Categoría: Opinión

  • El PRI se diluye en Veracruz

    El PRI se diluye en Veracruz

    El PRI muere en un estado donde consideró su bastión invencible: Veracruz. El Veracruz de los Gutiérrez Barrios, de los Velasco, de los caciques imperturbables y represivos quedó como pieza de museo en la entidad.

    La renuncia de Héctor Yunes Landa como diputado local, a ese partido, retrata la verdadera condición del tricolor.

    De un total de 50 diputados locales solo dos pertenecían al PRI. Cuando todavía eran dos insistían en llamarle bancada a dos legisladores sin más proyecto que hacerse notar a como diera lugar, cuando no hay bancada de menos de cinco legisladores, tanto en la Cámara de Diputados como de senadores, pero les hacía sentir importantes nombrándole de esa manera aunque no fuera la designación correcta.

    Los priístas en Veracruz crean una serie de escándalos para que parezca que están en todas partes pero son tan pocos que no pueden ocultar sus actividades ante los demás.

    En un ataque de remembranza al pasado, los priistas llegaron a afirmar que la gobernadora les había solicitado apoyo para aprobar el presupuesto estatal 2025, lo cual no sólo rechazó Rocío Nahle sino que es una visión absurdo solicitar el apoyo de 2 diputados teniendo 30 de Morena, seis del Verde y 5 del PT.

    Los priistas terminaron por creerse sus mentiras, Morena tiene en el Congreso local mayoría absoluta con 36 diputados, cuenta con 41.

    El PRI suele reconocer sus limitantes porque no tiene otra alternativa para poder figurar en los medios, y en Puebla, por ejemplo, donde ha cerrado varias oficinas, se ha vuelto una especia de grupo de colonos, en rebeldía permanente, que lo mismo protesta ante el municipio y el gobierno del estado exigiendo que barran las calles o rechazan la colocación de parquímetros. A eso se reduce su labor como partido político muy minoritario.

    El presidente del Comité Directivo Municipal del tricolor en Puebla Jorge Amador, señaló que se han recibido diferentes quejas de ciudadanos contra el programa de estacionamiento rotativo.

    De acuerdo con cifras del Ayuntamiento de Puebla, durante el primer trimestre del año hubo ingresos por 14 millones 770 mil pesos, cantidad que también contempla el pago de sanciones. En administraciones anteriores era la cantidad que se embolsaban diariamente.

    Antes les sobraban militantes para incorporar a sus listas de candidatos en todo el país, ahora ofrecen candidaturas sin afiliarse, aparentando que el pueblo se integra a sus filas de manera independiente, el caso es que nadie quiere perder el tiempo en campañas que implican una derrota desde ahora.

    De Puebla y Veracruz han salido presidentes de la República dejando en las sociedades de esas entidades una huella importante de proselitismo. Eran considerados casi santos en esos días, ahora reciben el desprecio de la gente, una vez descubiertas todas sus rapacerías cometidas durante sus gestiones en todos los niveles de gobierno.

    La estructura priista en el país está en ruinas. Su soporte son las declaraciones de una veintena de ellos, con espacios en los medios, porque la relación con la población simplemente nunca ha existido y esta falta de comunicación con sus víctimas podrá verse reflejada en una de las votaciones más bajas de su historia dentro de un año.

  • Una visita que incomoda

    Una visita que incomoda

    La visita de Isabel Díaz Ayuso a México no cayó nada bien en muchos sectores. Y no es para menos. Más allá de lo protocolario, su llegada reavivó debates incómodos sobre historia, política y, sobre todo, sobre el tipo de ideas que viene a representar en un país como el nuestro.

    Para empezar, Ayuso trae consigo un discurso que muchos consideran fuera de lugar en América Latina. Su forma de hablar del pasado entre España y esta región suena, para muchos, como una especie de defensa del colonialismo. Mientras aquí se reconoce cada vez más el daño que dejó esa etapa —desigualdad, explotación y pérdida cultural—, ella insiste en pintarlo como algo positivo, casi como una misión civilizadora. Eso, evidentemente, genera molestia, porque parece ignorar siglos de abuso que siguen teniendo consecuencias hasta hoy.

    El problema no es solo lo que dice, sino cómo lo dice. Hay una sensación de que su discurso simplifica la historia y la acomoda a una narrativa que ya no encaja con la realidad actual. En un país como México, donde la identidad también se construye desde la resistencia, ese tipo de posturas suenan desconectadas y hasta arrogantes.

