se traduzca en bienestar para todas y todos. La Ciudad de México es el ejemplo más nítido de este principio: el gobierno que encabeza Clara Brugada demuestra que es posible ejercer una administración con visión universal —gobernando para cada habitante de esta capital— sin desdibujar los principios de justicia social que nos dieron origen. Su legitimidad política es innegable precisamente por su arraigo en las luchas populares. De cara a las definiciones que se avecinan, el reconocimiento natural a liderazgos con ese peso específico será fundamental para asegurar que los procesos de consulta y encuestas reflejen fielmente el sentir de una militancia que busca ser representada por perfiles con solvencia ética y grandes resultados.

    ​Al final, el territorio sigue siendo el gran validador. El reto será reconocer la madurez de una militancia que no solo acompaña, sino que propone y construye sus propios espacios de representación. El éxito de nuestro proyecto dependerá de nuestra capacidad para integrar todas las visiones, garantizando que quienes han sostenido la esperanza con honestidad y fiereza en cada rincón de nuestra ciudad y nuestro país, encuentren en el partido un espacio de participación legítimo y natural para fortalecer la estructura desde adentro.

  • El Estado mexicano está hecho por seres humanos

    El Estado mexicano está hecho por seres humanos

    ¿A quién le gustaba la historia en la escuela? Sobre todo la historia de México, un montón de fechas y nombres de héroes que te tienes que aprender, una cantidad inmensa de lugares y acontecimientos que en la mayoría de los casos no nos dicen nada cuando somos niños. Acabamos de conmemorar la batalla de Puebla, una gesta heroica que, de no ser porque va acompañada siempre de un día de asueto, nunca lo consideraríamos como algo relevante.

    Sin embargo, para los mexicanos que viven en el extranjero es un acontecimiento que conmemoran con mucho orgullo, el símbolo de que nuestro país ha ganado soberanía gracias a la valentía y fuerza de su pueblo. Pero escribirlo así todavía nos resulta muy lejano, sin alma, ¿qué es eso que últimamente está muy en boca de los políticos denominados pueblo? Diría Adolfo Gilly, somos esos seres humanos, que nos involucramos en la conformación de un proceso histórico que conforma una sociedad particular.

    En esta entrega quisiera invitar a nuestros seguidores a que lean “Historia a contrapelo. Adolfo Gilly y el oficio de historiar” Un libro publicado por la Secretaría de Cultura, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) y la UNAM. El pasado jueves 23 de abril, en el marco de la Fiesta del libro y la rosa de la UNAM, mi muy estimada Tatiana Pérez Ramírez, junto con José Antonio Albarrán e Israel Jurado Zapata; presentaron el libro de una forma emotiva. Los participantes realizaron una reconstrucción del docente, académico, activista e historiador que fue Gilly. Un gran lector de poesía, pero también un pensador y formador de la sensibilidad del estudiante a través de ese género literario.

    Gilly, nos dice Tatiana, decía que “la historia se construye de pequeños datos, historias breves que sufren, viven y sienten  convulsivamente las personas”. ¿No nos sentimos así de interpelados cuando escuchamos, vemos o leemos las noticias? Me pregunto si ustedes como yo, sintieron esa efervescencia cuando salimos a la calle a exigir cosas, a gritar, a acompañar a nuestros jóvenes que defendían sus escuelas. Eso nos formó, yo como otros crecí en medio de las crisis económicas, de los fraudes electorales de la venta indiscriminada del territorio, de una guerra contra el narco que no cede; de las crisis de derechos humanos, de los movimientos sociales, las huelgas y de los despidos masivos, conformaron este sentimiento de agravio” que nos muestra Gilly. El agravio construyó nuestra subjetividad.

    La subjetividad, continúa Tatiana, “se construye a partir del contexto social; y la vida, obra, activismo y docencia de Gilly, nos da una idea de este proceso maravilloso y complejo”.  Estoy disfrutando mucho el texto, sobre todo la parte donde nos describen la cotidianeidad del historiador, porque me hace recordar a mis profesores, esos que no se opacan si no antecede a su nombre el grado académico, esos que te obligan a trabajar por tu propio deseo de aprender, esos que se quedan en el camino y un día hablamos de ellos y les hacemos homenajes. Que ese interés por la historia, por el otro y que el diálogo con el mundo, pueda gestar las decisiones colectivas que nuestro momento histórico requiere.