    Pero ahí no termina el tema. También está su visión sobre los derechos y el papel del Estado. Ayuso es conocida por defender políticas muy conservadoras y una idea de gobierno donde el Estado interviene lo menos posible. En teoría suena a libertad, pero en la práctica, muchos señalan que eso puede traducirse en menos apoyo para quienes más lo necesitan. En una región con tantas desigualdades como la nuestra, ese tipo de propuestas generan preocupación más que entusiasmo.

    Además, su cercanía con figuras políticas locales ha levantado todavía más críticas. Uno de los nombres que más ha sonado es el de Rojo de la Vega, con quien comparte varias posturas. Esta relación no pasa desapercibida, porque refleja que no se trata solo de una visita diplomática, sino de una conexión ideológica más profunda. Y ahí es donde muchos empiezan a ver un patrón: la formación de alianzas entre grupos que comparten visiones muy conservadoras y que van en contra de avances sociales que han costado años de lucha.

    Algunos críticos incluso han usado términos fuertes para describir estas posturas. Aunque hay que ser cuidadosos con esas palabras, lo cierto es que sí existen elementos preocupantes: discursos que descalifican movimientos sociales, una defensa de estructuras tradicionales muy rígidas y una visión del mundo bastante polarizada. Todo eso hace que su presencia no pase como algo neutral.

    También hay quienes ven su visita como un intento de influir, aunque sea de forma simbólica, en el debate político de la región. No necesariamente de manera directa, pero sí a través de estas conexiones y mensajes que refuerzan ciertas posturas. Y claro, eso en un país como México, con una historia tan marcada por la defensa de su soberanía, no siempre se recibe con los brazos abiertos.

    Al final, la visita de Isabel Díaz Ayuso dejó más preguntas que respuestas. No fue solo una figura extranjera pasando por el país, sino alguien que representa una forma de ver el mundo que choca con muchas de las luchas actuales en América Latina. Y por eso, más que bienvenida, su presencia se sintió incómoda para muchos.

    Porque más allá de la política, lo que está en juego son las ideas. Y esas, cuando no conectan con la realidad de la gente, difícilmente encuentran un lugar donde ser bien recibidas.

  • Verano peligroso a la vuelta de la esquina

    Verano peligroso a la vuelta de la esquina

    En días recientes, México ha vuelto a entrar en una zona de tensión política y diplomática. El caso del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalado por autoridades de Estados Unidos por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, ha sido utilizado por distintos actores políticos como bandera de ataque, propaganda y posicionamiento mediático. La pregunta de fondo no es menor: ¿buscan justicia o buscan debilitar al régimen actual?

    La acusación de Estados Unidos contra Rocha Moya y otros funcionarios mexicanos ha provocado una sacudida nacional. De acuerdo con reportes internacionales, el caso involucra señalamientos por narcotráfico, armas y presunta protección a una facción del Cártel de Sinaloa; Rocha ha negado las acusaciones y el gobierno mexicano ha insistido en revisar pruebas, defender la soberanía y respetar el debido proceso.

    Pero el problema no nació ayer. Quienes hoy se rasgan las vestiduras deberían recordar que la crisis de seguridad en México no empezó con Morena, ni con la 4T, ni con este gobierno. Desde por lo menos 2008, el país arrastra una descomposición profunda: territorios capturados, policías rebasadas, funcionarios corrompidos, rutas de droga consolidadas y una frontera convertida en tablero de intereses criminales, políticos y económicos.

    La oposición ha encontrado en el caso Sinaloa una oportunidad perfecta para gritar “narcoestado”, pero guarda silencio cuando la historia obliga a mirar más atrás. El narcotráfico mexicano tiene raíces largas. Estudios académicos sobre la narcocultura y el desarrollo del tráfico de drogas en México ubican procesos históricos que van desde la producción de amapola, el auge del contrabando en el siglo XX y la inserción del país en redes globales de estupefacientes desde los años noventa.

    Por eso el debate debe ser serio. Si hay funcionarios culpables, que se investigue, se pruebe y se castigue. Pero que se castigue a todos. No solamente a los de Morena. No solamente a los que hoy son políticamente útiles para construir una narrativa. ¿Dónde están los expedientes de quienes durante décadas convivieron con el crimen organizado? ¿Dónde están los que operaron desde gobiernos estatales, corporaciones policiacas, aduanas, bancos, campañas políticas y redes empresariales?

    Estados Unidos también debe actuar con cautela. Su nueva estrategia antiterrorista endurece el lenguaje contra cárteles y pandillas, y la propia Casa Blanca ha planteado que ya no permitirá que esas organizaciones operen libremente en la región o trafiquen drogas, armas, mujeres y niños hacia su territorio. Pero si la justicia norteamericana solo apunta hacia un color político, el mensaje se contamina. La cooperación bilateral debe servir para limpiar, no para intervenir selectivamente.

    México necesita inteligencia de Estado, no espionaje político barato. El viejo CISEN fue sustituido por el Centro Nacional de Inteligencia, pero el país requiere una estructura capaz de anticipar riesgos reales: financiamiento de campañas de odio, grupos violentos infiltrados en protestas, redes criminales, protección política, desinformación y operaciones diseñadas para incendiar el ambiente nacional. El propio CNI tiene entre sus funciones aportar información para prevenir amenazas contra la soberanía, las instituciones y la gobernabilidad democrática.

    Porque viene un verano peligroso. La combinación de acusaciones internacionales, campañas digitales, violencia criminal, polarización política y presión electoral puede convertirse en una tormenta. Y cuando el país se calienta, siempre aparecen los mismos: los que financian el caos, los que gritan desde lejos, los que usan la tragedia como negocio y los que jamás quieren que México encuentre estabilidad.

    Ojalá este caso de narcoterroristas, narcopolíticos, huachicoleros y operadores criminales llegue hasta donde tenga que llegar. Pero que llegue completo. Que no se use como garrote político. Que no sea justicia selectiva. Que no se convierta en espectáculo de temporada.

    Porque México no necesita más propaganda disfrazada de indignación.

    México necesita verdad, soberanía, inteligencia y castigo para quien lo merezca.

  • Mario Delgado y el costo político de las candidaturas

    Mario Delgado y el costo político de las candidaturas

    En política no existen las casualidades como bien dice el dicho. En MORENA lo que existen son los errores sistemáticos, las omisiones calculadas y las decisiones que tarde o temprano terminan pasando factura. De hecho, parece absurdo que hoy Mario Delgado Carrillo salga a defender la “fortaleza” de ese partido frente a diversas acusaciones, sin asumir su responsabilidad política de muchas de las candidaturas que él mismo impulsó, negoció, avaló o permitió mientras dirigió al partido.

    Partamos de una realidad: el verdadero problema no comenzó con las acusaciones (vengan de donde vengan) sino que comenzó cuando Morena dejó de revisar trayectorias políticas y empezó a medir únicamente rentabilidad electoral pues esto, por más que se señaló en su momento, desdibujó la frontera entre movimiento y maquinaria. Luego entonces, no es para nada casualidad pues ahí comenzó el pragmatismo que hoy tiene al partido atrapado entre la defensa institucional y el desgaste moral que realmente existe por más que alguien lo quiera negar.

    Hay que echar un vistazo a la historia: durante años se dijo que ganar elecciones justificaba cualquier incorporación y, bajo esa lógica, Mario Delgado abrió las puertas de par en par a expriistas, expanistas, ex perredistas, grupos regionales de dudosa reputación y operadores cuya única línea ideológica era la del control territorial y todo bajo el argumento de que “había que construir mayoría”. El problema, y lo que Delgado no quiso asumir es que las mayorías sin filtros terminan convirtiéndose en estructuras sin identidad.

    Ahora bien, no se puede hablar de “fortaleza” partidista cuando buena parte de las crisis actuales tienen origen precisamente en su intervención directa en los mecanismos de selección de candidaturas implementados más allá de lo establecido estatutariamente. Es cierto que hay quienes tienen un control territorial lo que no se traduce en automático como garantía ética. ¿De dónde pasan a creer que el posicionamiento mediático o la estructura electoral eran garantes de identidad con el proyecto de nación? 

    Y ya hablando de esas, el caso de Rubén Rocha Moya, con todo y que en este país se reivindica la presunción de inocencia, no sólo golpea a Morena por las acusaciones provenientes de Estados Unidos, que por cierto son por demás cuestionables y corresponden a una lógica por todos sabida; golpea sobre todo porque revive una discusión que dentro del propio movimiento muchos quisieron evitar: ¿quién decidió las candidaturas?, ¿bajo qué criterios?, ¿quién asumirá el costo político cuando esos perfiles terminan convertidos en pasivos para el movimiento?. Aquí vale decir algo importante: una cosa es rechazar cualquier intento de injerencia extranjera y exigir pruebas contundentes como lo ha hecho de manera contundente la presidenta de la república, y otra muy distinta es cerrar los ojos frente a los errores internos que Morena viene arrastrando desde hace algunos años. Insisto: se privilegia la presunción de la inocencia, pero eso no deja de lado los errores. 

    Hay que señalarlo con toda claridad por más que incomode. Es cierto que la crítica de la oposición no es otra cosa que ponerse de tapete, pero para MORENA, la autocrítica es indispensable como lo es para cualquier movimiento que aspire a mantenerse vivo. De lo contrario, se corre el riesgo de convertirse exactamente en aquello que se prometió combatir: un partido donde los grupos de poder pesan más que los principios. Lo anterior explica parte de la contradicción actual y el atinado cambio de dirigencia morenista: mientras la presidenta Claudia Sheinbaum construye una narrativa de institucionalidad, disciplina y continuidad con legitimidad democrática, no dejan de existir dentro del movimiento inercias heredadas de una etapa donde lo urgente era ganar elecciones a cualquier costo.

    Pero bueno, con todo y eso, Morena sigue siendo una fuerza política profundamente respaldada por millones de mexicanos y bajo esa lógica, Ariadna Montiel debe entender que su mayor amenaza no viene desde Washington y menos de la raquítica oposición tradicional, sino desde adentro.

    Luis Tovar
    Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH

  • Nuestra soberanía no se toca

    Nuestra soberanía no se toca

    “Terminando la guerra con Irán, seguimos con el continente americano”. Las palabras de Donald Trump encendieron las alarmas por la narrativa cada vez más agresiva hacia América Latina y especialmente hacia México, mientras insiste en catalogar a los cárteles como “organizaciones terroristas”.

    Y aquí es donde resulta indignante ver a sectores del PAN y del PRI prácticamente aplaudiendo y promoviendo una posible intervención estadounidense en nuestro país. ¿En qué cabeza cabe pedir que una potencia extranjera intervenga en México? Eso no es patriotismo ni oposición democrática, es una irresponsabilidad histórica y una falta de respeto absoluta a nuestra soberanía.

    Porque cuando Estados Unidos usa la palabra “terrorismo”, rara vez se queda solo en el discurso. Esa narrativa ha servido para justificar intervenciones, operaciones militares y presión política en distintos países.

    México no puede permitir convertirse en el siguiente escenario geopolítico bajo ningún pretexto.
    Merece reconocimiento la postura firme de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien no ha bajado la guardia frente a las presiones externas y ha defendido la soberanía nacional con serenidad, fortaleza y compromiso. Cooperar internacionalmente no significa actuar de rodillas ante nadie.

    Nadie niega el grave problema del crimen organizado, pero combatirlo no puede ser excusa para vulnerar nuestra independencia. Además, resulta hipócrita que Estados Unidos señale únicamente a México cuando el consumo de drogas, el tráfico de armas y gran parte del lavado de dinero se sostienen desde territorio estadounidense.

    Los cárteles no crecieron solos, crecieron alimentados por millones de consumidores estadounidenses.

    Tenemos muy claro que defender la soberanía no significa defender criminales, significa entender que el futuro de México debe decidirse en México, no en Washington.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • Craig Venter: cuando el ADN dejó de ser ciencia y se volvió poder

    Craig Venter: cuando el ADN dejó de ser ciencia y se volvió poder

    En estos días se confirmó la muerte de Craig Venter en Estados Unidos, y con ello se abre una discusión que va mucho más allá de la despedida de un científico. No se trata solo del cierre de una trayectoria brillante, sino del inicio de una nueva etapa en la que la vida misma comienza a entenderse también como un campo de disputa. Venter no solo investigó el ADN, cambió la forma en que lo vemos: dejó de ser algo que se estudia en laboratorios y comenzó a entenderse, además, como información que puede leerse, almacenarse y usarse.

    Para dimensionarlo en términos simples: el genoma humano es el conjunto completo de instrucciones que hacen posible la vida. Algo así como el manual con el que se construye y funciona el cuerpo. Cuando ese “manual” fue leído por primera vez a inicios de los años dos mil, la humanidad dio un salto histórico. Por primera vez nos vimos a nosotros mismos con un nivel de detalle que antes era impensable. Pero ese logro no solo amplió el conocimiento, también cambió la lógica de la ciencia.

    Y ahí es donde aparece Venter como figura clave. Mientras el proyecto público avanzaba paso a paso, él apostó por acelerar el proceso con un método más rápido, aunque en su momento fuera visto como arriesgado. La idea era sencilla de explicar: en lugar de leer el ADN de forma ordenada, lo fragmentó en millones de piezas y después reconstruyó el rompecabezas con ayuda de computadoras. Ese cambio convirtió la velocidad en un factor decisivo. La ciencia dejó de ser solo precisión y se volvió también capacidad de ejecución.

    Esa decisión abrió otro frente igual de importante: la relación entre lo público y lo privado. Hasta entonces, la ciencia de gran escala era principalmente financiada por gobiernos. Venter tensó ese esquema al llevar la investigación al terreno empresarial. No fue una guerra como muchas veces se cuenta, fue algo más complejo: competencia, sí, pero también colaboración. El proyecto público aportó mapas y orden; el privado aportó velocidad y volumen de datos. El resultado fue conjunto, pero las reglas cambiaron para siempre.

    A partir de ese momento, el ADN dejó de ser solo biología para convertirse también en información. Y esto es clave explicarlo bien: si algo es información, se puede copiar, analizar, almacenar y utilizar. Eso transformó por completo el panorama. La vida dejó de ser únicamente un fenómeno natural y comenzó a verse también como un recurso con valor científico, tecnológico y, en ciertos casos, económico. Así se consolidó una industria global alrededor de los datos genéticos.

    El siguiente paso fue todavía más disruptivo. Si el ADN puede leerse como información, también puede escribirse. Es decir, no solo entender la vida, sino intervenir en ella. Venter y su equipo lograron crear una célula controlada por un genoma construido en laboratorio. Dicho en palabras simples: demostraron que es posible diseñar instrucciones biológicas desde una computadora y hacer que funcionen dentro de un organismo. Con eso, la biología dejó de ser solo ciencia y se acercó a la ingeniería.

    Este punto es el que hoy debería preocuparnos y ocuparnos. Porque el debate ya no es solo científico, es también político. ¿Quién controla esos datos? ¿Quién decide cómo se usan? ¿Quién puede acceder a sus beneficios? No es lo mismo que el conocimiento genético esté abierto para investigación pública, que concentrado en empresas o potencias tecnológicas. Ahí se juega una nueva forma de poder.

    La muerte de Craig Venter no marca el final de una era científica, sino el inicio de una disputa por el control de la vida misma. Su legado demuestra que el genoma humano no fue solo un descubrimiento, sino el punto de partida de una transformación profunda: el ADN dejó de ser únicamente biología y se convirtió también en información y en recurso. Hoy, la verdadera pregunta ya no es si podemos entender la vida, sino quién decide cómo usarla, quién accede a sus beneficios y bajo qué reglas se define su futuro. En esa respuesta podría estar en juego no solo el rumbo de la ciencia, sino el equilibrio político, económico y social del siglo XXI.

  • Zunzunegui y los youtuberos que se volvieron mercenarios

    Zunzunegui y los youtuberos que se volvieron mercenarios

    La derecha ahora tiene un profundo interés por imponer una narrativa que le limpie la cara a los españoles de la supuesta “Conquista” en México y les ha gustado la versión inventada por el comunicólogo (que no historiador) Juan Miguel Zunzunegui. El matraquero de Ricardo Salinas Pliego ahora es financiado por la derecha española y el conservadurismo en México abriéndole todos los micrófonos y colocándolo como producto chatarra en todas las ferias y festivales de libro, musicales y conferencias magistrales, así, al estilo Milei en Argentina haciendo de un Don Nadie un Rock Star.

    Como al Tío Richie no le funcionó su fiasco de videograbaciones de la “Revolución de la Libertad”, entonces ha optado por mandar a Zunzunegui a “BBVA Aprendemos juntos México”, al podcast de Marco Antonio Regil y hasta con el clasista de Franco Escamilla. Pero la lista de espacios mercenarios no termina ahí, también lo han enviado con supuestos “influencers” que hablan estupideces y/o se creen genios por usar ChatGPT como en el caso de Adrián Marcelo, o los “Chicos Tec – Whitexican” como Roberto Martínez, Farid Dieck, o los hermanos Mateus y Diego Ruzzarin.

    Salinas Pliego ha encontrado en las redes sociales un espacio altamente corrompible por el cual con su dinero pueda crear una narrativa golpista, de esa manera, un youtubero con millones de seguidores como Lusito Comunica puede crear contenidos “buena ondita” y de la noche a la mañana convertirse en especialista en refinerías o en comercio internacional hablando idioteces con un sesgo favorable para la oposición en México. Hay que tener cuidado con esta doble cara de los personajes famosos supuestamente apolíticos o “neutrales” que suelen ser los peores y los que más daño hacen a la población, la confunden y desorientan y cumplen con su objetivo de la desinformación o la construcción virtual del caos. 

    Recuerdo claramente cuando ocupaban la televisión y le preguntaban a Andrea Legarreta sobre economía y salía diciendo sandeces lavándole la cara a Peña Nieto sobre la devaluación del peso o el alza de los precios de la gasolina, ahora al Tío Richie le atraen más las redes sociales y ahí es cuando sale la mercenaria Eva María Beristain o Julio Cesar Fuentes Cruz “Yulay” que se hacen pasar por creadores de contenido social cuando en realidad cuando han pasado tragedias en el país como temblores, huracanes o inundaciones como en Acapulco y Veracruz salen como Santa Fe Klan golpeteando al gobierno con una clara miopía y sesgo conservador y de derecha. 

    Vendidos al mejor postor, en el mismo cajón está el Oso Trava, el Master Muñoz y Jorge Carrillo de Albornoz Torres “Jordi Wild”, por citar sólo algunos. Sin duda Zunzunegui es el ejemplo de lo que puede hacer la derecha y el conservadurismo con las redes sociales y con youtuberos mercenarios sin valores y sin principios, sin duda, el pueblo ha de estar más vigilante frente a estos lobos con piel de oveja.

  • 5 de mayo: cuando México derrotó a un imperio (y por qué no debemos olvidarlo)

    5 de mayo: cuando México derrotó a un imperio (y por qué no debemos olvidarlo)

    Cada 5 de mayo no celebramos una efeméride vacía ni un acto folclórico reducido a desfiles escolares y militares. Recordamos una lección histórica que incomoda a los poderosos: México, con recursos limitados pero con dignidad intacta, fue capaz de derrotar al ejército más poderoso del mundo. La Batalla de Puebla no solo fue una victoria militar; fue un golpe directo al corazón del imperialismo.

    En 1862, el ejército francés —sí, el mismo que presumía ser invencible en Europa— llegó a tierras mexicanas con la arrogancia típica de los imperios. Bajo el mando de Ignacio Zaragoza, un ejército compuesto en gran medida por campesinos, indígenas y ciudadanos comunes resistió y venció. No era solo una batalla por territorio: era una lucha por la soberanía, por el derecho de un país a decidir su destino sin imposiciones extranjeras.

    Aquella victoria no terminó la intervención, pero marcó el inicio de una resistencia que años después lograría lo impensable: expulsar definitivamente al invasor. El imperio francés, que pretendía instaurar una monarquía a modo en México, terminó derrotado por un pueblo que nunca aceptó la subordinación.

    Hoy, más de 160 años después, el eco de Puebla sigue resonando. Por que aunque las formas cambian, las intenciones imperiales persisten. La injerencia extranjera no siempre llega en forma de ejércitos; ahora se disfraza de “cooperación”, de “inteligencia compartida” o de acusaciones mediáticas que buscan desestabilizar.

    Ahí están los reportes recientes sobre operaciones encubiertas de la CIA en Chihuahua, actuando en coordinación con autoridades locales, pero al margen de la soberanía nacional y la constitución. Ahí están también las filtraciones y señalamientos contra funcionarios de Sinaloa, muchas veces sin pruebas concluyentes, pero con un claro impacto político y mediático. ¿Casualidad? Difícil creerlo.

    Estados Unidos ha perfeccionado una forma de intervención menos visible, pero igual de peligrosa. No necesita invadir con tropas cuando puede influir con agencias, presionar con narrativas o condicionar con acuerdos y aranceles.

    Por eso, recordar la Batalla de Puebla no es un acto nostálgico: es un acto político. Nos obliga a preguntarnos si hoy estamos defendiendo la soberanía con la misma firmeza que aquellos soldados que, con fusiles precarios, enfrentaron a un imperio. Nos confronta con la realidad de que la independencia no es un estado permanente, sino una lucha constante.

    México ya demostró que puede derrotar imperios. Lo hizo cuando parecía imposible. Lo hizo cuando todo estaba en contra. Y lo volvió a hacer al expulsar a los invasores años después.

    Hoy, la batalla no se libra en los fuertes de Loreto y Guadalupe, pero sigue en pie. Está en la defensa del territorio, en la autonomía de las decisiones políticas, en la resistencia frente a cualquier forma de injerencia extranjera.

    Porque si algo nos enseñó Puebla es esto: los imperios no son invencibles. Y los pueblos que defienden su soberanía, tampoco.

  • Envejecer

    Envejecer

    Sin ánimo de deprimir a nadie y en cambio sí con toda la intención de hacer conciencia, enseguida apunto qué debemos entender por envejecimiento, según el glosario que integra el documento conceptual de la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México 2024:

    Proceso natural, continuo e irreversible de cambios biopsicosociales que ocurren a lo largo de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, caracterizado por una acumulación de daño celular que lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales.

    Apostillemos… Envejecer es un proceso que ocurre por sí mismo, como parte del funcionamiento normal de la vida o del mundo, sin necesidad de intervención externa. Es algo “que simplemente sigue su curso porque así está determinado por naturaleza. Es continuo porque no ocurre en saltos ni en momentos aislados ni a resultas de eventos específicos, sino que avanza todo el tiempo, día tras día. Desde que nacemos, el cuerpo está cambiando constantemente: crecemos, maduramos y luego, poco a poco, nuestras funciones van disminuyendo. No hay pausas en ese proceso, aunque no lo notemos. Es irreversible porque esos cambios no pueden deshacerse. Puedes mejorar tu salud, retrasar ciertos efectos o compensarlos (con ejercicio, buena alimentación, medicina), pero no puedes regresar el organismo al estado biológico de una etapa anterior. Es como una vela que se consume: puedes hacer que dure más, pero no puedes devolverle la cera que ya se quemó.

    El envejecimiento se presenta como una serie de cambios biopsicosociales porque no afecta nada más al cuerpo, sino a tres dimensiones que están íntimamente conectadas: el organismo cambia (crecimiento, maduración, desgaste de órganos y células), pero también evolucionan la memoria, las emociones, la forma de pensar y de afrontar la vida. De igual modo, a lo largo del tiempo, cambian los roles y relaciones (ser estudiante, trabajador, padre/madre, jubilado, cuidar y ser cuidado, etc.) de cada persona. Y todos esos cambios suceden todo el tiempo, desde el nacimiento hasta la muerte, porque no empiezan en la vejez: desde que nacemos ya estamos en un proceso de transformación constante. Lo que cambia es el tipo de transformación: al inicio predominan el crecimiento y desarrollo; después, el mantenimiento; y más adelante, el declive gradual. Las células que nos integran trabajan, se dividen y se reponen y reparan constantemente. Pero ese trabajo continuo va dejando pequeñas fallas: daños en el ADN, desgaste en sus estructuras y la capacidad de corregir errores se va desgastando. Con el tiempo, esos daños se acumulan porque el sistema ya no logra repararlos con eficacia. Esa acumulación va afectando cómo funcionan los tejidos y órganos. Por eso, de manera gradual, el cuerpo y la mente pierden parte de su capacidad para responder, adaptarse y mantenerse en equilibrio.

    ¿Y qué tanto cambiamos? ¿Qué tanto queda de lo que fuimos, de lo que hemos sido, conforme vamos envejeciendo? Se estima que al nacer en un ser humano hay del orden de decenas de miles de millones de células (≈10¹⁰), aproximadamente dos billones de células, y que y hacia los 80 años el cuerpo tiene alrededor de 30–40 billones de células. El aumento con la edad se debe al crecimiento en tamaño y número de células (por ejemplo, músculo, grasa, tejido conectivo, etc.). Ahora, ¿algunas de esas células duraron vivas a lo largo de toda la vida o todas se renovaron? ¿algunas de esas células duraron vivas a lo largo de toda la vida o todas se renovaron? La mayoría gran de nuestras células (piel, sangre, intestino, hígado, etc.) se renueva constantemente. Pero no todas se renuevan: neuronas, células del cristalino, miocardiocitos y células del oído interno son ejemplos de células que pueden durar toda la vida (desde el nacimiento o incluso desde el desarrollo fetal). ¿Qué tantas permanecen? Científicamente, se estima que entre el 1% y el 4% de las células del recién nacido siguen vivas en la vejez. La mayoría de los biólogos aceptan que el porcentaje es inferior al 5%, siendo las neuronas las principales protagonistas de esa longevidad celular.

    Lo anterior resulta fascinante, porque si algo tiene que ver nuestra identidad con nuestra dimensión biológica, descansaría entonces en ese no más de 5% de células, el soporte material de la continuidad. Claro, hay otra respuesta: quienes tienen la fortuna de llegar a la vejez, en realidad han sido muchas versiones de sí mismos.

  • Llámenme Mike Flowers

    Llámenme Mike Flowers

    Como en la preprimaria, el gobernador de Nuevo León se esfuerza por ser el primero en todo, lo es en estulticia política también, donde su alumno, el secretario general de gobierno, se ganó a pulso ese lugar, tanto que mueve a risa.

    El secretario general de gobierno Miguel Ángel Flores Serna, autodenominado Mike Flowers, exige una explicación de Tatiana Clouthier sobre la responsabilidad y posible complicidad con Rubén Rocha Moya, por el simple hecho de haber nacido también en Sinaloa.

    Mike asegura que la acusación de Estados Unidos debe tomarse en serio, tomando en cuenta laos señalamientos del Departamento de Justicia como totalmente ciertos, aunque carezcan de pruebas.

    La falta de imaginación, por decir lo menos, de los emecistas raya en el absurdo. La falta de experiencia política y el exceso de improvisación caracteriza a los miembros de Movimiento Ciudadano salta a la vista. Queren hacer una política joven y desconocen la vieja política, tanto que la repiten por ignorancia.

    El caso de Mike es muy clara su despersonalización que es la condición para entrar al mundo del malinchismo, donde el chamaco considera, al igual que su jefe, una injusticia biológica haber nacido de este lado de la frontera.
    Pero su corazón y alma, están con Estados Unidos, y sus presidentes.

    Movimiento Ciudadano está desesperado porque vive su peor momento, precisamente en Nuevo León, donde el gobernador, que quiere ser el primero en todo, también ha ganado el primer lugar en corrupción al ser descubierto desviando recursos por más de mil millones de pesos al despacho familiar Firma Jurídica y Fiscal, para captar recursos públicos.

    La pueril advertencia de Mike sobre la fantasiosa complicidad de la supuesta responsabilidad de Rubén Rocha Moya, inicia un proceso de guerra sucia muy similar a la que tuvo por objetivo desestabilizar la campaña electoral de Rocío Nahle. Argumentar que no nació en Nuevo León, sino en Sinaloa como consigna de campaña.

    Pero Movimiento Ciudadano sí puede proponer a Luis Donaldo Colosio como candidato a gobernador, a pesar de que nació en Sonora, o convertirse en candidato a la gubernatura de esa entidad, aunque no haya vivido en ella los últimos 32 años.

    La guerra con balas de salva de la oposición emecista raya en el absurdo, su tarea ahora consiste en magnificar, en los medios a su alcance todo lo que de malo sucede en el gobierno. Y los difunden como si buscaran la perfección en el gobernó federal, de la cual ellos estuvieron más lejos que el actual régimen.

    El huachicol donde culpan al expresidente, los nexos con el crimen organizado, el desvío de fondos, el nepotismo, que se ha reconocido, investigado y castigado, es para ellos el mayor reclamo, cuando en su momento, eran incapaces de sancionar a sus correligionarios a pesar de las enormes cantidades de dinero que robaron, quienes dice que sí saben gobernar.

    La admiración, dependencia y sumisión que muestran personajes como Mike Flowers, Samuel, Luis Donaldo y la exigencia de actuar en consecuencia a los mandatos de Estados Unidos añade a la larga lista de deficiencias la traición a la patria, que para ellos no es delito, ni pecado ni falta administrativa sino una conducta congruente con su condicionamiento que desde la más tierna infancia les inculcaron sus padres.